22 de diciembre de 2005

NAVIDAD

María "dio a la luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre". He aquí el icono de la Navidad: un recién nacido frágil, que las manos de una mujer envuelven con ropas pobres y acuestan en el pesebre. ¿Quién puede pensar que ese pequeño ser humano es el "Hijo del Altísimo"? Sólo ella, su Madre, conoce la verdad y guarda su misterio.

En esta noche también nosotros podemos "pasar" a través de su mirada, para reconocer en este Niño el rostro humano de Dios. También para nosotros, hombres del tercer milenio, es posible encontrar a Cristo y contemplarlo con los ojos de María. La noche de Navidad se convierte así en escuela de fe y vida.

El Niño acostado en la pobreza de un pesebre: esta es la señal de Dios. Pasan los siglos y los milenios, pero queda la señal, y vale también para nosotros, hombres y mujeres del tercer milenio. Es señal de esperanza para toda la familia humana: señal de paz para cuantos sufren a causa de todo tipo de conflictos; señal de liberación para los pobres y los oprimidos; señal de misericordia para quien se encuentra encerrado en el círculo vicioso del pecado; señal de amor y de consuelo para quien se siente solo y abandonado.

Señal pequeña y frágil, humilde y silenciosa, pero llena de la fuerza de Dios, que por amor se hizo hombre.

(Juan Pablo II, Nochebuena de 2002)

4 comentarios:

Mg dijo...

No puedo más que compartir emocionada el texto que nos regaló Ignacio.
Me gustó mucho.

Muchas gracias!

P.S.: debo confesar que, al no saber de qué se trataba todavía, me asusté al leer: "María dio a la luz a su hijo primogénito..."
Uf....

Álvaro Carlos Otero dijo...

Es interesante la narración evangélica de todo lo vinculado a la concepción y nacimiento de Cristo.
La tradición agrega cosas que no constan en los escritos canónicos, que son los únicos "oficiales" pero quizá no los únicos "verdaderos".
La figura de José es interesante. Era un hombre mayor frente a María, que era casi una niña. La tradición narra que María era una de las niñas criadas en el Templo de Jerusalem. Los sacerdotes las instruían - en lo que más sabían, es decir, en las Escrituras - pero había un tope en su permanencia en el Templo, marcado por la primera menstruación, que para los judíos convertía en impura a la mujer y obligaba a lavados rituales.
María habría ido a parar al Templo por haber quedado huérfana. Los sacerdotes se tuvieron que encargar de casarla, para lo que hicieron una especie de certamen. Es decir, si había varios interesados es que María debía ser un partido interesante.
De entre los interesados - todos los hombres solteros o viudos, que estaban impulsados, no forzados pero casi, por la Escritura a casarse de nuevo - un viudo con hijos, José, fue el seleccionado por Dios. ¿De qué modo? Con un milagro, el florecimiento de su cayado. Es raro pero no imposible que una madera trabajada para bastón florezca. El milagro no excede las reglas de la naturaleza excepto en fuerza, detalles, etcétera.
El cayado de José floreció, y esto hizo que los sacerdotes le otorgasen el casamiento con María. Otra más: los antiguos judíos no eran monógamos, se fueron haciendo monógamos con el paso de los siglos. Abraham es mencionado con varias mujeres de las que tiene hijos, y lo mismo otros profetas.
José también sabía que el niño era de Dios, porque en sus sueños se lo había dicho un ángel. A María el Ángel del Señor se le presenta en la vigilia, durante el día. A José se le presenta en sueños.
José es un hombre justo, y cree al Ángel en su mensaje. Pasa ante la sociedad por ser el padre de Jesús, es decir, es el padre putativo, se lo tiene por padre. De allí viene el mote de "Pepe" que se aplica a los José: PP por pater putativo se ponía en los escritos que leían los monjes en el refectorio al lado del nombre de José, llamado el casto.
De los hijos de José puede venir la mencion de los "hermanos" de Jesús que figura en la Biblia.
Otro tema interesante previo al nacimiento de Jesús es la Visitación: María se entera que su prima Isabel - ya grande - quedó embarazada y va por los montes y valles de Judea a verla. Al enfrentarse las dos mujeres, el niño en el vientre de Isabel, que ha de ser Juan el Bautista, se mueve de gozo. Gran signo del precursor.
José es el defensor del niño Jesús, y el que se encarga de llevarlo a Egipto, que para él era un lugar seguro, interpretan algunos, porque tenía o familiares o asociados comerciales. Es probable que se dedicase no a la carpintería solamente, sino también al comercio de maderas.
Aquí encajan los llamados Evangelios apócrifos, que contienen los llamados "evangelios árabes", tradiciones un tanto irregulares sobre hechos de Jesús en Egipto. Chocan con los Evangelios y el mensaje de Cristo, porque Jesús aparece provocando la muerte de un niño que le hizo daño, y también jugando a armar pajaros de barro, soplarles en el pico y verlos partir volando.
También dicen esos evangelios que cuando Jesús entra en un templo de los dioses egipcios, los dioses tiemblan y gimen.
Jesús aparece en el mundo en un pesebre. No los rechazaron por pobres, que no lo eran, sino que eran como todos los demás, no había grandes diferencias sociales en Israel ni en el resto del mundo antes de la revolución industrial: había una masa de gente más o menos necesitada y los que tenían de todo lo necesario y lo de lujo, pero no la paz de saber que nadie trama tu muerte.
Bueno, como todos se estaban movilizando hacia ciudades no preparadas para el turismo, la posada se saturó y esta pareja que llegó casi de noche debió ser alojada donde pudieron. Fueron enviados al pesebre para salvarlos de la fría calle invernal.
Hermoso tema.
Mi saludo y mi deseo de Feliz Navidad para todos

Álvaro

Álvaro Carlos Otero dijo...

Otro comentario, y perdonen la lata.
En el libro "Formadores de hombres", del periodista Vance Packard, se mencionan nacimientos virginales en EE UU.
Se comprobó que animales mayores como las yeguas pueden quedar embarazadas espontáneamente, sin intervención de macho.
Los médicos de EE UU mencionados en el libro de marras investigaron los ascendientes de varias mujeres que no reconocían padre alguno - antes del ADN, por supuesto - y concluyeron que era posible que hubiese partos en vírgenes.
Ahora bien, como no habría habido intervención de gametas masculinas (es decir, lo más divertido del asunto), los descendientes eran mujeres.
Es posible la partenogénesis, según esa tesis que yo no puedo comprobar. Pero lo milagroso sería que de la partenogénesis de María resultó un varón y no una niña.
A esto me refería en el anterior comentario sobre el milagro que sigue las líneas generales de las leyes de la naturaleza, excepto el pellizco de excepcionalidad que marca la intervención de Dios.
Feliz Navidad de Nuevo.

Álvaro

A. C. Otero dijo...

Próximas festividades.
Sigo enganchado. Vienen fiestas importantes: el 1° de enero era (ya no) el día de la circuncisión de Cristo. Para explicar a los niños decían las abuelas en otros tiempos que era el bautismo de Cristo. En realidad, era la iniciación de la vida judía de los varones de Israel, con la marca en la carne de la Alianza de Abraham. Esa es la innovación judía entre las religiones de su tiempo: Dios es aliado, elige al pueblo, mientras que los dioses paganos eran dictadores crueles que reclamaban sacrificios humanos. Dentro de la temporada navideña, la fiesta de la circuncisión era la manifestación de Cristo como judío ante el pueblo judío.
El 6 de enero llegan los Reyes Magos, y esta es la manifestación de Cristo ante todos los pueblos del mundo, que impulsa a los magos de pueblos diferentes (cada uno de los Reyes míticos venía de un lugar diferente del planeta) como anticipo del llamado de Dios a través de Cristo a todos los hombres para la liberación del pecado.
ACO