Cuando empezó el Mundial, en la oficina hicimos una clásica rueda de apuestas para anticipar los dos equipos que pasarían su zona. Yo puse que Italia quedaría eliminada en primera rueda, y me equivoqué. Pero la raíz del error no estuvo solo en mi inteligencia sino también en mi voluntarismo. Yo quería que aquello sucediera.
La razón de mi deseo está a la vista: Italia ha sido un equipo especulador que hizo trampa ante Australia, goleó a una Ucrania que ni siquiera se creía estar en cuartos de final y botoneó para que suspendieran a un jugador alemán a través de un video. Su victoria ante los anfitriones se debió, en gran parte, al desgaste físico que ellos traían de su pírrico triunfo por penales frente a la Argentina.
En la final, Italia probó suerte en el primer tiempo, y una vez que hubo agotado sus escasos recursos creativos, se dedicó a esperar como pudo los penales. Ni siquiera puede hablarse de una buena defensa, ya que su arquero fue la figura del seleccionado a lo largo del Mundial y frente a Francia le llegaron varias veces. Era triste presentir lo que finalmente iba a suceder. El equipo que no terminaba de definir el partido se quedaría sin nada frente a un grupo de jugadores cuyo próximo paso será el desfile por los tribunales de su propio país.
En síntesis, este Mundial mediocre ha tenido un campeón lamentable.
La expulsión correcta de Zidane fue una metáfora del fútbol. El mejor jugador del torneo (en lo que a fútbol puro se refiere, sin tener en cuenta su cabezazo de calentón sin remedio) se fue por la puerta de atrás, y hoy contemplamos los festejos de quienes suscitan la admiración de ciertos sectores por su pragmatismo desdeñoso de la ética y la belleza.
Los alemanes ¿festejaron? su tercer puesto, y Ballack leyó unas palabras irónicamente guardadas en la media de Lehmann. La pasaron mal en ese partido, y se desahogan en consecuencia.
Fue una pena que la Argentina no ganara este Mundial. Estaba servido en bandeja. Paradójicamente, lo perdimos cuando en esos minutos fatales de Berlín dejamos de jugar como Argentina y quisimos hacerlo como Italia, aguantando atrás y tirando pelotazos para Cruz. Y ahora habrá que discutir otra vez si el fútbol lindo o los resultados, como si fuera una opción válida y excluyente. Los mismos de siempre nos dirán que hay que ser como Italia, que gana sin gustar pero gana.
Que me digan lo que quieran: Parafraseando al Loco Gatti, yo sentí placer viendo jugar a Ghana. La pelota fue siempre bien tratada y Brasil se comió un malambo terrible aunque supiera que iba a ganar el partido. No pretendo que la Selección juegue como Ghana, también quiero que gane. Pero es falso que la opción sea Ghana o Italia. La opción es Argentina 6 - Serbia 0.
"El mundo nos pertenece", tituló un diario italiano. Ayer fue un día triste para el fútbol.
10 de julio de 2006
DE ESPALDAS AL FÚTBOL
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4 de julio de 2006
1 de julio de 2006
SUDÁFRICA TAMBIÉN EXISTE
Seré franco: No tenía buenas sensaciones para este partido. Ni el jueves ni el viernes fui a trabajar, me pedí dos días y me borré de la oficina, la verdad es que pensaba en una derrota y además tenía que terminar un trabajo. Tenía que dar pronósticos para apostar en la oficina y no quise, iba a poner a Alemania.
Toda la semana fui pesimista con este partido, desde el jueves empecé a tener más fe porque a ellos los veía agrandados, y por ende inseguros, como con miedo.
Pero ayer, cuando se lesionó Abbondanzieri y vi que empezábamos a regalarla, me puse a los gritos, Sofía me miraba... Vino el gol y me eché cuatro insultos al aire, se veía venir, estaba para ganarlo y les jugamos como México a nosotros hasta que vino el doble cabezazo.
Eran cantados Messi y Aimar, eran cantadísimos, no admiten la menor discusión. Lo dije en el momento, no es ahora con el resultado puesto que lo digo. Estaban para cachetearlos, no podían hacer tres pases, todos muertos de miedo los alemanes. Y los dejamos venir, igual que contra Costa de Marfil y contra Holanda en el último cuarto de hora.
Riquelme tiene un problema, él dice que juega así, si siempre va a jugar así que no juegue más. A mí me encanta cuando el tipo juega como en boca, pero ayer el partido le quedó grande, no es solo que jugó mal, porque eso todavía se puede comprender, pero es que no puso huevo y lo de poner huevo lo había dicho Tévez en la conferencia de prensa, era claro que el partido se ganaba en el medio. Lucho en cambio dio lo que podía dar, estuvo a la altura, y Mascherano ni hablar.
El ídolo de Riquelme, Maradona, era distinto también porque hablaba y le corría sangre por las venas, Riquelme cree que puede disponer de sus energías con la celeste y blanca, o siente el fútbol así. Hubo una jugada en el primer tiempo en que esto fue clarísimo, ahora ya nadie se acuerda, le pasó por al lado y ni se movió para recuperarla, era un pase alemán. Estaba jugando contra ellos en un Mundial...
Yo no me voy al otro extremo, no digo que sea un desastre, pero alguien le tiene que explicar, arrancó bien, la pedía, hablaba, después se fue quedando como un pajarito. Que lo mire a Tévez, que tiene calidad pero es guapo, también.
Messi se quiere matar, el pobre, pero igual no puede estar sentado así en el banco, mirándose el cordón del botín en el alargue. No importa que el DT se equivocó, vos tenés que poner huevo desde afuera. Los alemanes se ríen de que no haya jugado, le tenían más miedo que a nadie.
Cruz hizo lo que pudo, pero el cambio fue errado. Era Messi cantado, y lo lamentaré hasta que salgamos campeones en Sudáfrica, estaba todo tan claro... Paula es testigo fiel de mi desesperación con los cambios...
La Selección jugó bien, pero le faltó la llegada arriba (y otra vez Riquelme no se la quiso dar a Crespo en el contragolpe después del gol). La defensa jugó un partidazo, fue una defensa campeona para mí, la mejor defensa del Mundial.
Creo que al margen de errores propios y de un arbitraje tendencioso, seguimos sin suerte. Es increíble que te toquen estos en cuartos, después de ser el mejor equipo del Mundial. Miremos a Italia, saliendo de paseo con los ucranianos después de robar con Australia.
A los jugadores ¿qué se les puede decir? Estuvieron a la altura del partido excepto Riquelme. La defensa bárbara, se los comieron a los delanteros salvo en el gol. A mí Ballack no me parece nada del otro mundo, qué quieren que les diga, me parece que Alemania necesita desesperadamente una figura y este está inflado, un tipo que se acalambra de los nervios. Me quedo con el lateral derecho que es un crack, o con los delanteros polacos, o con el que entró que me hizo acordar al negro Barnes en el 86. Y el arquero, un alemán clásico, atajó los dos penales y se fue en silencio, eso es altura, el partido tendría que haber quedado para Argentina, dudo de que Lehmann haya pensado eso pero los gestitos de sus compañeros estuvieron de más.
Con respecto a Pekerman, después de la crítica que cabe en los cambios, me saco el sombrero. Altura, honestidad para la comunicación y liderazgo a prueba de giles no son poca cosa. Y además, la Selección jugó el mejor fútbol de los 36 equipos del Mundial.
Me identifiqué con esta Selección, no como en el 2002. Estos pibes se fueron jugando al fútbol y creo que de lo visto hasta ahora fueron los mejores, los tuvieron a los alemanes con el corazón en la garganta durante dos horas en su casa. En el festejo de ellos también hubo desahogo, y Blatter sonreía aliviado.
Después de todo, nunca terminé de ver clara una final con Brasil, intuyo que Sudáfrica nos espera para terminar 20 años sin finales.
Peor, como dice mi amigo/hermano Gonzalo, es vivir en Gaza. Y si había que perder, prefería hacerlo con estos que con Italia o Brasil. Es tiempo de mirar el promisorio futuro en el Sur, que también existe y aguarda en 2010.
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25 de junio de 2006
¿Y AHORA?
Argentina jugó su peor partido del Mundial, nunca le encontró la vuelta y sufrió más de lo debido frente a un equipo inferior pero muy inteligente.
México dio todo lo que podía dar de la mano de Ricardo Lavolpe, ex arquero de San Lorenzo y suplente de la Selección en el Mundial 78.
Vayamos por partes y empecemos por Riquelme: anoche mi amigo/hermano Arturo lo defendía a muerte y preferí no discutirle demasiado, pero a mí el partido del 10 argentino me exasperó. Por momentos indolente con la pelota, fastidió con sus pausas innecesarias y caminó la cancha en ciertas instancias del partido en que había que poner más que nunca. Niembro (a quien vi apenas en el entretiempo, yo veo los partidos con Macaya y Bilardo) lo elogió enfáticamente, es increíble lo mal que se ve el fútbol a veces. Él decía que había hecho una labor que no se veía, etc, lo mismo de siempre. Yo prefiero que juegue en una labor que sí se vea, y que haga lo que tiene que hacer. Aimar hizo más que él. Yo pondría a Riquelme de entrada contra los alemanes, pero si juega como ayer lo saco en el entretiempo porque otro alargue así es insoportable. México dio todo lo que podía dar, deberían estar contentos del papel que hicieron ante uno de los 2 o 3 mejores equipos hasta ahora.
Me parece que ahora sí es la hora de Messi, ayer me encantó lo que le vi y hasta hizo un gol no cobrado. Por momentos él era la manija del equipo mientras Riquelme miraba. Está jugando cada vez mejor (mientras leo que según Rumenigge es mejor que Maradona o Pelé cuando tenían 19 años). Yo lo sacaría a Saviola, que en un posible alargue los agarra cansados. En este alargue Tévez y Messi fueron fundamentales.
Calculo que Heinze no volverá a tener un partido tan malo aunque la duda es si está bien físicamente. El mediocre árbitro suizo no lo echó porque era, justamente, un árbitro mediocre. Me gusta más Coloccini que Scaloni, aunque éste también puede andar. Sorín juega mal y no para de regalarles huecos a los rivales. Cufré tiene mucha más marca... ¿Y Cambiasso? Mhhh...
Las figuras ante México fueron el arquero y Ayala, y Mascherano y Messi en el alargue. Arriba pondría a Messi y Crespo, además a los centrales alemanes de un metro noventa y pico el pibe los puede enloquecer, hay que llegarles por el medio.
Párrafo aparte para el golazo de Maxi, no hay mucho para agregar a una obra de arte que no admitió la lógica de un partido condenado al 1 a 1.
¿Y ahora? El viernes la presión estará sobre Alemania, anfitrión y favorito después de este sábado gris con lógica alemana (como todo este Mundial hasta ahora). El partido está complicadísimo y preocupa el mediocampo, pero hay que pensar que ellos también están con miedo y Argentina tiene jugadores que si se levantan inspirados te pintan la cara arriba. Ya eliminamos a Italia en el 90 con menos equipo, sería lindo hacerla ahora de nuevo ¿no? Será un match totalmente distinto del que sufrimos ante los mexicanos.
Todavía tengo las emociones de ayer a flor de piel y las ideas desordenadas ¿se nota?
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22 de junio de 2006
20 AÑOS NO ES NADA
El 22 de junio de 1986 la Argentina avisó que iba a ganar el Mundial.
Cuenta Maradona que en un juvenil jugado seis años antes realizó una jugada similar, pero que al enfrentar al arquero tocó la pelota al segundo palo y se fue afuera. Su hermano el Turco lo retó y le dijo que tendría que haber seguido de largo del arquero para definir con el arco vacío. El Diego dice que entrando al área recordó esto y desparramó a Shilton, con el resultado que ya conocemos y los ingleses siguen recordando con tristeza.
El secreto, tal vez, haya estado en correr amagando para uno y otro lado como solo él lo podía hacer. Cada inglés que lo enfrentaba creía que él iba a enganchar o iba a frenar, y él seguía sencillamente acariciando la pelota derecho al arco. Es decir, ellos solos se corrían y, como diría Sanfilippo, se comían todos los amagues.
Al observar el paseo histórico es impresionante ver a alguien que la lleva atada de verdad. Solo Maradona era capaz de escribir ese poema sobre el verde césped, y solo él lo hizo.
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21 de junio de 2006
EMPIEZA EL MUNDIAL

Ha terminado la primera fase para la Argentina con un gustito dulce. Seamos claros: La Selección superó, regulando fuerzas en el último partido, la zona que en el sorteo había aparecido como la más difícil. Pregúntenle ahora a Francia e Italia a quién le ha tocado bailar con la más fea.
Me quedé con las ganas de vernos ganar frente a Holanda, ese once naranja que nos echó de dos mundiales y que nos tiene en su galería de malos recuerdos después del glorioso 3 a 1 en el 78. Me cuesta aceptar que nos siguen llevando ventaja en el historial.
Sin embargo, era de esperar un empate que dejara a todos contentos. Sobre todo después de ver cómo los dos equipos empezaban a tocar lateralmente y sin apuro, pasado el entretiempo.
El partido sirvió para alegrarse de que nos sobra un central de categoría como Milito en el banco, que Messi tiene que sacarse la presión de hacer la gran jugada que los medios le piden, que para frenar a Tévez hace falta una defensa firme como la holandesa, y que estamos para ganarle a cualquiera. Que no quepan dudas: Holanda es una de las mejores selecciones de este Mundial, y en los últimos quince minutos jugó como tal.
Ahora empieza el verdadero baile, el que deja lugar solo para los mejores y se resuelve en 90 minutos más alargue y penales. Ya no se puede amagar más con ser un buen equipo, hay que serlo y ya.
Parece que si las cosas se dan como es lógico, jugaremos con los dueños de casa en cuartos. No sería la primera vez: ya eliminamos a Italia con ese inolvidable gol de Caniggia y los penales de Goycochea. Habrá tiempo para hablar de eso y desestimar teorías conspirativas que por supuesto empiezan a tejer los pesimistas. Primero hay que ganarle a México, un equipo presuntamente accesible que sin embargo siempre nos ha dado mucho trabajo.
Este sábado empieza el vértigo verdadero. Fueron 3 partidos, quedan 4.
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16 de junio de 2006
UN POEMA EN GELSENKIRCHEN
Fue un baile.
Argentina sueña que volveremos a ser campeones, aunque siempre haya que ser cautos y pensar que enfrente habrá rivales de mayor fuste. Lo cierto es que la Selección sacó seis goles de la galera a un equipo que, a fin de cuentas, es europeo.
Los serbios, que habían recibido un solo gol en las eliminatorias pero hoy ni siquiera pudieron escuchar su himno sino un invento del pasado soviético, sufrieron una verdadera pesadilla, de esas que ocurren solo de tanto en tanto.
Tévez y Messi fueron incontrolables, Saviola el mejor. Riquelme sigue jugando de a cucharadas pero hoy hizo acordar al de la final con el Real Madrid. Creemos todos que lo mejor de él vendrá después. No hay mucho para agregar a lo que se va a hablar de Maxi Rodríguez. Burdisso levantó mucho su nivel, Abbondanzieri seguro...
Al final ellos ya ni siquiera tenían ganas de pegar. Uno racionaliza y busca posibles defectos para aportar alguna observación, pero hoy no hubo. Fue todo perfecto, hasta Sorín...
El equipo da una imagen de entereza y orden que llama la atención. Se los ve bien entre ellos, todos fueron a gritar con Messi su gol, Messi le puso el pase a Crespo en el cuarto, después Crespo a Messi en el sexto.
En lo personal, vi el primer tiempo en mi casa y el segundo en un bar con Paula, después fui a buscar a Sofía al jardín con el gorro de mechas que me compré en Salta el día de la final juvenil de Malasia 97. Me lo puse contra Costa de Marfil y hoy también. Será fija ante Holanda.
Por las calles de Buenos Aires, papelitos y sonrisas. La gente más buena, los colectiveros sonrientes. Tal vez el único rostro amargado que vi hoy fue el del taxista que pesqué en la calle de casualidad y me llevó en el entretiempo a reunirme con Paula. Destilaba bronca por tener que trabajar durante el magno evento. Peor la pasaron los taxistas serbios.
Nacionalismo, chauvinismo, exitismo, el lector elige si es bueno o malo: La Argentina recibirá el 20 de junio con más banderas que nunca.
Belgrano lo soñó, Pekerman lo logró.
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13 de junio de 2006
3964
Extraído del muy buen blog Dixel y Pixel:
1. Brasil ganó el Mundial en 1994. Anteriormente lo ganaron en 1970.
1970 + 1994 = 3964.
2. Argentina ganó su último Mundial en 1986. Anteriormente lo habían ganado en 1978.
1978 + 1986 = 3964.
3. Alemania ganó su último Mundial en 1990. Anteriormente lo habían ganado en 1974.
1974 + 1990 = 3964.
4. Brasil volvió a ganar en el Mundial de 2002.
1962 + 2002 = 3964. Por lo tanto, Brasil debía ser el campeón, y así fue.
5. Si se quiere pronosticar el campeón para Alemania 2006, hay que restar 3964 - 2006 = 1958. ¿Otra vez ellos?
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12 de junio de 2006
MICHAEL MAY
La hermana de mi mujer vive con su marido y sus dos hijas en Hamburgo, es decir que tenemos un lazo estable con el país donde se desarrolla el Mundial.
Es increíble cómo Alemania ha influido en el curso de la historia moderna. Unificada en 1871 gracias a las artes de Otto von Bismarck, que había subordinado a Austria y unido al pueblo en causa común contra Francia y Dinamarca, fue protagonista de las dos guerras mundiales y motivo de un enfrentamiento entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, que originó su división y la construcción del Muro de Berlín, demolido por las masas en 1989.
Hace ya ocho años, en Dublin, tuve como compañero de un curso a un alemán a quien después perdí el rastro. No eran todavía los tiempos del mail que en cinco minutos nos comunica con alguien. Fue muy poco antes, a tal punto que él me dio una dirección, pero cuando quise usarla él ya no la tenía.
Se llamaba Michael May (por si algún lector lo conoce). Siempre me decía que admiraba a los latinos por su talento para disfrutar de la vida más allá de los problemas y las amarguras. Yo le respondía que esas ganas de divertirse tenían también su costado negativo bajo la forma de haraganería, ligereza e informalidad. Pero él insistía en que le gustaría tener ese espíritu latino.
Espero reencontrarme alguna vez con Michael merced a los milagros de Internet. Mientras tanto, espero que Argentina avance en el Mundial.
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9 de junio de 2006
MUNDIAL
El primer Mundial que tengo presente en mi memoria es Argentina 78, cuando yo tenía 7 años. Tengo pocas imágenes. Apenas el televisor blanco y negro puesto en un rincón estratégico de la sala, donde la antena captara las imágenes con alta fidelidad. Y mi padre llevándome en andas después del 6 a 0 a Perú. No mucho más.
De España 82 recuerdo la goleada a Hungría 4 a 1, que vi a la vuelta del colegio en el cuarto de los padres de Arturo, uno de mis amigos/hermanos con los que es importante vivir los Mundiales. Ya eran tiempos de TV color.
En México 86 estaba en plena adolescencia, con toda la energía que eso supone para festejar desaforadamente por las calles. Mi recuerdo más hondo es de la final frente a Alemania, cuando el padre de mi amigo se levantó en pleno segundo tiempo para... ir a regar las plantas. Nunca podré terminar de entender su iniciativa.
Italia 90 me deja una imagen amarga del cadete pispeando la vidriera de un negocio de electrodomésticos, con la derrota ante Camerún, el éxtasis del gol del Cani a Brasil, abrazado en el suelo con mis amigos, y la locura de los penales frente a Italia en el bar de Diagonal Norte y Suipacha, que hoy ya no existe. Fui a la Plaza de Mayo a gritar el subcampeonato.
Estados Unidos 94 me trae la cachetada del corte de piernas del Diego y el silencio masivo al día siguiente en mi viaje en el 152 a la Facultad. Argentina fue eliminada antes de jugar con Bulgaria y Rumania. Y yo aposté los finalistas y el campeón y todavía me deben una comida en Lola.
Francia 98 me trae la eliminación a los ingleses, que vi en un hospital mientras mi tía luchaba por su vida. Era raro festejar con el corazón apenado. Después, el latigazo de Holanda y otra vez el silencio en las calles. Me encontré con el Coco aquella noche, casi no pudimos articular palabra.
Y el 2002... mejor ni recordarlo. Mi primer Mundial con Paula, y el fracaso tempranero, en la casa de Gonzalo, en una helada mañana que tenía más de sueca que de argentina. La felicidad en mi vida pasaba por otros lares.
Este será el primer Mundial de Sofía y Valentina. Solo por eso ya será especial. ¿Iré con ellas al Obelisco?
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5 de junio de 2006
LA TV QUE NOS ALIMENTA
El título ha sido extraído, como ya se habrán percatado algunos, del único programa de televisión abierta que me gusta hasta cierto punto: "Duro de domar". Me entretiene verlo de vez en cuando porque su conductor es realmente gracioso y lo más entretenido pasa por sus improvisaciones y por los informes especiales sobre los disparates que se emiten en los demás programas.
A veces voy a reuniones y me preocupa el grado de dependencia que existe por parte de los presentes en torno a la televisión. Cuando mencionan a una modelo, un personaje de Tinelli o un actorcito de moda y uno osa preguntar de quién están hablando, es contemplado como si proclamara que ha tenido un encuentro con venusianos en Florida y Corrientes. Pero no hay derecho a asombrarse, en cambio, de que alguien no sepa quién pintó "Las Meninas" o quién escribió "Don Segundo Sombra" .
El padre llega a la casa y enciende la TV, y la madre mira también, y no hablan entre ellos de las cosas importantes, intencionadamente o no. En su habitación, el hijo tiene su propia programación, que es controlada por... él mismo. El pequeño elige sus propios maestros, más graciosos y demagogos que los de la escuela real (¿real?). Y a veces el pequeño controla también lo que ven sus padres, porque si no se aburre y ellos prefieren darle el gusto a tener que leer o jugar con él.
Conozco un caso en el que tres televisores son encendidos con dibujos animados en tres ambientes distintos, para que la pequeña pueda verlos en el lugar de la casa que más le plazca o deambular sin dejar de seguir el programa de ojito.
En un libro muy conocido, el politólogo italiano Giovanni Sartori pone la lupa en la televisión y habla del "homo videns" occidental, es decir, del hombre que, extasiado ante la TV, recibe imágenes constantemente y empobrece su capacidad de selección y abstracción en virtud del bombardeo de sensaciones visuales al que se somete. El "hombre light" del psiquiatra español Enrique Rojas también es un arquetipo de este personaje inmerso en un "voyeurismo" edulcorado y anodino.
No descalifico el magnífico poder de la televisión para moldear personas más cultas y educadas. Pero lamentablemente los programas de mayor rating no son los que se dedican a ello. Un amigo recién llegado de España me expresaba el otro día su sorpresa por el grado de vulgaridad que encuentra en la sociedad argentina. Gran parte de ella es causada por la TV, sin dudas, en el marco de una gran crisis educativa y de valores.
En fin, nada como llegar a casa y pasar un rato de buena lectura o tener una charla con Paula a la luz de la vela, como cuando éramos novios e íbamos de bares por Palermo Viejo.
Si quieren ver la televisión, cuestión de gustos. Yo prefiero vivir.
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EL HIJO NO VUELVE

No suelo acordarme de la existencia de Huracán, pero ayer pasé por un bar y estaba puesto el partido en el que finalmente quedó decretado otro año del quemero en el Nacional B.
Dado que están acostumbrados a su nuevo hábitat, parece que decidieron repintar la letra "H" de su platea y los carteles de más arriba.
En una encuesta realizada en un sitio partidario de San Lorenzo de Almagro, la gente era interrogada sobre si quería o no que Huracán volviera a la A. Las opciones eran: "No, que se quede para siempre en la B", "Sí, lo extraño", y "Me es indiferente". La mayoría contestó esto último, y debo decir que esa fue también mi respuesta.
Triste destino el del recuerdo de haber sido y el dolor de ya no ser.
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2 de junio de 2006
29 de mayo de 2006
EL DÍA QUE COPÉ LA CABECERA
Tal como relataba en mi columna anterior, me convertí en el hincha número uno de Fénix. Me llevé una sábana vieja de mi casa y con un aerosol el Nono escribió "LA BANDA DEL MAYO-GOL", en alusión a nuestro amigo jugador. El trapo nos acompañó a todas las canchas.
En una ocasión fuimos el Gordo y yo a la cancha de Sacachispas, a la que se llegaba por un camino de tierra cerca de Ezeiza. Estaba en un pozo, de manera que uno entraba al estadio (soy generoso con el uso del sustantivo) sin subir un solo escalón, pero el campo de juego estaba por debajo del nivel de los tablones.
En el entretiempo cometí la locura de ir a comprarme una bebida al bar del club. Me encararon los locales y me pidieron que abriera la bandera porque querían verla. No solo no lo hice sino que rajé con mi amigo a buen recaudo.
Durante el segundo tiempo un dirigente se nos acercó y nos pidió que para evitar incidentes guardáramos el trapo. Así lo hicimos y el tema no pasó a mayores.
Otro día me fui solo a ver a Fénix a la cancha de Defensores de Belgrano, donde jugábamos con Ferrocarril Urquiza, que hacía las veces de local. Increíblemente, la cabecera visitante estaba totalmente vacía, porque los estoicos hinchas de mi equipo habían ido a la platea. Así pues, me ubiqué en la popular visitante, pegado al alambrado y detrás del arquero local. El árbitro dio penal para nosotros y yo le gritaba al arquero "¡Burro!". Mi amigo la mandó a guardar y yo grité, solo en la popular, el gol que nos daba la victoria final. Enfrente, la cabecera de Urquiza, casi repleta, miraba resignada y en silencio.
Esa fue la tarde en que copé la cabecera de Defensores. Yo solo, y no exagero en lo más mínimo.
Hoy, padre de dos hijas y profesional con trabajo, contemplo aquellos días con una sonrisa en el alma. Puedo decir que quien no ha transitado alguna vez por las canchas de Primera D no conoce el fútbol argentino.
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24 de mayo de 2006
LA VIDA EN LAS CANCHAS DE LA "D"
En una época fui el hincha número uno de Fénix.
La razón de esto fue que mi amigo Gonzalo jugaba ahí, entonces íbamos a verlo a todas las canchas de Primera D. Por supuesto, las anécdotas son muchas.
En la cancha de Atlas, donde Centro Español jugaba de local, asistimos al primer partido. Al llegar entramos por una puertita de club que tenía a un jubilado como único control, y a su turno cada uno decía: "Fénix", como si fuéramos dirigentes. A la tercera vez el anciano nos detuvo: "Esperen un poquito, porque todos dicen "Féni, Féni" pero nadie paga". Lo contemplamos con misericordia y dejamos lo que ahora serían unos 5 pesos en boletería. El Nono, que estudiaba Periodismo Deportivo, mostró un carnet extraño y pasó. "El señor que es periodista puede pasar, pero ustedes pagan", sentenció el buen hombre.
En la tribuna nos vino a saludar la hinchada de ellos. Nos veían tan pacíficos que habían decidido hacer la amistad y compartir la tribuna, así que nos dieron la mano. Lamentablemente para ellos, más tarde nuestro amigo empató el partido en el último minuto y lo gritamos con alma y vida en el alambrado. Observamos con inquietud que a nuestras espaldas recibíamos miradas de disgusto incipiente.
Terminó el partido y nos fuimos al vestuario a festejar con los jugadores el empate de visitantes. Y al salir, recibimos de repente una lluvia de piedras desde los micros que se llevaban a la hinchada de Centro Español, que cantaba: "Cómo me gusta, el porro y el alcohol, cómo me gusta, ver a Centro Español". Tuvimos que meternos de nuevo en el vestuario a esperar que pasara la tormenta.
Ese fue nuestro debut como hinchas de Primera D.
Continuará.
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22 de mayo de 2006
VERGÜENZA
Hoy vi a alguien ponerse rojo de vergüenza. La circunstancia, a mi juicio, no merecía esa reacción, pero allí estaba, el semblante enrojecido. El mecanismo por el que una persona "se pone colorada" es curioso, porque parte de una emoción intangible y se refleja en cachetes coloreados repentinamente, es decir, en una reacción física que es subjetiva.
La vergüenza puede ser propia o ajena. A veces la sentimos por algo que está transcurriendo sin que nosotros hagamos nada. Pero esa situación nos produce tal incomodidad que decimos: "Siento vergüenza ajena". Esto surge por lo que otros hacen o dicen.
La primera definición que la Real Academia Española ofrece es la siguiente: "Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena".
A estas alturas uno ya ha perdido un porcentaje considerable de la vergüenza que tenía en su infancia. Una situación que recuerdo bien fue en Bariloche, a los 11 años de edad. Había ido a comer a lo de un amigo, y estaba sentado a una mesa de unas 15 personas. Tomé el sifón de soda y me dispuse a servirme, con la convicción de que iba a suceder lo que efectivamente sucedió. Salió el chorro de repente, rebotó en el vaso y se disparó al resto de los comensales, que se me quedaron mirando, con vergüenza ajena.
Otra vez me quise hacer el loquito, a mis 15 torpes años, y tirarme de cabeza a un río cordobés desde una piedra que estaba a unos 4 o 5 metros de altura. Lógico, había mujeres presentes. Caí de panza y se oyó como un ladrillo, y mientras aún estaba sumergido en el río y en mi dolor, deseaba no volver nunca más a la superficie donde vería, casi inevitablemente, los rostros de mis acompañantes. No los vi, porque emergí y me puse a nadar un poquito como si nada. Pero oí sus carcajadas.
La vergüenza, como la culpa, es una fuerza poderosa, y a veces es una mochila pesada que impide acciones loables y necesarias para conseguir ciertas metas. En ciertas ocasiones es bueno sentir vergüenza y es ella la que nos salva, pero otras veces no lo es.
Es feo arrepentirse de no haber hecho algo... por vergüenza. Prefiero arrepentirme de haberlo hecho mal.
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17 de mayo de 2006
COLEGIALES HISTÓRICO
Nuestro barrio formaba uno con Chacarita, que viene de "chacrita". Allí había quintas donde los estudiantes iban a pasar el día o hacer algo de deporte, tal como relata Miguel Cané en "Juvenilia".
Con los estragos de la epidemia de cólera de 1867 y la de fiebre amarilla en 1871, se creó un primer cementerio en el actual Parque de los Andes, en Corrientes y Dorrego, y después se amplió hasta lo que es conocido hoy como el cementerio de la Chacarita.
Lo que es Colegiales propiamente dicho se pobló de inmigrantes italianos, especialmente en la zona más cercana a Elcano y Álvarez Thomas, la que fue bautizada "Calabria" por la procedencia de sus habitantes. Los recién llegados, albañiles en gran parte, construían sus casas con gran rapidez.
El 25 de abril de 1948 se fundó en Dorrego y Cabrera el Club Atlético, Social y Deportivo Fénix, cuya campaña supe seguir cuando mi amigo Gonzalo jugaba allí. Tengo en mi cajón el gorro y la bandera que supe defender en canchas ajenas.
Colegiales es actualmente un barrio muy tranquilo, con pocas avenidas y una vía que hace de su parte oeste un remanso cercano al centro nervioso de Belgrano. La cruzan unas pocas líneas de colectivo, pero a la vez las opciones para viajar son variadas, pues en 10 cuadras a la redonda también hay tren y subte.
En los últimos años la zona se ha cotizado, pues hay pocos edificios altos, muchos árboles y casas bajas de una o dos plantas a lo sumo. El empedrado le agrega ese gustito inconfundiblemente porteño y garantiza la necesaria prudencia en el manejo de los conductores.
Colegiales tiene una plaza bautizada "Mafalda" en Conde y Concepción Arenal. Esto se debe a que Quino ( que era vecino mío en mi edificio de soltero y me regaló un dibujo de Felipe para mi hermana) fijó en nuestro barrio la ubicación geográfica de su porteñísima creación.
En el barrio también existe el Club Social y Deportivo Colegiales, donde supiera cantar tangos varias noches nada menos que el Polaco Goyeneche. Está en Teodoro García entre Conesa y Crámer.
En Colegiales, las bicicletas, los árboles y los bebés abundan.
Prometo un par de anécdotas de Fénix para la próxima.
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TEMAS: BUENOS AIRES
15 de mayo de 2006
MI BARRIO

Colegiales está rodeado por tres gigantes: Palermo, Chacarita y Belgrano. Nosotros vivimos a tres cuadras de Belgrano "R" (la "R" no significa "Residencial" como suele creerse sino "Rosario", por el tren que hacia esa ciudad se dirige a través del barrio).
La columna vertebral de Colegiales es la vía del ferrocarril Mitre, que tiene una estación con el mismo nombre en Crámer y Federico Lacroze. Desde Cabildo hacia Álvarez Thomas, entre Dorrego/Jorge Newbery y Virrey del Pino/Avenida de los Incas estamos en Colegiales.
Es curioso cómo los límites de los barrios se tornan difusos merced a las pretensiones de sus vecinos. Algunos habitantes de Chacarita dicen que viven en Colegiales porque eso eleva, en teoría, su estatus. A la vez, muchos habitantes de Colegiales sostienen que viven en Palermo o Belgrano, dependiendo de cuán cerca estén de esos barrios. Otros se animan a decir que viven en el exclusivo Belgrano "R", como lo hizo la dueña del departamento que ahora es nuestro, en el aviso clasificado por el que fui a ver el inmueble. A mí me encanta decir que vivo en Colegiales.
Hechas estas aclaraciones geográficas, continuaré en otra entrada con algunos detalles más pintorescos de mi barrio, donde las estaciones del año se desperezan en cada esquina.
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TEMAS: BUENOS AIRES
10 de mayo de 2006
APODOS
Hay algo que nadie deja de tener, sea quien sea. Es el nombre.
Ya antes de nacer, casi siempre, se nos impone un apelativo que no elegimos. Y tal como tenemos un nombre, una gran porción de personas también ostentamos un sobrenombre.
En la Argentina el apodo es casi un segundo nombre. Uno conoce personas tan solo por el apodo, sin saber su verdadero santo y seña. Tal vez sea parte de la costumbre nuestra de dotar a todo de una versión extraoficial o deformada.
En mi caso, registro una robusta cantidad de motes a lo largo de mi trayectoria. Ya desde mis primeros años, en que mi padre me llamaba "el señorcito" y el resto me decía simplemente "Nacho", se han ido agregando otros sobrenombres. Dentro de la familia también teníamos algunos apodos que después no trascendieron y quedaron escondidos entre las migajas de la infancia, aunque a menudo me encargo de recordarlos a mis hermanos.
En el colegio fui alguna vez Laucha, en mi primer equipo de fútbol fui Gaitita y en el segundo fui Biafro. En mis lugares de estudio fui Freddy, Cuervo o Eddie (por Van Deusen = Van Halen). En un trabajo me decían Pichi (por ser el más novato, lógicamente), en otro Speedy (por mi celeridad en los trámites de cadete) y en un tercero me llamaban Colo o Colores. Un amigo psicólogo, Chicho, me dice Chacal. Ignoro si lo hace como amigo o como psicólogo.
Paula me dice de diferentes maneras, que me reservo. Una de ellas es la oficial y fuente de todas las derivaciones.
Si existe un apodo "oficial", es por supuesto "El Bambi". Las razones de este alias han originado algunos equívocos, que me he preocupado por aclarar. El mote surgió en un viaje en el colectivo 50 con mi amigo el Coco rumbo a la cancha de Deportivo Español, para ver ganar al Ciclón. Los años lo instalaron definitivamente, aunque no todos mis amigos me llaman así.
Curiosamente, los amigos que me conocen desde los seis años de edad me dicen sencillamente por mi nombre de pila, es decir, Ignacio. Pero todos los sobrenombres que he enumerado tienen o tuvieron una vigencia importante.
Simpática esta costumbre de poner apodos. ¿Cuáles son los tuyos, amigo lector?
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TEMAS: ANECDOTARIO, OCIO
8 de mayo de 2006
TERMINÓ LA FERIA, TERMINÉ EL LIBRO
Había prometido que la anterior sería mi última columna sobre libros. Apenas unas líneas para comentar que hoy termina la Feria del Libro. Quise volver el sábado porque Paula no había podido ir, pero las pequeñas, que tienen más poder hogareño del que creen, lo impidieron.
Sí pude, en cambio, leer las últimas 40 páginas de "Nuestra Señora de París". Un final digno de Victor Hugo, estremecedor y lleno de sensibilidad. Hasta la última palabra de la novela (literalmente) tiene sentido propio. Una obra maestra.
He vuelto, pues, a mis libros de interés profesional. Ahora, es el turno de "Estrategias de comunicación para gobiernos", de varios autores, entre ellos los conocidísimos (en el ambiente) Jaime Durán Barba y Felipe Noguera. De todas maneras, como leí por ahí, suelo ser infiel con los libros. Mientras recorro uno incursiono en otros de arte, historia, poesía o lo que se me cruce por mis ganas e inspiración. Por ejemplo, este fin de semana aprendí que Sicilia había estado en manos de los españoles por algo más de 600 años, hasta 10 años antes de la unificación italiana en 1871. No es poco.
Cuanto más lee uno más se entera de lo ignorante que es.
Posdata: La de la foto es Valentina, una poesía en sí misma. Hoy cumple 3 meses, y a partir de este miércoles la cuidaré todas las mañanas antes de ir a trabajar al mediodía. ¿Cómo cuidar de una poesía sin ser poeta?
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TEMAS: LETRAS
5 de mayo de 2006
COLORES
En un interesante estudio sobre las preferencias de la gente en cuanto a los colores, y las asociaciones que se establecen respecto de ciertos valores, el verde figura como el preferido por el 14% de los entrevistados al igual que el violeta. Por arriba de ellos solo está el azul, elegido por un casi abrumador 42%.
Dado que no es éste el tema principal de mi columna de hoy, invito al lector a pispear en el informe en cuestión. Aclaro que mis colores preferidos son el azul y el rojo (por razones obvias para quienes han leído mis preferencias futbolísticas), aunque de los dos me quedo con el rojo.
Tuve oportunidad de visitar la Feria del Libro, como cada año. Dejé a Paula con las dos princesas por unas horas y me fui feliz a meterme en el mar de letras. Debo decir que no vi nada fuera de lo común. Vale decir, no me topé con nada que me deslumbrara más allá de lo que ya había visto en las librerías de las que soy visitante asiduo.
Compré dos libros de comunicación: el primero fue "El poder de la conversación", de Manuel Mora y Araujo, reconocido sociólogo argentino y pionero en encuestas y opinión pública. El otro fue una selección de casos exitosos de comunicación corporativa en sus distintos rubros. El título es "El poder de la comunicación institucional III". Estos casos fueron los ganadores en el concurso anual que organiza la revista Imagen (en esta ocasión, en su tercera edición).
En conclusión, adquirí un libro de teoría y otro de práctica.
Mis otras dos compras fueron los dos tomos que me faltaban de la colección completa de Sherlock Holmes y una guía de Nápoles que hallé rebajadísima de precio y obsequié a mi padre en preparación a su próximo viaje a Italia con mi mamá.
En síntesis, nada demasiado novedoso por la Feria.
Estoy por terminar "Nuestra Señora de París" y el final promete ser vertiginoso.
Creo que esta columna es la última de las dedicadas a los libros en forma consecutiva. En la próxima, si el amigo lector me lo permite, cambiaremos abruptamente de tema.
Gracias por su atención.
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TEMAS: COMUNICACIÓN, LETRAS
3 de mayo de 2006
NOTRE DAME

Parece que el frío ha vuelto por estos lares. No obstante, no hay derecho a queja. Nuestros registros térmicos invernales son casi una humorada para los habitantes de Moscú, Ottawa o Punta Arenas.
Estoy leyendo (en la medida en que mis hijas lo permiten) "Nuestra Señora de París" ("Notre Dame de Paris" en el original), del ya mencionado Victor Hugo. La acción transcurre en 1482, en la capital francesa. Al principio se me hizo un poco pesado, pero intuía que la acción se aceleraría y acerté: en la página 250 los personajes se entrecruzan y se genera una red de historias que seguramente llegarán a un final repentino y unificado, como debe ser en una buena novela.
Ya he mencionado "Cien años de soledad" como un libro que decididamente no me motivó para seguir leyendo. Otro que abandoné fue "Conversaciones en la catedral", de Vargas Llosa. No me gusta ese estilo de escritura que mezcla en una misma oración las reflexiones del protagonista con la narración de lo que está haciendo. En cambio, sí me gustaron "Los jefes" y "Pantaleón y las visitadoras", muy divertido este último.
Obras pendientes de lectura, millones. Pero hay algunas con nombre y apellido que considero obligatorias. La lista sería demasiado larga, espero ir acortándola en los años que vienen.
Por último, una pregunta: ¿Cuántos libros llegará uno a leer a lo largo de toda su vida?
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TEMAS: LETRAS
28 de abril de 2006
LIBROS
Dado que estamos en plena Feria del Libro 2006, siento casi una obligación referirme al tema.
Ya he contado el papel de mi padre en la gestación de la Feria, y la forma en que ello influyó sobre mi gusto por los mejores amigos del hombre. Siempre pienso en esta última expresión, que leí en algún lado, cuando retomo la lectura de una obra abandonada sobre una mesa o en un rincón.
El libro nos espera en silencio, sin exigir. No se queja si lo dejamos, no pide gestos ni reclama respuestas porque no hace preguntas.
Hay un cuento en la "Misteriosa Buenos Aires" de Mujica Lainez, donde si no me equivoco el que habla es un libro (prometo verificarlo).
Es conocida aquella sentencia de Borges, quien dijo que él no se enorgullecía por lo que había escrito sino por lo que había leído. Al mismo tiempo, él opinó que si uno empezaba a leer un libro y se aburría lo mejor era dejarlo en lugar de leerlo por obligación. Siguiendo este consejo, eso hice con "Cien años de soledad", aunque creo que más adelante lo volveré a tener en mis manos.
Esto último me lleva a otro aspecto de la lectura, cual es el momento de nuestra vida en que nos topamos con cierto libro. En mi caso, las tres obras que ilustran esta columna han sido claves en mi formación autodidacta más allá de las aulas.
El Principito me enseñó, entre otras cosas, la importancia de no olvidar ese racimo de infancia que nos queda asomado en algún rincón del alma. Cada vez que juego con mis hijas y sobrinos, y veo cómo valoran el que un "adulto" juegue con ellos, recuerdo al Principito con su cordero dormido dentro de la caja, y su zorro domesticado. La imaginación y la alegría son armas que parecen inofensivas y abren todas las puertas. Cuando me ven con los pequeños y me dicen que parezco uno más de ellos mi alma sonríe. Paula es igual que yo.
En mi adolescencia el libro que me marcó fue "Crimen y castigo", del genial Fedor Dostoievski. La miseria y la culpa humanas se metieron de repente en el horizonte de un pequeño porteño ignorante del mundo que lo rodeaba. Mundo éste donde Raskolnikov, el protagonista, se arrodilla frente a Sonia, su amada, y le dice: "No me arrodillo ante ti sino ante todo el sufrimiento humano". Sufrimiento que redime la culpa.
(Nota al margen: Paradójicamente, este libro me fue robado con un caño en mi frente).
Las "Cartas de Nicodemo", evangelio apócrifo originado en las cartas del fariseo rico que visitó a Jesús de noche para no ser visto, me terminó de convencer de que todo lo que importa en la vida es amar a cada prójimo. Amar es buscar la verdad y descubrirla en el otro. Es un amor que llama. "Dame tus preocupaciones, las estoy esperando", le dice Jesús a Nicodemo. El autor de esta magna obra es Ian Dobraczynski, sobreviviente de un campo de concentración nazi.
Recomiendo fuertemente la lectura de estas tres obras.
En fin, ya hablaré un poco más sobre la Feria. Ahora he querido mencionar tres libros que forman parte de mi Constitución personal y he releído varias veces. Eso es todo por ahora, aunque no es poco.
Gracias por su atención, y que tengan buena lectura.
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TEMAS: LETRAS
25 de abril de 2006
80 AÑOS

Hoy, 25 de abril, mi papá cumple 80 años.
Nació en Barcelona en 1926. Huyó de la España herida y desgarrada a los 10 años, junto a su familia, después de que su padre se salvara por minutos de ser fusilado.
Vivió en Marsella y Biarritz durante dos años, y en 1938 afortunadamente vino a la Argentina para quedarse.
En ella nací, gracias a él y a mi mamá norteamericana, que se vino de Madrid para casarse con él en California. Se habían conocido por un amigo, que los presentó. Dos años pasaron, y volvieron a verse. Después se casaron.
A mi padre le debo más de lo que aún soy consciente, y por eso esta columna es un mero agradecimiento y un homenaje al hombre que me ha enseñado, entre otras cosas, el valor de las letras en mi vida.
Crecí entre libros, aprendí a leer solo (o al menos eso dicen) y recorrí todas las estanterías de la editorial de mi papá. Después me llevaron a la biblioteca, porque en mi casa ya no tenía nada para leer. Mi padre me llevaba a cada Feria del Libro, de la cual es uno de los fundadores que hizo patria en silencio.
Hoy este espacio es para don Fernando, el chiquilín que perdía el pelo de miedo en la España de la guerra civil, el Tiburón que rompió las esquinas de la noche porteña en sus años mozos, el Avi para mis hijas que lo adoran.
Feliz Cumpleaños, Papá.
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TEMAS: FAMILIA
21 de abril de 2006
BUENOS AIRES
¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.
Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.
Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
por un mar que tenía cinco lunas de anchura
y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
y de piedras imanes que enloquecen la brújula.
Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.
Una manzana entera pero en mitá del campo
expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.
Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.
El primer organito salvaba el horizonte
con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
El corralón seguro ya opinaba YRIGOYEN,
algún piano mandaba tangos de Saborido.
Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.
A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.
Jorge Luis Borges
Cuaderno San Martín, 1929
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TEMAS: BUENOS AIRES
19 de abril de 2006
18 de abril de 2006
CALAMAR
No me preguntes cómo la encontré pero acá está. En esa mesa de El Cuartito que se ve ahí abajo, a la izquierda, te dije una vez: "Buen provecho", y me miraste y miraste al Nono, y yo me pregunté qué había dicho de malo. Fue tu lección, y cada vez que me lo dicen pienso: "Si él estuviera acá no lo diría".
Para mí fuiste siempre el hombre correcto y bonachón, el que vi por primera vez cuando vino a buscar a su hijo a casa, de impecable traje, de pie en la planta baja de mi edificio y saludándome con la mano. El que tardé en tutear y nos hacía ir a ponernos las zapatillas antes de sentarnos a comer.
Yo entraba al parque (porque para mí será siempre el parque) y te veía sereno y feliz entre las plantas recién regadas, o concentrado frente a la parrilla. Y me preguntabas: "¿Qué hacés, San Lorenzo?" con ese tono tranquilo, y me cargabas porque no teníamos cancha.
Ayer estaba en tu comedor diario (cuya madera marrón siempre extrañaré) y oí unos pasos lentos que entraban a la cocina y se aproximaban. Habría jurado que eras vos que venías a saludarme, pañuelo al cuello, y a preguntarme por mis padres. Pero no dije nada.
Adiós, Enrique, y gracias siempre por el hermano que me regalaste.
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TEMAS: HOMENAJE
11 de abril de 2006
SACAMUELAS
Hoy fui por segunda vez en ocho días al dentista. Era la última caries que me quedaba por eliminar. Pensaba que esta vez sería más llevadera, que el malvado señor al que había entregado mis dientes una semana atrás habría hecho primero el trabajo más difícil. Me equivoqué.
Es curioso el proceso psicológico que sigue la propia cabeza en ese antro de tortura. Lo llaman a uno por el nombre y el profesional se acerca y le da la mano. Entonces uno lo mira con cara de "No tengo mucho tiempo para esto, hacela fácil", y se encamina al consultorio.
Uno cree que domina la situación, pero una vez que las propias asentaderas tocan el sillón maldito, se resigna una vez más a ser carne de cañón (o en este caso, de torno). "Estoy para una siesta", le digo yo, intentando negociar un poco de paz, y el señor me contesta: "No sos el único", con lo cual me preocupo un poco por los efectos que su falta de sueño podrá tener sobre mi boca. Mientras tanto, el profesional se ha colocado esos lentes amarillos estilo Bono, que parecen más apropiados para un obrero trabajando sobre las rocas en una mina de diamantes. En este caso, la mina es mi boca y la piedra es mi muela.
El dentista observa el desgraciado diente y concluye: "Una flor de caries". Entonces uno se prepara para lo peor, y él se alista para lo mejor. Porque a él le gusta lo que hace, y eso es terrible.
Primero ese aparatito que es como una manguera de aire y despeja la zona. Después es el turno de la anestesia, que la semana pasada me tuvo sin el sentido del gusto hasta las tres de la tarde. Le advierto esto al dentista, y me dice: "Tenés circulación lenta". Omito mi respuesta mental a su reflexión.
Aparece, inexorable, el torno, esa picana dental antipática ante la cual uno se siente ultrajado y desprovisto de todo poder de decisión en la circunstancia de padecimiento que se vive. En mi caso, hoy no fue un torno sino dos, el segundo aún más grande y causante de vibraciones tremendas en toda mi cabeza.
Yo pienso en este sádico que ha dedicado su vida a los dientes y en el mago que animó el cumpleaños de mi hermano y nos hizo asombrarnos y reir a la vista de sus trucos. Me pregunto cómo es posible que pudiendo haber sido mago como aquél, el hombre que tengo sobre mis fauces haya preferido ser dentista.
"Enjuagate", me dice como al pasar. Y yo hago dos buches, lo más lentamente posible para alargar el recreo de tres segundos.
El tipo disfruta con su labor artesanal, me hace comentarios a los que yo estoy imposibilitado de contestar porque ahora me ha insertado un palo metálico de unos 3 centímetros, para fijar la pasta con la cual cerrará la puerta a microbios vengadores de los que acaban de fenecer. De repente ¡se va! Algo ha ido a buscar, y yo me quedo solo con mi sufrimiento. Es quizás su oferta para escapar, como cuando en las películas le dejaban la puerta abierta cinco segundos al prisionero para dejarlo huir. Pero uno sabe que si huye inevitablemente deberá volver, porque están arreglando la herramienta con la cual come asado, pastas, helado, tostadas, ensalada Waldorf, cereales, etcétera.
Otro aparato ahora, con una luz naranja como de pistola de la Guerra de las Galaxias. Yo confío en que ese es el último paso, pero repentinamente se da cuenta de que ha dejado un cabo suelto y oigo nuevamente, con horror, el ruido del torno (por suerte, el más pequeño). "Es solo un toquecito más", se disculpa el dentista al ver la expresión de mi alma quebrantada, dibujada en mi rostro.
Finalmente, me ordena: "Mordé". Cuando te dicen esto, quiere decir que quieren comprobar si te han dejado parejo ese diente con el resto. Por supuesto, en mi caso se ha pasado de rosca con la pasta, y entonces tiene que meter no sé qué hilo mágico y manipular sobre la víctima.
Por fin, muerdo bien. "Enjuagate", me dice por última vez. Y entonces me levanto rápido, firmo presto donde hay que firmar y le doy la mano porque soy cortés.
"Venite a hacer un chequeo en 4 o 6 meses", me dice sonriente. Y yo pienso: "En 4 o 6 años me vas a ver", y él lee mi pensamiento.
Abandono el lugar despavorido y me cruzo con un mozo que lleva una bandeja de café y medialunas. Vuelvo al mundo normal.
Posdata: La imagen que acompaño pertenece a Gerrit Van Honthorst, pintor holandés de la primera mitad del siglo XVII y contemporáneo de Pieter Rubens. Ellos la pasaban peor.
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TEMAS: ANECDOTARIO
6 de abril de 2006
RUBIA, MORENA O PELIRROJA
Se me disculpará la publicidad, pero esta imagen refleja mi preferencia en materia de cerveza. No es tanto la cerveza negra sino la cerveza Guinness, "The Black Queen", tal como le dicen en Irlanda.
"Guiness is healthy", dicen por allá. Y hasta no hace mucho los médicos se la recetaban a las mujeres embarazadas, necesitadas de hierro.
Cuando tuve la inmensa fortuna de vivir un mes y medio en Dublin, no dejaba pasar un atardecer invernal sin beber una o dos Guinness en alguno de los centenares de pubs que matizan esa encantadora ciudad. Mi favorito era el Lannigans, frente al río Liffey que atraviesa la capital. Desgraciadamente este lugar amigo ya ha cambiado más de una vez su nombre y su aspecto.
Sentado a una mesa de madera con mi pinta de cerveza negra, a la sola luz de una vela, escribía allí mis cartas, postales y reflexiones varias. Y cuando tenía hambre, me pedía alguna de las sopas más sabrosas que he probado (¿Por qué en los restaurantes porteños no hay especialidad en sopas?).
Siempre recuerdo a los ancianos bebedores que se hallaban en todos aquellos pubs. Uno los contemplaba inmóviles frente a su pinta, con el rostro tallado en piedra y los pensamientos perdidos vaya uno a saber dónde. De repente uno reparaba en que su vaso ya estaba vacío, sin que hubiera podido ver en qué momento el personaje la había tomado. Para ellos, beber era la gozosa actividad de la no actividad. Algo así como un pasaje por ósmosis.
Alguno que otro día cometí excesos. La primera noche en que llegué a mi casa, en hora bastante avanzada para los horarios de ellos, fui incapaz de recordar la clave de la alarma de entrada, así que abrí la puerta igual y el señor Conway tuvo que bajar en calzoncillos a desactivarla. A la mañana siguiente, en el desayuno, ni él ni su mujer me dirigían la palabra... Pero tres días después consumimos una botella de Baileys mientras yo le mostraba en un mapa cuán grande era la Argentina.
Ahora bien, retomando el tema original, debo decir que uno de los momentos que más disfruto en la semana es al paladear un buen trago de cerveza, rubia, negra o roja, en el calor del hogar. Entonces siento correr mi sangre celta por las venas.
Por suerte la cerveza no está de moda, así que no tengo que soportar que algún improvisado me venga a pedir que no le sirva la birra en un chopp extraído del freezer porque se le mezcla el agua, o que me "enseñe" que hay que servirla a cierta temperatura, o que exija beber solo en porrones de vidrio.
Rubia, morena o pelirroja, la cerveza siempre está presente en la barra de este servidor.
Salud, y gracias por mirarme a los ojos.
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TEMAS: ANECDOTARIO, OCIO
3 de abril de 2006
EL VINO Y LA MODA

En los últimos tiempos en los que el consumismo ha vuelto a las calles porteñas, parece que mis amigos, el colectivero, el encargado del edificio, el policía de la esquina, el carnicero amigo y muchos etcéteras, saben de vino.
En esa verborragia tan habitual en los argentinos, se distingue un repentino gusto por la bebida de la que ahora se discute si es cierto que es buena para el corazón o no.
Aclaro: El de la foto sí sabe de vino, y está de vacaciones en Cuyo.
Sea como fuere, por favor saquémonos el antifaz. Una cosa es que a uno le guste el vino, y otra es conocerlo en sus detalles más pequeños como pretenden tantos oportunistas. De repente todos son "sommeliers", "connaiseurs" y catadores que dan vuelta la copa para ver cómo suda y declaran que el vino tiene buen cuerpo.
Para saber de vino hay que haber estudiado mucho, no basta con un par de cursitos (que también han florecido por todos lados, en otra muestra de oportunismo).
Salud, y cuando brinden conmigo, por favor mírenme a los ojos.
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TEMAS: OCIO
29 de marzo de 2006
EL REGRESO
Nuestras vacaciones transcurrieron felices y algo ruidosas, pero no debido a bocinas e insultos sino a los cólicos de la abnegada Valentina, que pugnaba por digerir la leche materna a toda hora.
Es lindo estar de vacaciones, pero coherentemente con lo sostenido en otra entrada, afirmo que las vacaciones también son esos momentos de alegría y felicidad durante el año. Incluso en el trabajo, en un recreo inesperado, puede haber un instante de vacaciones, aunque más no sea al disfrutar un matecito de cinco segundos.
La escena que aquí se exhibe transcurrió en el Mercado Viejo de Montevideo. Nos pedí una cazuela de mariscos tan cara como exquisita. Sofía la disfrutó en abundancia y sus papás también.
Ahora bien, esta escena también podría haber sido fácilmente tomada en Croxi, nuestra pizzería amiga, en Empanadas Salteñas, nuestra casa de empanadas amiga, o en Down Town Matías, uno de nuestros pubs amigos.
Es sensacional pasar 10 días como los que pasamos, pero tampoco se la pasa tan mal en Buenos Aires. Lo verdaderamente importante es tener el corazón satisfecho.
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9 de marzo de 2006
VACACIONES
Si por algún motivo oscuro necesitan ubicarme en los días que transcurrirán después de este viernes, pueden meterse por el caminito de la playa, allá en el Fortín de Santa Rosa, y buscarme detrás de alguna ola o enterrado en la arena hasta el cuello junto a la Chochi.
Otra posibilidad será hallarme en el patio colonial de la posada, ante un libro amigo que me regale horas de relajo y reflexión, o en una indescriptible siesta bajo el sol uruguayo.
Una tercera alternativa será dirigirse al salón de té. Si sienten un inconfundible olor a scons, allí estaré con Paula sirviéndonos chocolate caliente y espeso en una taza bien fina y artesanal, de las que le gustan a ella.
Si ninguna de esas búsquedas tiene éxito, lo mejor será ir directamente a nuestra habitación. Allí me hallarán completamente dormido, con Valentina a mi lado, envuelto en sueños marinos de piratas y tesoros.
El 25 de marzo la Chochi cumple 2 años, pero el sol y la luna de ese día me encontrarán solitario en San Juan, a donde iré fugazmente para el casamiento de mi amigo/hermano Gonzalo, en el hotel Bahía Las Tablas. Allí podrán encontrarme en la tarde de ese sábado, chapaleando en la piscina, o en la noche, incendiando la pista y brindando por las fiestas pasadas y futuras.
Si me imaginan en alguno de estos lugares, junto a mis seres más queridos, los recibiré en ellos con un manojo de ilusiones y la alegría a flor de piel. Entonces la luz amarilla de una oficina o los pixels de una pantalla se convertirán en un baño de sol y un manojo de arena tibia.
No hay nada que hacer: las vacaciones nos salen al paso cada año, con su bohemia, con sus lujos y con la fuerza que el mar guarda en sus entrañas.
Es bello soñar despierto, pero más exquisito es despertar en un sueño aún mejor.
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TEMAS: OCIO
8 de marzo de 2006
MUJER
Parece que hoy hay que hablar de la mujer. Vayan, pues, estas líneas.
"Una mujer hermosa agrada a la vista; una mujer buena agrada al corazón. La primera es una joya; la segunda un tesoro". El autor de esta reflexión no fue otro que el mismísimo Napoleón Bonaparte, alguien que tenía cierta experiencia de vida.
He vivido rodeado de mujeres. En mi casa éramos tres mujeres (María Fe, Teresa e Isabel) y dos varones (Fernando y este servidor), es decir que en la mesa éramos minoría y con los años aprendí que mis hermanas hablaban mucho. Mis papás escuchaban más.
Ahora vivo con otras tres mujeres: Paula, Sofía y Valentina. Mientras espero que la naturaleza me regale algún varón en los próximos años, disfruto de toda la ternura, la alegría y la delicadeza que estas tres almas le regalan a mi vida.
"La mujer no ha sido hecha para ser comprendida, sino para ser amada". A esta frase, que es una de mis favoritas, la pronunció Oscar Wilde. Paso otra del mismo autor: "Si quieres saber lo que una mujer dice realmente, mírala, no la escuches".
Debo decir que me divierto mucho con las mujeres y sus cualidades. Enigma cruel para muchos hombres, su sistema de comunicación es completamente distinto del masculino.
La mujer no sentencia, insinúa.
La mujer no acepta, duda.
La mujer no mira, escudriña.
La mujer no invita, seduce.
La mujer no avanza, espera.
La mujer no cruza, rodea.
La mujer no ordena, propone.
La mujer no busca, descubre.
La mujer no se queja, descarga.
La mujer no reclama, comparte.
La mujer no pide ayuda, muestra sentimientos.
La mujer no informa, comunica.
La mujer no pelea, simula.
La mujer no explica, da a entender.
La mujer no exige soluciones, pide escucha.
La mujer no se aísla, se ofende.
La mujer no busca sentirse necesaria, desea sentirse querida.
La mujer no contiene sus sentimientos, los expresa.
La mujer no espera un ramo de flores en su cumpleaños, pretende una flor en cada día.
Salud, amor y pesetas para todas ellas desde este humilde rincón.
TEMAS: MUJERES
6 de marzo de 2006
POCO SERIO
"Sé de un planeta en donde habita un Señor carmesí. Nunca ha sentido el perfume de una flor, nunca ha mirado una estrella. Tampoco ha querido a nadie. Sólo una cosa ha hecho en su vida; sumas y restas. Repite todo el día, como tú, hasta el cansancio: "Soy un hombre serio! Soy un hombre serio!", hinchándose de orgullo. ¿Sabes lo que creo? ¡Que no es un hombre, es un hongo!"
Cada vez que me sorprendo siendo un hombre serio en medio de la rutina, recuerdo estas palabras de El Principito que alguna vez copié en una dedicatoria. Entonces, silenciosamente, me hago bromas mentalmente a mí mismo, o recuerdo situaciones graciosas, o pienso en mis mujercitas que me esperan en mi casa, o evoco a Rosko, que se preocupaba por las cosas importantes de su vida (comer, pasear y jugar).
Y si tengo un espejo a mano, me miro y me hago muecas, y me sonrío.
Y entonces, respiro aliviado y me reconozco.
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2 de marzo de 2006
HACER REIR
Algo que siempre valoro sobremanera en una persona es que me haga reir. La verdad es que no es tan fácil hacerme reir. Suelo hacerlo porque quiero, es decir, me gusta reirme y sé que le hace bien a todo el organismo. "Reir alarga la vida", dicen. Pero me doy cuenta de que en las reuniones todos se ríen de algo o alguien que a mí no me provoca risa. Apenas esbozo una expresión de acompañamiento.
En las reuniones suelo ser, en ocasiones, ese tipo que nada dice y contempla toda la escena: los rostros, los gestos, los detalles, las personalidades. Me gusta descubrir silencios, características, rarezas que pasan desapercibidas para la mayoría. En una palabra, detectar detalles.
Por supuesto se me han escapado mil y uno de ellos. Es imposible percibir todo. Pero me gusta intentarlo, y simpatizo con aquél que viene más tarde y comparte conmigo alguna observación que se me había pasado desapercibida.
Siempre me gustaba, en algún amistoso, quedarme en silencio y dejar el espacio para que fuera la muchacha quien se viera obligada a hablar. Entonces también se descubría otra parte de su personalidad. Esto podía ser mucho más entretenido que obtener números de teléfono.
La primera noche que salí con Paula ella se pidió una "cheese-cake" o tarta de queso. En determinado momento opté por hablar lo mínimo. Le hacía mis preguntas y la miraba. Ella se puso nerviosa, y a cambio yo terminé comiéndome toda la tarta. Siempre se acuerda de esto.
Otra vez salí con una mujer que amaba las palabras que salían de su boca. Hablaba de ella, y de ella, y de ella. Yo callaba. Vista de afuera, su actuación era por demás ridícula, pero, encerrada en sus palabras, no podía verlo.
Volviendo al principio, admiro a las personas graciosas. No a las chabacanas, ni a las narcisistas que pretenden que todo el mundo esté pendiente de sus bromas, ni a las que repiten lugares comunes.
Admiro a las personas originalmente graciosas.
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TEMAS: COMUNICACIÓN
24 de febrero de 2006
CIUDADANOS, NO SOLO HABITANTES
Una de las cosas que mejor he aprendido en los últimos tiempos es lo importante que puede ser el ánimo de una persona dentro de todo un grupo, ya sea en una oficina o en un equipo de fútbol. Las teorías sobre el comportamiento en las organizaciones estudian esto en profundidad.
Si partimos de la base de que los equipos eficientes tienen un compromiso con un propósito común, y que esto otorga a su vez un compromiso a sus miembros, los cuales interiorizan ese propósito y están motivados, podemos deducir lo relevante que puede ser un comportamiento conflictivo en ese equipo.
No pretendo aburrirte, amigo lector. Mi objetivo es destacar que un solo miembro de un grupo puede modificar el clima imperante -para bien o para mal- dentro de ese grupo, y generar reacciones de empatía -es decir, de comprensión e identificación- o de antipatía.
Si tomamos conciencia de que la energía imperante en un grupo será la que deseemos nosotros, tendremos una base para dejar buena onda allí donde nos toque actuar. En una oración o en un texto cualquiera leí algo que me quedó grabado: La idea era aportarle algo a todo aquél con quien nos tocara relacionarnos por cualquier circunstancia.
Si lo pensamos rápidamente esto es algo bien real: Es posible que si al subir al colectivo saludamos y sonreimos al chofer, éste se sienta reconocido, y por lo tanto más integrado a la sociedad y más valioso. Detrás de un rostro tallado en piedra puede haber mucha necesidad de reconocimiento.
La Argentina del siglo XX ha sido un fracaso colectivo, pese a sus innumerables éxitos individuales en todas las materias. Una nación no se concibe sin una voluntad de hacer cosas juntos.
Jorge Luis Borges dijo alguna vez que los argentinos no se sentían ciudadanos sino habitantes de su país. Dicho de otra manera, la aplicación del concepto de equipo a nuestra sociedad, más que de caudillos providenciales y cuasimilagrosos, será sin dudas un primer paso para resolver una buena porción de los problemas que nos rodean.
Gracias como siempre.
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TEMAS: FILOSOFÍA CASERA
17 de febrero de 2006
SIN PALABRAS
Anoche me fui a Croxi a comer una grande de muzza con la Garza, un amigo de esos que la vida me ha regalado hace ya 29 años. En algún momento no hablábamos de nada, sino que ambos nos sumíamos en nuestras propias reflexiones. El silencio nos unía.
Creo que una de las pautas más claras para darnos cuenta de hasta qué punto somos afines a alguien es el silencio. Cuando no necesitamos hablar todo el tiempo, cuando podemos estar callados sin que ello sea incómodo para el otro, entonces estamos frente a un alma a la que nos une mucho más que las palabras.
Esto que reflexiono me sucede con muchos amigos, y por supuesto también con Paula, que además de ser mi mujer adorada es también mi amiga.
Hay quienes realmente no pueden estar callados, pues no resisten el silencio. Pero en muchos casos, casi todo ha sido dicho y el mero "estar" con el otro o la otra es placentero en sí mismo, sin que sea necesario llenar el silencio con palabras.
Un conocido proverbio árabe dice que cada quien es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Yo agregaría que en ciertas ocasiones el silencio entre amigos está lleno de palabras, y las palabras entre quienes no lo son tanto están repletas de silencios.
Gracias por su tiempo.
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TEMAS: COMUNICACIÓN
14 de febrero de 2006
VALENTINA
El destino quiso que el 8 de febrero de 2006 pasara a ser, por lo menos, uno de los 5 días más felices de mi biografía. A los tres días volvimos a casa, con Valentina como nueva habitante de nuestro hogar, y a un año exacto de que Rosko dejara de serlo físicamente.
No se necesitan muchas palabras. Nuestra hijita es sencillamente una obra de arte, una artesanía pensada por el Creador y fabricada por una mujer sana y llena de maternal sabiduría.
Mi primer deseo, como afortunado padre de Sofía, Valentina y quienes quieran venir, es tener fuerza, alegría y sabiduría para hacer que cada uno de los minutos de su vida tenga la felicidad que merecen, en lo que su papá pueda hacer. Esto es parte del juego.
No existe mayor inocencia, pureza e indefensión que la de un bebé que sale a llorarle al mundo desde la casita donde ha vivido los primeros nueve meses de su vida.
Gracias por su lectura.
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TEMAS: FAMILIA
6 de febrero de 2006
EL CIELO EN LA VEREDA
"Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso".
Quien tanto optimismo exhibió en este prólogo de "Los conjurados" fue nada menos que Jorge Luis Borges. Esta obra fue de las últimas que nos dejó: las líneas que presento fueron escritas el 9 de enero de 1985, es decir, un año y 5 meses antes de su muerte. No se puede decir que el autor de "El Aleph" fuera un amigo del sentimentalismo. Por el contrario, denostaba los textos que desbordaban de metáforas y adjetivos innecesarios. La literatura más rica, para él, era justamente la más austera, y así se comprueba en su legado universal.
Desde este modestísimo rincón, coincido con el genio, y en otros comentarios he intentado reflejar esta postura a través de otras palabras. Sentir la lluvia como un monólogo de la naturaleza, gozar en la contemplación del fuego que consume un leño, deslizar los pies entre las hojas secas del otoño porteño, es encontrar la belleza pura que irrumpe en la cotidianeidad de cada uno de nosotros.
El hombre también produce belleza incesantemente. Basta con incursionar en algún campo del arte para palparla. Siempre me han impresionado las llamadas Pinturas Negras de Goya, que él pintó en la triste y última etapa de su vida (aunque su autoría ha sido puesta en tela de juicio recientemente). Todas ellas exponen temas oscuros y retorcidos, pero a partir de la miseria y la destrucción el pintor aragonés crea belleza de manera admirable.
De la misma manera, el cuadro "Campo de trigo con cuervos", de Vincent Van Gogh, parece haber sido premonitorio de su inmediato suicidio simbolizado en las negras aves, pero aún con ese dato en mente lo contemplamos placenteramente como a una muestra de genialidad artística.
La belleza, como la bondad y la verdad, está omnipresente en nuestras vidas. Nuestra es la oportunidad de hallarla a cada paso.
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TEMAS: ARTE, FILOSOFÍA CASERA, LETRAS, VALORES
30 de enero de 2006
CON EL OÍDO TAMBIÉN SE DICE
En estos tiempos de vacaciones, elegir el lugar de descanso puede ser un trabajo mental en sí mismo, si abstraemos la decisión de ciertos motivos que limitan el libre albedrío, cuando no lo eliminan.
En ausencia de mayores obligaciones, la Argentina tiene lugares que cualquier país del mundo le envidiaría. Este servidor ha recorrido una buena parte de nuestra geografía y podría recomendar infinidad de rincones en los que el generoso lector hallaría descanso, soledad, jarana o desafío, según el objetivo que tuviera en su cabeza.
Lo que más disfruté siempre de mis solitarios viajes por el interior fue la conversación con la gente, y más estrictamente aún, el escuchar a esas personas matizadas con reflexiones y anécdotas tan distintas. Desde Washington Reyes, el hijo vago del placero de Cachi, hasta Héctor "Toto" Carosso, el dueño de un hotel en Esquel, pasando por la anciana húngara (y suicida) de Villa La Angostura, el biólogo inglés de Brunei, a quien serví de intérprete en Puerto Madryn, la adolescente fugitiva de Santa Teresita o el generoso capataz de obra que me invitó a una milanesa napolitana en una estación de servicio de Corrientes. No es necesario irse tan lejos: en el hospital Fernández, a donde fui de visita en una oportunidad, escuché historias sencillamente escalofriantes, y en la calle Florida un pianista ruso me contó cómo había escapado de Georgia después de que una bomba destruyera su casa. Todos ellos tenían su historia para contar, y a mí me sobraba el tiempo para escucharlos.
Hablar es todo un arte, y escuchar es un arte aún más infrecuente en nuestra sociedad vertiginosa y narcisista. Aprender esto ha sido todo un trabajo para este servidor, mal acostumbrado a exponer sus reflexiones y sus inquietudes de diversas maneras.
La comunicación supone hablar, pero también escuchar. De lo contrario, es mera información, disparos en la noche a una oscuridad que no responde. Quien escucha reconoce al otro, y entonces también le comunica silenciosamente que lo valora, lo respeta y lo recibe en su mundo personal.
Gracias por su escucha.
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TEMAS: COMUNICACIÓN
27 de enero de 2006
HACE 250 AÑOS NACIÓ MOZART
Hoy, 27 de enero, se cumplen 250 años del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart, considerado uno de los tres músicos más grandes que dio la música clásica junto con Bach y Beethoven. Hay quienes sostienen que el solo hecho de escuchar a Mozart lo hace a uno más inteligente.
Cuando era chiquitito y me preguntaban qué iba a ser de grande yo tenía dos respuestas: panadero y músico. Cuando venían visitas a casa mis 4 hermanos armaban una suerte de coro y entonaban algunas canciones frente a mis papás y sus amigos, y como yo era demasiado pequeño para cantar algo a la par de ellos, me limitaba a dar vueltas alrededor del cuarteto en un intento de animación visual. Unos años más tarde, a los seis, gané un premio en un festival escolar por interpretar una canción sobre un escenario.
Con mi segunda tanda de ahorros de cadete, a los 16 años, me compré un equipo de música (con la primera me había hecho socio de CUBA). Antes de eso, usaba el viejo grabador de mis hermanas, pero solo podía hacerlo en el cuarto de ellas, y si alguna aparecía era la hora de retirarme al silencio de mi habitación.
Mis primeros gustos musicales se inclinaron a Genesis, como podrán imaginar. Mi mamá también me inculcó el amor a lo clásico en los conciertos a los que me llevaba. Allí me sentía un poco más "grande", un poco más "serio", y me comportaba de acuerdo a lo que veía hacer al resto del público. El fin de semana me iba a bailar a alguna fiesta, pero no me destacaba en absoluto. Era tímido.
Una vez fuera del colegio, recuerdo nítidamente el día en que volví de mi primer examen final en la universidad. Para festejar la aprobación, me compré un cassette de Gardel, que por supuesto conservo. El tango ya exigía un lugar en mis bateas.
En el 93 conduje un programa de radio con dos amigos míos, Gonzalo y el Nono. Yo musicalizaba.
Recién en el 97 adquirí una compactera para mí solo, que es la que sigo teniendo hoy día. Le he agregado un disc-man porque, como suele ocurrir, la bandeja del mini se rompió, y con la salida auxiliar solucioné todo.
En la actualidad tengo una pequeña fortuna en discos. Alrededor de 400 compactos me contemplan cada noche al llegar a casa, y yo los contemplo a ellos y elijo uno para sentarme aunque sea un momento a disfrutar de él. Más de uno, o una, ha encontrado extractos de esas obras en el contestador de su casa. Desde un coro de mariachis cantándole el feliz cumpleaños hasta Cerati pidiéndole que me trataran suavemente (aunque la destinataria nunca lo entendió), pasando por el puro sonido de una tormenta, metáfora anticipadora que lamentablemente se cumplió con el tiempo. Con la música de otros se pueden decir muchas cosas, y un condimento clave de cualquier canción es el grado de identidad que el oyente encuentra en ella.
Tal vez me identifique con el rock sinfónico, pero cuando uno crece y madura, el abanico de estilos con los que siente apego se engrandece. El jazz, la bossa nova, la música celta, el folklore, son algunos ejemplos de ello.
Lo que más ha llamado la atención de quienes convivían conmigo es una especie de tarareo que practicaba ni bien me levantaba a la mañana, en cualquier circunstancia. Inventaba melodías y las interpretaba, imitando incluso algunos instrumentos, y en un volumen alto o bajo según de qué melodía se tratara.
Actualmente ese tarareo sigue intacto, y Paula lo disfruta (o al menos eso espero) cotidianamente. A veces camino por la calle y un transeúnte se da vuelta para mirarme. Entonces me doy cuenta de que inconscientemente estoy tarareando de nuevo. Mi tío, que era periodista, me decía "el motorcito". Lo cierto es que esto me ha ayudado a mantener siempre el buen humor, aún cuando exteriormente pareciera estar en la peor de las tormentas. De repente se encendía de nuevo el motorcito.
Sabrán disculpar el egocentrismo que colorea estas reflexiones, pero la mejor manera que he encontrado para expresar mi inmenso amor a la música ha sido a través de un breve relato autobiográfico.
Disfrutar de la buena música es un don que debemos agradecer a quien corresponda. Pero además se puede desarrollar, como cualquier aspecto del arte y la cultura (que etimológicamente se relaciona con el verbo "cultivar", de allí que se diga que alguien es muy "cultivado"). Por ello creo que a los hijos se les puede inculcar la lectura, el teatro o la música clásica, por poner solo algunos ejemplos. Con el tiempo nos lo agradecerán ellos y nuestros nietos.
Me despido con una frase de otro prócer mencionado más arriba: Ludwig von Beethoven: "La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espiritu". Doy fe.
Gracias por su tiempo.
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TEMAS: HOMENAJE
20 de enero de 2006
20 DE ENERO
Hace exactamente 44 años mis papás se casaron en San Francisco. Hoy lo festejan juntos, y espero que sus aniversarios sean muchos más.
Hace 5 años me puse de novio con Paula. Consciente de que una etapa terminaba en mi vida, quise salir con ella por segunda vez un 20 de enero, para homenajear el amor de mis padres. Aquella tarde convoqué a dos de mis amigos-hermanos al desaparecido bar "Beckett", en Palermo Viejo, y les dije: "Muchachos, esta noche cambio de camiseta". Me refería a mi estado civil, por supuesto. Nada cambió en mis tragos con los amigos.
Soy un eterno agradecido del amor que he visto en mis padres, Fernando y Mary. Creo profundamente en la importancia de los modelos de vida, y ellos han sido uno muy grande para mi visión de lo que yo quería para mi biografía.
Fernando había escapado con su familia (10 años de edad, él) de la Guerra Civil Española, donde mi abuelo se había salvado de morir fusilado en Barcelona gracias a un amigo que le debía un favor y lo dejó escapar. Tuvo que huir con lo puesto en un barco rumbo a Marsella, sin poder despedirse de su mujer y sus hijos, entre ellos mi papá. Días más tarde mi abuela encontró un papelito que alguien había dejado caer en la canasta de las compras: "La mercancía llegó bien", decía el mensaje. Hablamos de 1936.
Al día siguiente una patrulla de milicianos comunistas irrumpió en la casa de la familia buscando a mi abuelo. Como no lo encontraban, uno de ellos sugirió llevarse a la familia, pero otro dijo que era mejor irse, total ya sabían que eventualmente estaban allí. Por supuesto, mi abuela y sus hijos abandonaron la casa y fueron a lo de unos primos. Días después otro mensaje cifrado le llegó a mi abuela para que abordaran un barco en el puerto, que los llevaría con mi abuelo.
Dicen que mi abuelo, al divisar el barco aproximándose a Marsella, quiso arrojarse al agua para nadar a abrazar a su familia. Lo cierto es que vivieron un tiempo allí, luego en Biarritz y más tarde vinieron a la Argentina.
Muchos años después, en unas vacaciones en Madrid, un amigo le presentó a Fernando a su secretaria, que trabajaba con él en Shell. Era Mary. Papá no la olvidó. Volvió a Buenos Aires y pasaron 4 años, en los cuales mi padre le envió a mi madre una carta y una postal. Mamá no le contestó.
Fernando estaba comprometido con una novia en Buenos Aires. Pero su corazón estaba lejos, del otro lado del océano. Preso de un fuerte dilema existencial, él dudaba. La familia de su novia era amiga de su familia, y él le había prometido que le traería de España el velo para su casamiento.
Cuando volvió a ver a Mary en Madrid, Papá largó el velo, la novia y la familia, y le pidió a Mamá que se casara con él y se viniera a vivir a la Argentina.
Helos aquí, con 44 años de matrimonio, 5 hijos y 12 nietos. Mi homenaje en este día debía ser, inequívocamente, para ellos, que con su exquisita humanidad me enseñaron que el amor verdadero supera todos los problemas y barre con todas las dudas.
Honor y gloria a todos aquellos que se atreven a amar para siempre y sin tibiezas, en las buenas y en las malas. Y como diría un vecino, gracias a mis viejos.
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TEMAS: ANECDOTARIO, ESPAÑA, FAMILIA
12 de enero de 2006
UNOS SE VAN, OTROS SE QUEDAN
Dado que una de las fieles lectoras de este rincón en la Red se va al Brasil, dedico unas brevísimas líneas al placentero tópico de las vacaciones.
Yo creo que el verdadero descanso se da a lo largo de todo el año. Los 15 días acostumbrados son como el plato principal, pero cada asado, cada piletazo, cada partido, en fin, cada actividad placentera es una pastilla de vacaciones adelantadas.
En mi caso, el solo hecho de sentarme en mi mecedora, cerrar los ojos y escuchar a media luz un tema de Pink Floyd, birra helada en mano, significa un descanso que compensa todo un día de agotadora actividad. Y donde cito a una de las mejores bandas de la historia, podría mencionar a muchos músicos más, de diversos estilos.
Lo mismo me ocurre cuando grito un gol de San Lorenzo, o cuando leo un clásico durante una hora, o cuando me tomo un submarino con medialunas contemplando a mi hijita mientras duerme.
Por supuesto, nada hay más lindo que poder hacer todo esto de un saque en un lugar tranquilo y paradisíaco. Pero si no existe esta posibilidad en la agenda de uno, se puede por lo menos ir regulando el descanso y estirar el esfuerzo hasta llegar, ahora sí, a ese mágico día en que salimos de nuestro lugar de trabajo con la certeza de que por 15 días no volveremos a pisarlo.
Al fin y al cabo, lo que uno es pertenece también al esfuerzo que ha realizado.
Gracias por su atención.
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TEMAS: HOMENAJE
6 de enero de 2006
AUTOCRÍTICA
Detesto la mentira, la insensibilidad, la sensiblería, la hipocresía, la frivolidad, la incomprensión, la ambición desmedida, el histeriqueo, la avivada, el ventajerismo, la corrupción, la mediocridad, el consumismo, el capricho, el autoritarismo, la soberbia, el cinismo, la ignorancia, la injusticia, la adolescencia eterna, la amargura, la apatía, la pasividad, la vulgaridad, el desenfreno, la idiotez.
Admiro la verdad, la sensibilidad, la templanza, la transparencia, la espiritualidad, la empatía, la autosuperación, la decisión, el respeto, la solidaridad, la honestidad, la apuesta fuerte, la moderación, la racionalidad, el diálogo, la humildad, la bondad, la sabiduría, la justicia, la madurez, la alegría, el sentido del humor, la proactividad, la originalidad, el equilibrio, la inteligencia.
Lamentablemente, he sido insensible a muchas críticas.
He sido sensiblero al llorar cómodamente sin buscar soluciones.
He sido hipócrita al criticar en otros los defectos que yo tenía.
He sido frívolo al supeditar mis estados de ánimo a una derrota de San Lorenzo.
He sido incapaz de comprender que alguien fuera hincha de Huracán.
He sido desmedidamente ambicioso al pretender que los jugadores de San Lorenzo jugaran más de lo que podían jugar.
He histeriqueado con mujeres en un pasado lejano y nublado.
He sido un "vivo" al colarme en colectivos de adolescente.
He sido ventajero al cruzar la calle en bicicleta con el semáforo en rojo.
He sido corrupto al decirle a mi hermana dónde estaba el escondite de mi hermano a cambio de un caramelo.
He sido mediocre al errarme ese gol imposible.
He sido consumista al comprarme pastillas Mogul, Torpedos y alfajores Suchard "porque sí".
He sido caprichoso al no tomar el café con leche de chiquito.
He sido autoritario al no escuchar las opiniones políticas de otros.
He sido soberbio al pretender que siempre tenía razón.
He sido cínico al reirme a costa de otros.
He sido ignorante al pensar que aquella mujer me quería.
He sido injusto al no darme cuenta de que aquella otra mujer me quería.
He sido un eterno adolescente al volver a mi casa de casado con olor a whisky a las 4 de la mañana.
He sido amargo al no bailar aquella noche de boliche en que pensaba en ella.
He sido apático al no expresar cuánto me había gustado ese gesto.
He sido pasivo al no hacer esa llamada que solo yo tenía que hacer.
He sido vulgar al arrojar papel higiénico mojado (con agua) desde mi balcón, y al escupir también.
He sido desenfrenado al romper un reloj a los 10 años porque mi mamá no me lo prestaba.
He sido idiota al negar todos estos defectos cuando tuvieron lugar.
Aquel amigo lector que encuentre alguna de estas características en mi comportamiento diario me hará un favor al hacérmelo saber, y me privará de ser algo menos imperfecto al no decírmelo.
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TEMAS: FILOSOFÍA CASERA
2 de enero de 2006
HA LLEGADO EL 2006
El nuevo año supone nuevas metas, objetivos, sueños o proyectos. Suele decirse que el secreto para alcanzar una meta es estar decidido a hacerla realidad. Sobran los ejemplos, y uno de los más usados es el de Cristóbal Colón, aunque erróneamente.
El navegante genovés (¿o griego, o catalán?), de cuyo fallecimiento se cumplirán 500 años el próximo 20 de mayo, se había propuesto llegar a Asia por un camino opuesto al tradicional. Fracasó, porque a mitad de camino se topó con América. Él murió pensando que había llegado a las Indias, pero no había sido así. Sin embargo, ha pasado a la historia como un triunfador absoluto, merced al descubrimiento de nuestro continente.
En cierta manera, Colón fue un hombre afortunado. Llegó a tierra firme porque decidió cambiar su curso, de oeste a sudoeste, siguiendo el consejo de Martín Alonso Pinzón. Si hubiera seguido la ruta en la que se hallaba hasta ese momento, habría caído en la Corriente del Golfo, que lo habría llevado al noreste y alejado de tierra firme. Ya en ese momento le era difícil dominar la impaciencia de la tripulación hambrienta y aburrida.
Lo cierto es que Colón, sin alcanzar su objetivo inicial, logró inscribir su nombre en la Historia y ofrecer a la humanidad un avance fenomenal. De ello sugiero una conclusión, aplicable al año que se inicia.
En muchas ocasiones no logramos las metas que nos hemos propuesto, pero accedemos a otras mejores. Es decir, a veces no se trata de lograrlas o no. Se trata de que Alguien ha dispuesto otras mejores con las que nos toparemos a fuerza de luchar por otras no tan buenas.
Es bueno plantearse objetivos y poner un orden de prioridades en nuestra vida. Antes de vivir algo, podemos verlo en nuestra proyección. Pero nos movemos en una extraña malla dorada, invisible y sutil, que condiciona nuestros movimientos y nos envuelve en sus propias causas.
Extraña mezcla de destino y libertad, el hombre suele llegar a encrucijadas en las que su inteligencia no cuenta con toda la información necesaria para tomar la decisión más correcta. Entonces el destino se presenta, casi imponente, y puede cambiar todo, hasta las reglas de juego con las que hemos iniciado nuestra lucha por esa meta que ahora queda empequeñecida. Es el hombre el que en última instancia debe decirle que sí, libremente, a esa súplica seductora que viene de un futuro próximo.
Es interesante recordar los proyectos, los miedos y las ilusiones que uno tenía al inicio de un año determinado, y qué fue de ellos al final de ese período. No me refiero a grandes causas. Doy un ejemplo: yo soñaba con irme una temporada a Cuba y Jamaica. Aquello nunca tuvo lugar, aunque no he renunciado a su realización. El motivo de que no pudiera concretar ese proyecto, en el año en que lo había imaginado, fue la aparición fulminante de logros mucho más importantes y duraderos que aquél. De repente, me vi en una película cuyo guión no había escrito.
La realidad suele superar nuestros mejores sueños, con nuestra venia o sin ella.
Bienvenidos al incierto 2006.
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El Bambi
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TEMAS: FILOSOFÍA CASERA, HISTORIA







