25 de julio de 2006

LLORAR NO ES SER DÉBIL

En el blog de Alejandro Rozitchner hay una reflexión muy buena sobre los "evitativos", es decir, sobre "esas personas que están siempre evitando el contacto humano demasiado directo". Dejo una explicación más detallada de este tipo humano para el autor de la expresión.

A raíz de esto se me ocurre que en esta misma familia podría incluirse a los que se incomodan ante la emoción ajena. Hay personas que lloran ante la más mínima modificación en su entorno, o ante una película o una canción que les hace recordar algo. Paula, por ejemplo, es llorona, deliciosamente llorona. Es, como me dijo alguien hace mucho, de "una sensibilidad exquisita".

Por el contrario, hay quienes piensan (y nunca mejor usado este verbo) que quien llora exhibe debilidad o sensiblería. Componen su estado de ánimo, se muestran intactos, racionales, fríos. No me refiero a quien es por naturaleza cerebral, sino a quien cree que no se debe llorar ante los demás. Yo mismo he caído muchas veces en esta actitud, que no me gusta.

No simpatizo ni con la frialdad ni con la sensiblería. Creo que hay un tiempo para llorar, como para cada cosa, sea reir, protestar, negociar o disfrutar. Quien llora no siempre es débil, sino que por el contrario tiene la fortaleza de mostrar su dolor y su tristeza ante los demás. Quien contiene su llanto, por el contrario, es inseguro y oculta su emoción. Los bebés, por ejemplo, son más seguros que muchos adultos, y ríen y lloran sin parar. Saben lo que quieren y lo que les gusta.

No digo que haya que llorar por cualquier cosa, ya he escrito que no me gusta la sensiblería. Las pasiones no deben dominarnos sino que deben ser dominadas, pero a veces, como en el carro de dos caballos, hay que darle más rienda a la emoción que a la cabeza. Por lo menos esto es lo que humildemente pienso y la experiencia me indica.

Ésta es mi reflexión del día.

1 comentario:

Mery dijo...

Leí el blog de Rozitchner también, y me gustó muchísimo la reflexión sobre los tipo de relación "evitativos" (y los tipos y/o tipas).

No se si Ximena (la esposa de Rozitchner) aprobará o no lo que voy a desarrollar a continuación, pero es algo que me pasa y quisiera exponerlo también. Y si corresponde, pido las disculpas del caso por si llegase a usar el término de manera incorrecta.

Les pongo un 0 (cero) a las/os evitativos que estando, llorando, acompañando, concurriendo a los encuentros solos y haciendo todo lo que 'debe' hacerse, igualmente no se comprometen.

Esos que 'pareciera' que hacen todo, pero que no toman compromiso sincero. Y va más allá de algunas cuestiones lacrimógenas o sensibleras.

Resumiendo: 0 al no compromiso.

Y 10 a Ximena, que sin siquiera proponérselo y con una palabra, ayudó en una sola lectura a que yo pueda clasificar conductas que me molestan de los demás.

¿Y por casa cómo andamos? Me voy a reflexionar.