14 de diciembre de 2008

VOCABULARIO Y REFRANERO CRIOLLO

El libro al que me refiero hoy es una joya de 1943 en la que Tito Saubidet nos muestra la jerga típica de los hombres de campo, con ilustraciones que aclaran y ejemplos bibliográficos que aportan luz y al mismo tiempo entretienen.

Tito Saubidet fue un pintor y arquitecto reconocido que estudió y trabajó en el exterior. También ilustró un par de ediciones del Martín Fierro. Fue corresponsal de guerra de un diario colombiano en la Primera Guerra Mundial. En 1930 volvió a la Argentina y se radicó en Tapalqué, en el sur de la provincia de Buenos Aires, donde había crecido en su infancia. Sus acuarelas también reflejaron la vida en el campo, como por ejemplo en esta obra y en esta otra (en esta página pueden verse otras cuatro). Así como existe una literatura gauchesca en la Argentina, también hay una tradición que nos ha dejado la pintura y que Saubidet integra.

La obra que hoy recomendamos, que editó Letemendía y no debe confundirse con su prima hermana: "Vida Gaucha", tiene innumerables términos ordenados alfabéticamente, que van desde palabras como "avutarda" o "planazo" hasta expresiones como "pisar el poncho" o "saltar como sapo a la guadaña". ¿Sabe el lector qué quieren decir estos términos?

El habla se va nutriendo de la experiencia diaria, y de palabras que en el diccionario contienen un significado diferente al que evoluciona en la sociedad, y al cual debe adaptarse después la academia. El habla rural ha sido una fuente permanente de nuevos significados, que surgían de las tareas y pasatiempos propios e ese ambiente.

Saubidet deja un párrafo en su introducción a la obra que podrá perfectamente aplicarse al presente:

"Estos escritores cultos no saben lo que sabe el gaucho, esto es, que una idea no tiene una sola forma exacta de expresión. Si se desconoce esto y se desparraman palabras para describir lo que no se supo decir con exactitud, tenemos el estilo campanudo, el culto del "floripondio", como lo llamó tan acertadamente Groussac; el amontonamiento de adjetivos indecuados, por incapacidad para encontrar el único que corresponde o por no conocerlo.La perfecta aplicación de la palabra a la idea, que es el "desideratum" del buen lenguaje, la realiza el gaucho dentro de su humilde esfera, con solo utilizar su léxico."

Esta "ponchada de flores gauchas", como las llama el autor, no tiene desperdicio y entretiene al lector en forma de gotas únicas y administrables en dosis pequeñas. No es un libro para leer de un tirón: Basta con abrir el libro en una página cualquiera y nos toparemos con expresiones divertidísimas y novedosas en su gran mayoría para los habitantes de la ciudad. Además hallaremos la mejor manera de amansar un potro, aprenderemos cómo se juega una corrida de sortija, cómo se hacen las boleadoras y cómo se señala a los terneros, entre otras artes que, aunque no apliquemos, siempre es bueno conocer como parte de una cultura general que es, además, la raíz de nuestra tierra.

Si el amigo lector, aún después de haber leído el "Martín Fierro", el "Santos Vega" o "Don Segundo Sombra", no sabe que la palabra "achura" proviene del quechua "comer sangre", o si alguien le ha dicho que anda perdiendo el poncho y piensa que sufre amnesia, ya es hora de que se regale el "Vocabulario y Refranero Criollo" de Tito Saubidet, un clásico que no lo dejará hambriento de sabiduría sino, por el contrario, ávido de agarrar el auto y perderse en la inmensidad de la pampa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

PEDRO IGNACIO MARINA!!!!!!!!!!!!!!
ESE ES EL VERDADERO NOMBRE DEL AUTOR DE ESTE LIBRO
MI ABUELO

El Bambi dijo...

¿Podrías ampliar, Anónimo?