11 de septiembre de 2006

DÍA DEL MAESTRO

Uno piensa que todo estará inventado en la Web, pero no aún. He descubierto, a través de otro blog, un sitio donde se puede fabricar machetes para copiarse en los exámenes. Uno puede hacerse uno propio o usar otros ya fabricados por terceros. Para suerte de los maestros argentinos, los autores son españoles.

En mi colegio había un experto en este arte, a quien guardaré en un piadoso anonimato. La verdad es que no tenía muchas variantes, pero era muy efectivo.

El colmo fue un día en que otro compañero de Cuarto Año llamó a la profesora porque decía no comprender una de las preguntas del examen. Ella le pidió que le dijera cuál era la pregunta, y él levantó la hoja para que la viera más de cerca. Debajo estaba el machete, sorprendido y desnudo. Le puso un uno, y no supimos si por copión o por... lo otro (sí, me salió en rima).

En Primer Año, un cofrade se copió, pero hete aquí que la profesora (de Filosofía) lo pescó. "Tiene un 6", le dijo como todo castigo. Y todos los que estaban arañando el 4 intentaron entender, sin lograrlo.

Mi amigo Lucas siempre se enorgullece de sus antiguos métodos de copia. Dice ser el autor intelectual de la técnica del ténder, por la cual colgaban un hilo invisible a lo largo de una fila de bancos, y se iban pasando los machetes a pedido.

Yo nunca fui de copiarme. Lo simpático es decir que el machete es divertido, pícaro o hasta inteligente. Pero la realidad es que es un engaño, y por ende es condenable. El valor implícito detrás del machete es la mentira y la deslealtad para con el resto de los compañeros. No puedo estar de acuerdo con eso, y no me gustaría que mis hijos fueran copiones.

Temo que se me diga: "Bueno, pero son chicos, no pueden pensar lo que estás diciendo". Creo que justamente porque son chicos es que hay que darles el valor de la verdad, el esfuerzo (en estudiar, no en hacerse el machete) y la lealtad hacia aquellos que juegan con recursos limpios. No lo olvidarán, y cuando sean adultos agradecerán esos valores que les hemos dado.

Esta columna mía de hoy es bastante moralista. Pero en el Día del Maestro, no me sale otra cosa en homenaje a ellos.

Estas líneas están dedicadas a Osvaldo Mario González, a quien recuerdo como el mejor maestro que tuve.

7 comentarios:

Nikito dijo...

La primera vez que me copié fue en cuarto año. Tenía prueba de Metrología y no tenía ni idea, me machetié absolutamente todo, y aún así me saqué un seis. En adelante, repetí la metodología varias veces más, nos copiababamos todos, con los mismos machetes fotocopiados en letra 8 de word. Pero en la universidad nunca lo hice, ni lo haría.

Italo dijo...

Precursora la profesora que castigó con un 6. Después vinieron la multa a Serivini de Cubría por irrisorios pesos argentinos que ahora no recuerdo con exactitud y la AFA, con similares ejemplos de "condenas".
Gracias por tu comentario en Blodeperiodista, sobre mi sitio de vinos, aunque me sigo matando para averiguar quien sos, todavía no logro acertar... cuervo y con 2 hijas chicas... dame más datos!
:) Abrazo

El Bambi dijo...

Ítalo: La clave de mi identidad para vos está en una de mis 3 hermanas, que es periodista. Una vez hablaste a mi favor para conseguir un laburo, del que me fui a los seis meses.

Anxie dijo...

Las únicas dos veces que me machetié fueron 1) en séptimo año con un tremendo libraco abajo del banco... pero lo hacian todos porque esa clase era un desastre... la mina no se daba cuenta de nada... (o no se quería dar cuenta)... 2) en quinto es típico, ya no te dan ganas de nada excepto concretar el tan ansiado viaje de egresados, y estudiar para una prueba parecía de otro planeta. Estudiaba, y bastante, pero me acuerdo que nunca agarré un libro de física y química... y esa era la peor, razón por la cual me la llevé previa y la dí paralelamente a mis exámanes de ingreso en la facultad (no sé como hice). La cuestión es que me pescó infraganti copiandome todas las fórmulas que tenía escritas con lápiz detrás de la calculadora, método muy usado por mis compañeros... Nota: 1 a final. De ahí en más, nunca más lo hice, me quedé como traumada. Demás está decir que en la facultad es estupido copiarse!, nunca lo hice y me molesta mucho ver como otros si son capaces. NENE ESTAS EN LA UNIVERSIDAD, EL COPIARSE NO EXISTE MAS! PARA QUE VENIS?. Por dios, me indigne!

PASE...

Saludos.-

Anxie

PIQUETE, el bostero dijo...

La primera vez que me copié fue en 7 grado porque tampoco tenía idea del tema, creo que fue en ciencias sociales y luego en 4 año, un pibe hacía lo que dice el pasante, hacía el machete con la letra 8 de word. Después nunca más...

Italo dijo...

Jamás imaginé que eras vos!!! Pero vos sabés que con el dato de que sos cuervo, pensé en ella... pero claro, es mujer, no aplicaba... jajaja
Gran abrazo amigo!

Anónimo dijo...

Cuento una anécdota ajena.
Una alumna de psicología de la UdelS se copiaba. Todas sus compañeras odiaban la situación, porque la psico es cuestión de salud, y lo que no estudies no lo vas a saber nunca.
De alguna manera, la conducción de la universidad se enteró, y la retiraron de la comisión. Era en primer año.
En cuarto año, cuando casi se habían olvidado de la cosa, reapareció la copiadora. Y seguía con los machetes.
En cambio, en la UBA, tan menospreciada, los alumnos están a merced de profesores cancheros que no explican ni dan apuntes ni indican bibliografía y que en el momento de tomar examen, se despachan con unos temas tan exóticos como explicar el libreto y la música de Lakmé.
En fín, a veces los profesores dan lugar a comportamientos irregulares. No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan, por ejemplo, ponerlos en aprietos para demostrar qué canchero sos.
Muy bueno, como siempre, el blog.

ACO