12 de septiembre de 2009

NEW YORK CUMPLE 400 AÑOS

El otro día, charlando con una amiga de la casa, me enredé en un pequeño debate sobre quiénes habían fundado la ciudad de Nueva York. Yo sostenía que habían sido los holandeses, y ella me retrucaba que habían sido los alemanes. Antes de irme a dormir, acudí a la "Breve Historia de los Estados Unidos", de Allan Nevins y Henry Steele Commager. Encontré allí el siguiente relato que fortalecía mi sospecha:

"Los holandeses habían enviado a Henry Hudson, navegante inglés, a que explorara el río que lleva su nombre, tarea que realizó en 1609. Tras él llegaron traficantes de pieles holandeses, y, en 1624, se levantó un pequeño poblado en la isla de Manhattan. La provincia de Nueva Holanda creció muy lentamente y no logró proporcionarse instituciones de autogobierno, pero sí dejó una huella permanente en el sistema de haciendas a lo largo del Hudson, en la arquitectura y en las familias "knickerbocker" -o sea, descendientes de holandeses-, que habrían de desempeñar un papel sobresalliente en la historia de Nueva York y de la nación".

Recorrí luego las primeras páginas de la historia de Estados Unidos escrita por Paul Johnson -que empieza con la cita de Shakespeare en "Noche de Reyes" o "Twelfth Night": "No temáis la grandeza"-. No encontré allí una sentencia precisa sobre la fundación de Nueva York, aunque sí algunas referencias a las luchas entre los asentamientos holandeses y las tribus indígenas que los rodeaban, como los 120 algonquinos que huían de sus vecinos mohawk y fueron liquidados por los colonos.

Las pequeñas dudas que podían quedarme se disiparon cuando leí en los diarios que la ciudad de Nueva York festejaba los 400 años de su fundación. En particular, es interesante el artículo que publicó el diario español "El País", cuya lectura recomiendo. Llegué así a un sitio en el que los holandeses recuerdan aquel hecho con orgullo, pese a que esas tierras fueron ocupadas por los ingleses en 1664. De hecho, la princesa Máxima de Holanda ya ha visitado New York con su esposo en ocasión del aniversario.

En su origen, la ciudad de Nueva York no tuvo ese nombre sino el de Nueva Amsterdam, en clara referencia a su parentesco de sangre con la capital de donde venían los colonos.

Dado que por mis venas corre sangre holandesa y estadounidense, me uno a los festejos por la fundación de Nueva York en este pequeño rincón, y confirmo de paso el dato de sus orígenes que creía cierto. La familia de mi mamá supo habitar una casona sobre la margen del río Hudson, el que lleva el nombre del ilustre aventurero que llegó a esas tierras para ser recordado por siempre.

4 comentarios:

Agustin Mackinlay dijo...

Bambi, hace rato leí esta entrada y no tuve tiempo de comentarla. El tema de New Amsterdam fue explorado en un libro muy exitoso: "The Island at the Center of the World", de Russell Shorto. Shorto es un periodista EEUU que se acaba de instalar en Holanda. Muy interesante -- más datos en Google!

Saludos,

Mack

El Bambi dijo...

Me suena ese título, creo que en los libros que cito en mi texto, está a su vez dentro de la bibliografía. La historia de Estados Unidos es muy aleccionadora.

kop_op dijo...

Hola Bambi. Leí hoy tu entrada sobre el origen de New York (ex Nieuw Amsterdam) con un interés similar al tuyo, por mi descendencia holandesa. No sabía, o no recordaba, el término knickebockers en relación con los holandeses allí. Hasta poco después de la guerra, muchos compañeros de colegio usaban todavía esa pintoresca vestimenta, pantalones con el ruedo justo debajo de la rodilla. A mí me resultaban simpáticos para ver, pero nunca los usé. Se llamaban plusfours, porque eran cuatro pulgadas más largos que los knickerbockers tradicionales. Parece que fue el Principe de Gales (Eduardo VII) quien introdujo esa moda en el continente europeo y en EE.UU., en 1924.
Saludos,
Federico

El Bambi dijo...

Muy interesante lo que cuenta, kop_op. Creí que tendría un blog usted, pero no lo encuentro ¿es correcto?