26 de enero de 2008

EL LIBRO: LA QUE NO PERDONÓ, DE HUGO WAST

Como notará el amigo lector, he sumado a la columna de la derecha dos pequeñas secciones que se suman a "La Pecera" (para escuchar música en este blog) y "El Disco". Son "El Cuadro" y "El Libro". Estos recuadros buscan reflejar las inquietudes artísticas que rodean las horas de este servidor en su escaso tiempo libre. Transmitirlas es placentero, y pretendo que lo sea también para quien sigue estas líneas.

En esta ocasión, quiero referirme a un escritor argentino que, al igual que Mallea, ha sido bastante olvidado, al punto que sus obras no figuran en las grandes librerías. Las razones de esta ausencia son ideológicas, y dado que en este espacio evito meticulosamente la política, no ahondaré en ellas. Solo diré que este olvido es injusto y dramático como los personajes de las obras de Hugo Wast, de él se trata. Su verdadero nombre era Gustavo Martínez Zuviría. Vendió tres millones de ejemplares y fue traducido a 15 idiomas, cifras contundentes para pragmáticos.

He leído seis libros de este autor cordobés nacido el 23 de octubre de 1883, en tiempos benignos para la Argentina. El primero fue "Don Bosco y su tiempo", una obra que apenas recuerdo (aunque la memoria nos sorprenda bastante seguido). Supongo que en mi casa era un libro importante, dado que mi padre es egresado de un colegio salesiano del barrio de Almagro.

Pero los libros que sí recuerdo de Hugo Wast son los que leí en medio de mi adolescencia tranquila: la tríada que recorre la llamada "Revolución de las Trenzas", en medio de la cual los conservadores saavedristas se rebelaron contra los morenistas, más jacobinos, allá por 1811, cuando aparecían en escena los eternos conflictos entre patriotas. En esta oportunidad, eran los mismos españoles los que a través de Martín de Álzaga tramaban una conspiración que encontró a los soldados del Regimiento de Patricios alzados contra el gobierno de la Junta. Finalmente los conspiradores fueron ejecutados en Córdoba, pese a las súplicas para que el fusilamiento no incluyera a Liniers, héroe de la reconquista en las Invasiones Inglesas. Con los nombres de los sentenciados alguien formó la palabra "Clamor".

En este marco histórico, se ambientan los tres libros de la saga: "Myriam la Conspiradora", "El Jinete de Fuego" y "Tierra de Jaguares". El héroe es el sargento Chaparro, una figura militar y autónoma al mismo tiempo, casi diríamos anárquica como el gaucho, que no duda en internarse en el temible Delta del Paraná para escapar del villano perseguidor.

Más allá de lo que uno piense sobre aquellos sucesos de la historia argentina, la trama es formidable y la aventura sube en intensidad a cada página. Ideal para una mente inquieta con hambre de aventuras.

En nuestras últimas vacaciones en la playa, adquirí dos libros más de Hugo Wast que me topé en una librería de usados, en San Bernardo. Bondades de los balnearios argentinos. A cinco pesos cada uno, me compré "Valle Negro" y "La que no Perdonó", dos dramas que transcurren, el uno en un campo cordobés, el otro en Santa Fe. Son batallas de pasiones, en las cuales el lector se encuentra en un dilema entre una u otra, entre el amor o la piedad, la penitencia o el perdón sin más, la espontánea indignación o la comprensión pura y generosa.

Wast tiene un estilo cuidado y pleno de arcaísmos que simpatizan y enriquecen, en medio de tanta banalidad actual. Su pintura psicológica de los personajes, y de sus luchas internas sobre el bien y el mal, son austeras pero sin desperdicio. Me resulta parecido a Mujica Láinez, con sus descripciones costumbristas y tan detalladas, y sus eternos dilemas entre el corazón y la razón, que siempre llegan a un final sorpresivo y distante de idealismos. El lector teme un final que no sea condescendiente con sus deseos, pero al mismo tiempo lo busca con ahínco, preso de la tensa trama.

Hugo Wast merece, sin dudas, un lugar entre los escritores argentinos que mejor cuidaron la lengua en sus raíces y le dieron a nuestra literatura un manojo de relatos sin igual.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Según se comenta en varios artículos en internet (mis disculpas por no citar la fuente con más precisión) Martinez Zuviria era un ferviente antisemita.
Tanto fue así que la comunidad judía recurrió a la justicia luego de la publicación de la novela/ensayo "Oro".
No es improbable que se lo "ningunee" por eso, independietemente de la calidad de sus escritos, que no conozco.
Saludos
Chipi