25 de marzo de 2010

LA ENCANTADORA Y MISTERIOSA SOFÍA

Tras el inolvidable instante en que Sofía nació, el 25 de marzo de 2004, acompañé a la neonatóloga a la salita donde le hicieron los controles de rigor y la bañaron rápidamente. Nuestra hijita mayor lloraba desconsolada ante ese mundo agresivo y sorpresivo, que por boca de un incalificable usuario de diploma nos había augurado su muerte a poco de nacer o un bloqueo mental irreparable.

La enfermera me entregó a mi hija mientras me informaba que Sofía gozaba de entera salud. La pequeñita lloraba, y una vez que la tuve entre mis brazos empecé a tararearle la canción que le había cantado los nueve meses anteriores, en la casita de su mamá, donde había crecido. Sofía, como por arte de magia, silenció su llanto y se quedó, mansita, intuyendo que estaba en brazos de alguien muy importante. Entonces me supe padre.

Con Sofía he aprendido, en la medida de mis limitaciones, a ser papá. He explorado el frágil territorio entre la paciencia y los límites, la ternura y la firmeza, donde la tolerancia y el reto se complementan y no se confunden. Me he conocido en emociones y pensamientos hasta entonces ignorados, y en tren de dar ejemplos, he sentido que me costaba abandonar el hogar para irme a la cancha, algo que me habría resultado sacrílego meses antes.

El segundo nombre de Sofía es Isabel, con lo cual he cumplido una promesa hecha a mi hermana en nuestra infancia. Una de mis hijas llevaría su nombre. Y verdaderamente, a Sofía le queda bien su doble nombre, como a Valentina y Pedro les va bien el suyo.

Sofía está dotada de una sensibilidad que se empeña en ocultar a miradas ajenas; su timidez es el cofre donde guarda sus emociones, so riesgo de parecer indiferente al mundo cercano. Es habitual llegar a casa con ella y escuchar sus conclusiones de una jornada rodeada de prójimos. Cuando parece que está en su trinchera de vergüenza, más vale resguardarse: Sofía te está observando.

Dotada de una memoria asombrosa, nuestra hija de ojos indefinibles y misteriosos silencios cuida a sus hermanos con amor materno, y apela a su madre para que la ayude a relacionarse con el mundo. Paula es aún, para ella, la casita del bosque en la que vivió nueve meses antes de nacer, la que le da el amor y los mimos imprescindibles. En una palabra, su mamá. Su papá, en cambio, es el representante del mundo externo, oscuro y difícil, y por ende, el protector que la lleva de la mano por él y le marca los peligros de la jungla. Por supuesto, siempre hay matices.

Una de las primeras rutinas de Sofía, cuando aún no caminaba, era irse a pasear en el cochecito con su papá por las calles de Belgrano R. Despedíamos a Paula en la estación y atravesábamos plazas y calles con una alegría silenciosa, con el secreto placer de pasar juntos la mañana, mientras el mundo salía a estudiar, trabajar o lo que fuera. El barrio, entonces, quedaba entero para nosotros dos. En algún momento ella decidía hacerse su siestecita matinal y yo me metía en alguno de mis bares amigos a desayunar copiosamente y leer el diario o un libro previsoramente acarreado.

Sofía es la única hija que sintió el suave pelaje de Rosko entre sus deditos de bebé. Mi penúltima imagen de él es su respingo al sentir que la pequeña tiraba abajo el tender con la ropa colgada. Hoy nuestra hija ve a un labrador por la calle y lo identifica con Rosquete.

Sus amigas son sus referencias ineludibles. Y Belén, de seis años como ella, su socia familiar, que como ella misma aclara no es su amiga sino su prima, lo cual le da un rango institucional más alto.

La entrada de Sofía a Primer Grado, en doble turno, le ha supuesto un cambio rotundo de hábitos y de exigencias, que superarará ni bien su energía desbordante se canalice en la misma dirección que su abundante inteligencia. Mientras tanto, sigue progresando en el dominio de sus patines, con una elasticidad envidiable y una alegría que se le pinta en el rostro al sentirse admirada por sus papás. Entonces, su clásica ansiedad se transforma en una sonrisa de dientes felices.

Sofía es muy parecida a Paula, y eso constituye un desafío para ella, pues no le será fácil alcanzar la perfección de su mamá. En todo caso, sus posibles defectos podrán ser atribuíbles a la humanidad de su papá. Es la abanderada de sus hermanos, y esa responsabilidad, seguramente, le pesa.

Hoy llegaré a casa con un ramo de flores y volveremos a festejar, por aquella pequeña que nos metió en el apasionante mundo de la paternidad y llenó la casa de sonidos nuevos. Que Dios bendiga a nuestros hijos.

17 de marzo de 2010

¡FELIZ DÍA DE SAN PATRICIO!

Llueve con insolencia sobre Buenos Aires; esta noche celebraremos San Patricio en el hogar, con un par de Guinness y mucha alegría. Qué mejor ambiente para festejar la sangre irlandesa que la barra de casa.

En ese hogar del que hablo, hay colgada una oración irlandesa que expresa los valores en los que creemos. Dice así:

In This Home
We believe in living deeply, laughing often, and loving always.
We believe we were brought together to support and care for each other.
We believe in celebrating together—our faith, our heritage, our traditions.
We believe that everyone's feelings count and that the uniqueness of each of us strengthens all of us.
We believe in the power of forgiveness to heal and the power of love to carry us through.
We believe in one another, in this family, in this home
.

Para musicalizar el blog en este día festivo, dejo "Over the Rainbow", aquella inolvidable canción que interpretara Judy Garland en "El Mago de Oz", y que aquí cantan las angelicales voces irlandesas de Celtic Woman. Ese rincón donde los sueños se hacen realidad, más allá del arcoiris, puede estar en nuestra propia vida. A veces nos damos cuenta, a veces no.

¡Happy St. Patrick's!

15 de marzo de 2010

CÓMO SERVIR Y DEGUSTAR LA GUINNESS

En vista de que se viene San Patricio, una fiesta que como sabrá el lector amigo es muy celebrada en este rincón, los invito a ver el video de más abajo donde un amable señor nos enseña cómo servir una Guinness tirada, y aún más, cómo disfrutarla.

Es gracioso escuchar al guía diciéndonos que al tomar la pinta de Guinness no la miremos, sino que situemos la mirada en el horizonte. Recuerdo muy bien que en los pubs de Dublin solía ver a los ancianos que se sentaban ante una cerveza y su contenido desaparecía repentinamente sin que yo acertara a ver el momento en que la habían tomado. Todo el tiempo tenían su mirada perdida en lontananza, y había una especie de ósmosis entre bebida y bebedor.

Esperemos que este año los concurrentes a las celebraciones del St. Patrick's Day sean más genuinos y sepan de qué se trata, aunque me permito ser algo pesimista al respecto. Al menos, que aprendan cómo se toma la mejor bebida del mundo, al menos para mi modesto paladar.

Encontré el video en el muy buen blog Inisfree, "un blog sobre Irlanda".

9 de marzo de 2010

PEDRITO, EL ENANITO MALÉVOLO

La alegría reina hoy en nuestro hogar, como cada día pero con más intensidad. Pedrito cumple dos años y su semblante caucásico acumula 24 meses de pura contemplación.

Nuestro tercer hijo es capaz de sonreir con la ternura a flor de sus malares, y de pasar repentinamente a una mueca amenazante en un segundo, casi como en una advertencia: "Soy bueno, pero también soy capaz de la peor diablura".

Pedrito es el heredero del apellido, el hombrecito que llevará el linaje más allá del siglo y plantará bandera azulgrana en cuanto ambiente adverso encuentre. Ya posee unas tres remeras de San Lorenzo, además de un frondoso cotillón que hoy seguirá completándose con regalos que son secretos hasta que sus ojazos azules los develen.

"¡Cómo te esperé!", le dije a Pedrito mientras lo sostenía en la neonatología, en el día bendito en que conoció la luz. Creo que sus hermanas también lo aguardaban, para dar rienda suelta a sus instintos maternales y retarlo cada vez que se mandara alguna macana. Su madre, siempre magnánima, lo espera en el final de la paciencia, donde este servidor ya no está, cuando la travesura está hecha y no hay regreso posible a la paz con su padre.

Pedro encarna la alegría, la promesa y el carácter de un papá que sueña con llevarlo a la cancha, enseñarle a hacer asados y explicarle cómo cree que se juega este juego de la vida, el que él jugará algún día con el nuevo sucesor. Mientras tanto, loada sea la infancia que le permite quebrar barreras con solo una mirada y sin palabras.

8 de marzo de 2010

UN ALTO EN LA PULPERÍA, Y EN EL PASADO


En uno de sus prólogos al Martín Fierro, escribió Borges al referirse a José Hernández en la Argentina del siglo XIX: "El creciente y despoblado país exigía (como sucedió en toda América) que cada uno de sus hombres obrara como muchos". Prilidiano Pueyrredón fue uno de esos hombres, y no necesitó ir a un campo de batalla para que su papel fuera importante en la sociedad nuestra.

Curiosamente, el segundo apellido del autor del Martín Fierro era Pueyrredón, pues era hijo de Isabel Pueyrredón, hermana de Juan Martín. Prilidiano y José, pues, eran primos hermanos.

Pese a que su padre había brillado como político supremo y guerrero de la independencia ya en la chacra de Perdriel –donde había luchado contra el invasor inglés- Prilidiano eligió más bien el camino del arte pero no se limitó a él, sino que concretó obras que resisten el desorden argentino. La más conocida, tal vez, sea la reforma de la famosa Pirámide de Mayo, que en realidad no es una pirámide sino un obelisco. Llamativa costumbre nuestra de no llamar a las cosas por su nombre.

La Pirámide de Mayo había sido diseñada por Pedro Vicente Cañete y Juan Gaspar Hernández en 1811, en pleno fervor independentista. En 1856, Pueyrredón la reformó alargando la obra original y agregándole una estatua de la libertad en su tope, hecha por el francés Joseph Dubourdieu. En sus cuatro ángulos, además, Prilidiano agregó figuras simbólicas que después fueron extraídas y hoy decoran el patio de la Iglesia de San Francisco y la Capilla de San Roque, a una cuadra de la Plaza de Mayo.

Como ingeniero recibido en Francia, Pueyrredón creó otras grandes obras: el puente de hierro por sobre el Riachuelo, que hoy lleva su nombre, no llegó a ser visto por él porque el primero, construído en 1867 con materiales traídos de Inglaterra, fue derrumbado por el río y reemplazado por otro, pero fue su proyecto. Curiosamente, frente a ese puente existe la calle Lavadero, que evoca a quienes iban a lavar su ropa al Riachuelo, como en aquel cuadro de Prilidiano que refleja a las lavanderas del Bajo Belgrano.

Además, diseñó el parque Pereyra Iraola, la estancia San Juan y la casa que hoy constituye la Quinta Presidencial de Olivos, en ese entonces casa del vocal Miguel de Azcuénaga. También ideó un proyecto para mejorar el abastecimiento de agua a los porteños sacando agua de pozos realizados en Barracas, aunque nunca se llevó a cabo. Prilidiano pensó asimismo en un muelle de pasajeros para la zona de Retiro y en un cementerio para la zona sur de la ciudad, hoy Parque Patricios.

La obra que he traído a este rincón, que se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes, evoca la vida de la pampa argentina, de los gauchos fieros y las pulperías que semejaban oasis en el desierto verde de la llanura, refugios para los gauchos descastados y perseguidos por la ley, un ambiente que describe con maestría el Martín Fierro del primo de Prilidiano a quien ya nos hemos referido.

Pueyrredón pintó muchos cuadros que mostraban esa vida, y también imponentes retratos de personajes famosos. Los más conocidos de ellos, seguramente, son el de Manuelita Rosas, y el propio padre de Prilidiano, el gran Juan Martín que tan importante fuera en sostener políticamente la expedición de San Martín allende los Andes.

Honor y gloria, entonces, al primer pintor de la Patria.

Esta columna está dedicada a mi adorada esposa, quien me pidió que seleccionara esta obra para comentarla en La Bonita Prensa.

25 de febrero de 2010

LA SIESTA BENEFICIA LA MEMORIA

Ya había dicho yo que la siesta era positiva para una persona, so riesgo de parecer simpatizante de la modorra. Pero ahora, la revista The Economist publicó una interesante nota sobre los buenos resultados que trae la siesta en la actividad laboral.

Ahora que hemos recuperado nuestro futón en el nuevo hogar, ya he retomado alguna que otra siesta al son de Enya o Sigur Ros. Es satisfactorio leer que la ciencia prueba lo que en este blog ya intuíamos.

LE BLUTE-FIN MILL, NUEVO CUADRO DE VAN GOGH

Increíble: Ayer mismo escribí sobre el libro que había leído hace un mes con la obra completa de Vincent Van Gogh. Pues bien: ahora salió a la luz un nuevo cuadro del gran holandés que había permanecido en la sombra.

Al parecer su dueña lo tuvo colgado en su casa muy tranquila, y después la obra pasó a un sótano.

No es una típica pintura de Van Gogh, pero la presencia del molino sí es característica de él, que en su etapa parisina sí reprodujo en varias obras el paisaje de los cuatro molinos de Montmartre: el famoso Moulin de la Galette, el Blute-Fin, el Radet y el Debray o Poivre. El segundo mencionado es el que observamos en el cuadro aparecido ahora. Un análisis excelente de esas obras puede verse aquí. Allí nos explican, por ejemplo, que en la época en que Van Gogh estuvo en París, el molino Blute-Fin había sido convertido en una confitería con mesas al aire libre y también en su interior.

¿Cuántas obras como ésta, de artistas tan importantes, quedarán aún en la oscuridad y el olvido? Peor aún: ¿cuánto talento nunca fue descubierto?

FELIZ CUMPLEAÑOS, SAN MARTÍN

Suele recordarse la fecha en que San Martín dejó este mundo, pero no tanto el bendito día en que nació: el 25 de febrero de 1778. Su padre, Juan de San Martín y Gómez, era un militar español que había sido destinado a las tórridas zonas de Corrientes, más precisamente a Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú, un poblado fundado por los jesuitas, quienes sufrían por aquel entonces el proceso de expulsión de las tierras rioplatenses.

En la imagen se observa un mapa del Yapeyú de entonces, con la ubicación de la casa donde vino al mundo el gran prócer.

Curiosamente, Juan de San Martín había nacido en León (España), más precisamente en Cervatos de la Cueza, el 3 de febrero de 1728. Es decir, el mismo día en que varios años más tarde tendría lugar el bautismo de fuego de San Martín como militar argentino, en la batalla de San Lorenzo.

Según Agustín Pérez Pardella, “Yapeyú contaba con una plaza, iglesia, cabildo y el gran edificio rectangular que los jesuitas habían utilizado como escuela, dormitorios, biblioteca y talleres de artes y oficios, y de cuyas aulas habían salido centenares de guaraníes hablando en español y rezando a Jesucristo”.

Al parecer, Juan de San Martín fue un buen administrador del lugar y los portugueses, quienes codiciaban todas las tierras forzosamente abandonadas por los jesuitas, no se animaban a poner pie en la región.

En ese ambiente nació el quinto hijo de Juan de San Martín y Gregoria Matorras: José Francisco, que –tal como indica la historiadora Patricia Pasquali- fue bautizado al día siguiente por un fraile dominico: don Francisco de la Pera. Sus padrinos fueron el comerciante porteño Cristóbal de Aguirre y Josefa Matorras. Al año de vida tuvo los cuidados de la india Juana Cristaldo, y en septiembre de 1779 el virrey Vértiz relevó al padre de San Martín de su cargo, aunque el Cabildo, a pedido del interesado, declaró que quedaban “muy agradecidos todos a su eficacia y celo”.

En Yapeyú se conservan las ruinas de la casa natal del prócer argentino y los restos de sus padres, que fueron llevados allí desde el Cementerio de la Recoleta, donde yacían semiolvidados, y después de una larga controversia.

Como todo en nuestro querido país, el nacimiento de San Martín también ha sido objeto de debate: ciertos historiadores sostienen que el héroe era en realidad hijo de Diego de Alvear y de una indígena guaraní.

Suficiente con esto. Baste lo dicho para recordar el cumpleaños de José de San Martín y seguir honrando su magna memoria.

23 de febrero de 2010

LA OBRA COMPLETA DE VAN GOGH EN UN LIBRO IMPECABLE

La verdad es que terminé el libro que hoy comento en los primeros días de enero, pero por distintas razones no llegaba a escribir las reflexiones que me surgían en este humilde rincón. No es el único libro que Paula y yo tenemos en nuestra biblioteca sobre el genial artista holandés, y con nuestra mudanza reciente tuve el gusto de adquirir una réplica de "La silla de Van Gogh" para colorear la pared de nuestra habitación.

La obra del fallecido Ingo F. Walther y Rainer Metzger merece toda mi admiración, fundamentalmente porque ofrece la producción completa de Vincent Van Gogh, un habitué de La Bonita Prensa.

La muerte del genio, ocurrida en 1890 por suicidio, planea sobre toda su biografía como un fantasma agobiante e implacable, y al recorrer sus dudas y sus búsquedas artísticas y afectivas el lector no puede menos que compadecerse de este holandés solitario y tantas veces incomprendido. Quizás la atracción que Vincent ejerce sobre el aficionado actual se deba en parte a la identidad que él logra entre sus pinturas y la sed posmoderna de una vida más colorida.

El hombre que quiso ser pastor de almas y se convirtió en pintor de estados de ánimo fue consciente de su poderío como artista, y nos legó sus noches estrelladas, sus majestuosos cipreses y sus autorretratos omnipresentes como quien busca en la naturaleza el secreto de la existencia humana, sin encontrarlo.

El libro que hoy nos ocupa es por momentos ilegible, ya sea por la vocación germana de la densidad a toda prueba, o por malas artes de la traducción. Para un lego como este servidor, hay párrafos enteros que resultan ininteligibles, pero aún así el significado de lo escrito se trasluce en la conclusión general que se va metiendo imperceptiblemente en la memoria del lector: Van Gogh fue un hombre de carne y hueso que buscó algo y no lo encontró hasta perder la vida por ello. El pintor mártir, como dicen los autores, es una figura atractiva aunque no exacta, y hasta hoy ignoramos qué llevó realmente a Van Gogh a dispararse en medio del campo. De la misma manera, el episodio en que se amputó el lóbulo de su oreja derecha sigue siendo confuso.

Alrededor de 870 pinturas del holandés son presentadas a lo largo de 700 páginas y analizadas mientras el velo sobre su biografía se descorre y acompaña los argumentos. Las cartas a su hermano Theo también se meten en el desarrollo, como si fueran comentarios al margen del propio Vincent, y todo hace un libro muy exigente con el lector pero muy fructífero para el conocimiento de Van Gogh y estéticamente impecable.

Si el amigo lector quiere saber más sobre Van Gogh, recomiendo La Noche Estrellada, un blog dedicado a su figura. Y a modo de posdata, un extracto de un documental de A&E sobre la vida de Van Gogh, y los seis capítulos del documental dramatizado de Simon Schama sobre el gran Vincent, in English, en el marco del programa "Power of Art" de la BBC. Una hora y pico para disfrutar y recrear el espíritu en medio del mundanal ruido.






19 de febrero de 2010

FÉLIX LUNA Y ARIEL RAMÍREZ SIEMPRE ESTARÁN EN LA NAVIDAD NUESTRA

Con la muerte de Ariel Ramírez se cierra la elevación de la Misa Criolla a ese Cielo al que le cantaron él y Félix Luna, amigo de mi padre y autor literario de la otra obra que acompañó a la Misa Criolla en su lanzamiento: la Navidad Nuestra.

Hay músicos que se unen a nuestras propias biografías mediante un hilo invisible, el del arte. Como suele ocurrir, mi periplo por la música empezó en el rock. De allí pasé al tango en un día en que bajé de un colectivo y la voz de Gardel llegó a mis oídos. Y de allí recalé en el folklore, en busca de los acordes que me llegaban de la entraña argentina. En ese capítulo de mi recorrido musical, la primera obra que llegó a mis manos fue la Misa Criolla, que ya disfrutaba cuando la tocaban con charango incluido en la Misa de Nochebuena de Nuestra Señora de las Victorias, a donde iba con mis padres y hermanos cada año, antes de abrir los regalos. Esas misas me llevaron a tener el charango como mi instrumento folklórico favorito, y a las obras de Jaime Torres en la discoteca de casa.

Ahora son mis hijos los que escuchan la Misa Criolla en los días sagrados de diciembre, cuando el pesebre armado por ellos adorna nuestra casa.

En la misma época de aquellas misas de las Victorias íbamos a pasar unos días a Characato, un paraje de Córdoba que nadie conocía y en el cual se hallaba un hotel que hoy es un templo de mi infancia. Allí estaba Javier, el sobrino de Doña Elvira, que agarraba la guitarra y se ponía a cantar "La Anunciación de los Reyes", un takirari que integra la Navidad Nuestra. La última vez que estuve en Characato, creo, fue en enero del 86.

A modo de homenaje a Ariel Ramírez y Félix Luna, entonces, dejo aquí el "Gloria", mi parte preferida de la Misa Criolla, y "Los Reyes", el takirari de la Navidad Nuestra que cantaba el recordado Javier, en la voz de Los Fronterizos. Dos obras que el mundo entero ya conoce. Salud, maestros.


12 de febrero de 2010

LE LADRABAN A GOETHE, NO A CERVANTES

Ha llegado muchas veces a mis oídos la frase "Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos" atribuida al genial Don Quijote.

Me parecía recordar que el personaje en cuestión nunca había dicho eso a su escudero, y después de una investigación breve me encontré con que no solo no la escribió Cervantes sino que su verdadero autor -aunque no con esas palabras exactas- fue Johann Wolfgang von Goethe, para muchos el padre de la literatura alemana.

El texto, que se titula "Ladrador" y es de 1808, es el siguiente:

Cabalgamos por el mundo
En busca de fortuna y de placeres
Mas siempre atrás nos ladran,
Ladran con fuerza…

Quisieran los perros del potrero
Por siempre acompañarnos
Pero sus estridentes ladridos
Sólo son señal de que cabalgamos

Encontré este dato acompañado de una explicación muy detallada en Cápsulas de Lengua, un blog que recomiendo con firmeza (por ejemplo, el artículo que publicó hace un par de días sobre Norton I, el quijotesco autoproclamado emperador de Estados Unidos en 1859).

La imagen de Goethe que encabeza estas líneas es obra de Franz Gerhard von Kügelgen.

8 de febrero de 2010

VALENTINA, OTRA VEZ

El lector añejo de estas páginas viene siguiendo el crecimiento de nuestra segunda hija, que hoy cumple 4 sabrosos años. Allí la dejé esta mañana, envuelta en sueños antes de lanzarme a la calle para buscar el diario sustento. Tendrá que esperar a que vuelva yo para abrir su regalo, si Paula resiste su presión filial para descubrirlo antes.

Si a los dos años ya era pícara, ahora es una genia del histrionismo. Actriz de comedia pero capaz de esbozar una mueca trágica si no le dan lo que pide, su carácter la llevará lejos. Experta en mortificar a su hermana, que ve un cuadrado donde hay un cuadrado y exige que Valentina también lo reconozca, adora sus muñecas y duerme con ellas. Puede estar una mañana entera con la misma carterita en el hombro, con un contenido que no mostrará. Tiene amigos invisibles, que pertenecen a una extraña familia "sui generis": Mechi, Mecha, Mecho y últimamente Mechito. A todos ellos declara habérselos comido. Por algo será que le gusta el color negro.

Su mejor amigo del mundo real se llama Marcos, y dice que se va a casar con él, que parece tener la misma idea. Afortunadamente nuestros "consuegros" son amigos de la casa. El año pasado intervino en una muestra de patín en la que hacía de perrito dálmata secuestrado y recuperado, junto a Sofía y Paula. En 2010 aprenderá, si logramos dar con un buen profesor, a tocar sus primeros acordes en el piano. Cada vez que tiene uno a su alcance allí se queda, feliz. Quizás algún día toque los "Nocturnos" de Chopin, pues igual que a su papá, le gusta trasnochar. "Yo no me canso nunca", proclamó hace unos días.

Hoy cumple 4 años esta hijita que el sábado pasado me dijo que había venido al mundo en mi panza y no en la de Paula. Una enigmática declaración que la pinta de cuerpo entero, igual que la de anoche, cuando antes de irse a dormir en la noche previa a su cumpleaños nos dijo a ambos: "Te quiero mucho".

Valentina, la pelirrojona irlandesita de alias Wally, es otro de los regalos que he recibido en los últimos años, y a ella dedico esta canción.

1 de febrero de 2010

AMSTERDAM: "CAPITAL CULTURAL DE EUROPA", POR CARLOS DUELO CAVERO

Mi tío publicó este artículo en el diario La Prensa del domingo 24 de mayo de 1987. Hoy sería el cumpleaños de él, así que le hago el debido homenaje con esta nota que llamará la atención de Agustín Mackinlay, economista y bloguero residente en Amsterdam cuyo blog sigo con fruición y ha tenido el noble gesto de compartir un café conmigo. A él dedico, entonces, este recorte. Los pocos links han sido agregados por mí para mayor riqueza (si es que cabe el intento) de la nota.

En este espacio ya había contado una pequeña historia sobre la obra "La ronda de noche" a la que se refiere Tío Carlos. Puede ser vista aquí. Sin más preámbulos, dejo al amigo lector con el artículo en cuestión.

Amsterdam, capital cultural de Europa

La UNESCO la distinguió con este título durante 1987, y es una ciudad que merece, ella sola, un viaje a Holanda.

Por sus numerosos canales y puentes que la cruzan, se ha llamado a Amsterdam la Venecia del Norte. Pero en realidad esta lindísima ciudad holandesa poco o nada tiene de veneciana. Por otra parte es una ciudad típicamente fluvial, en tanto que Venecia es marinera por excelencia. Tampoco sus canales fueron jamás surcados por góndolas, mientras que sí lo son, en cambio, por barcazas. Torres esbeltas y edificios de techos negruzcos y cristaleras: he ahí el primer flash visual que recibe el viajero a la llegada a Amsterdam.

Pero hay que huir de los fáciles tópicos turísticos, máxime tratándose de una ciudad tan pluralmente atractiva. En plan de tener que elegir un símbolo que representara lo más característico de la ciudad, uno no sabría qué motivo tomar para el eventual poster. ¿La barca enorme convertida en mercado de flores flotante, y que navega por el Amstel? ¿Una mesita de café con su coqueto mantel y su velador? ¿La estampa de una de esas callejas angostas y tortuosas bajo el cielo lluvioso y gris? Difícil compromiso. En todo caso la UNESCO nos releva del embarras du choix al haber declarado a Amsterdam la capital cultural de Europa durante 1987. ¡He ahí el leit motiv ideal!

Ciudad de filósofos y pintores

Eugenio Fromentin, aquel cultísimo y delicado escritor francés apasionado por la pintura holandesa y belga, cuyo libro Los maestros de antaño es ya un clásico, decía que lo que Rubens es en Amberes, Rembrandt lo es en Amsterdam. Todo habla aquí, en efecto, del genial autor de La ronda nocturna, sin duda su obra más famosa y uno de los cuadros más célebres existentes en el mundo. "De ningún otro –añade Fromentin- se han dicho cosas tan acertadas ni tantos desatinos a la vez".

Empero, Amsterdam es también la casa que habitó Descartes y aquella otra en la que Voltaire se hospedó. Y, por supuesto, la patria de Spinoza, tierra fértil en filósofos, hombres de letras y pintores.

Flores y hospitalidad

En pocas ciudades del planeta como en ésta se practica una hospitalidad tan sincera y abierta. Sin preguntar a nadie de dónde viene o a dónde va, Amsterdam está siempre dispuesta a dar albergue al forastero, a otorgarle el derecho de hacer de la ciudad su propia patria chica sin necesidad de que lo pida.

Así, se recuerda cómo hace unas décadas recibió a los contestatarios o hippies que el resto del mundo había rechazado y les permitió acampar en la céntrica plaza Damm. Eso sí, con una condición: dos veces al día un camión cisterna del municipio irrumpiría en el lugar y un empleado limpiaría con una manguera a presión todo el espacio desalojado momentáneamente por los jóvenes vagabundos. La hospitalidad es una cosa y la mugre otra.

Ciudad única en Europa, sólo aquí usted puede encontrar árboles de Navidad en pleno verano y tulipanes aún en los días más fríos del invierno. Y, desde luego, todos los bulbos de tulipanes, jacintos que soñarse pueda, junto con los útiles de jardinería y floricultura más variados y sorprendentes.

Otros viajeros opinarán en cambio –sobre todo si son señoras- que Amsterdam es irrepetible porque es una especie de emporium donde los turistas fanáticos del shopping pueden gozar a sus anchas con tal de que vayan munidos de sus tarjetas de crédito o su buena provisión de dólares pues aquí se vende de todo, desde porcelanas y cristalerías hasta los diamantes más alucinantes. Porque Amsterdam es, además, la capital universal de los diamantes, y sus talladores se han ganado la justa fama de ser los mejores del mundo. Pero si el presupuesto no le alcanza para llevarse uno de esos inolvidables pero caros souvenirs, siempre puede consolarse comprando uno de los deliciosos quesos del país o, incluso si aun así no halla consuelo, varios porrones de ginebra.

Los museos le esperan

Volviendo al tema de la pintura: si París valió una misa, Amsterdam bien merece dedicarle varios días a sus museos, en los que se ofrecen algunas de las mayores obras de la pintura holandesa. Nos referimos a Rubens, Rembrandt y Van Gogh.

La popularidad de Rembrandt, el pintor de Leiden, trasciende los muros del Rijksmuseum hasta el extremo de servir su efigie como símbolo distintivo de una importante marca de cigarros y de etiqueta de bebidas y rótulo de toda suerte de negocios. Por cierto que en este museo se exponen algunas de las piezas máximas de Rembrandt, incluida La ronda nocturna, que, en rigor, originalmente ostentaba el título de La compañía del capitán Frans Banning Cocq y del teniente Willem van Ruitenburch. Es este un cuadro monumental, imponente, que Rembrandt pintó hacia 1642, cuando contaba treinta y siete años, por encargo del mencionado capitán Cocq.

La pinacoteca alberga a otros grandes artistas del siglo XVII, entre ellos Frans Hals, Jakob von Riudael, Albert Cuyp, Jan van der Meer, por citar a algunos nativos así como a otros grandes europeos, como los españoles Goya, El Greco, Murillo y Velázquez. Y cuando visite usted este museo ejemplar, no deje de admirar, por favor, las porcelanas y casas de muñecas del siglo pasado que allí se exhiben. Volverá a la infancia al instante.

En cuanto a Van Gogh, también él tiene su museo, en Paulus Potterstraat, 7. Aquí uno no sabe si empezar por elogiar los cuadros o el alarde de tecnología y cuidados que los rodea. Unos doscientos cuaros y cuatrocientos dibujos del genio de los girasoles están expuestos en este museo maravilloso dotado de todas las garantías de conservación y seguridad (a esta altura es obligado derramar una lágrima de dolor en recuerdo de los vergonzosos despojos que no hace mucho fueron objeto nuestro Museo Nacional de Bellas Artes y, más recientemente, el Castagnino de Rosario).

Tampoco debería pasarse por alto una visita al Museo Stedelijk, que posee una riquísima colección de pintura de Monet, Degas, Cezanne, Matisse, Mondrian, Kooning, Picasso y, último pero no menos importante, el inefable Chagall.

La gastronomía es también un arte

A los colegas de nuestra admirada –y seguida- Emmy de Molina les ha de interesar sin duda, como a todo gourmand que se respete, hacer un tour por el Museo Histórico Culinario (Wibautstraat, 220), situado en la misma sede de la escuela de pastelería de Amsterdam en donde pueden apreciarse algunas de las "armas secretas" que los antiguos holandeses utilizaban para elaborar su mundialmente famosa repostería.

Pocos pueblos se desayunan en forma tan copiosa como los holandeses. Allí el desayuno es toda una institución, un banquete diario cuyo menú consistente en un variado repertorio de verduras y hortalizas en crudo, café con leche, mermeladas y compotas, embutidos, quesos, mantecas, diferentes clases -¡oh, el vilipendiado pan!- de pan y, naturalmente, la deliciosa, formidable cerveza holandesa.

En cambio, fuerza es reconocer que lo mejor de la cocina holandesa no lo encontrará en sus platos típicos sino en los restaurantes de Indonesia, su ex colonia, donde es posible saborear platos del Lejano Oriente como los rijstaffel (hasta cincuenta platillos distintos, picantes en general, acompañados de bols de arroz hervido). Son también recomendables los aromáticos sambalans (verduras estofadas), los kroepeks, unos camarones deshidratados y fritos en aceite hirviendo, y los inefables loempias, inenarrables chorizos que se sirven con huevos.

El gastronómico paseo nos ha apartado de otra meta no menos seductora: la de los tulipanes, a los que posiblemente dedicaremos más adelante una nota especial.

31 de enero de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS, FELIPE

El 30 de enero uno de mis músicos de cabecera cumplió 59 años y lo celebro con la versión en vivo de su primer tema solista: "In the air tonight". Feliz cumpleaños, Phil Collins.

28 de enero de 2010

BONANZA, OTRA SERIE DE LAS DE ANTES

He dejado lo que estaba haciendo al toparme con una noticia que ignoraba en Los Angeles Times: el deceso de Pernell Roberts, el hermano mayor de los Cartwright en la serie "Bonanza".

Adam -tal su nombre en la ficción- era el último restante de ese elenco inolvidable, que se completaba con Lorne Green en el rol del patriarcal Ben Cartwright, Dan Blocker en el papel de Hoss y un juvenil Michael Landon como Joe. Tres hermanos con personalidades diferentes alrededor de un padre en el rancho "La Ponderosa", en Nevada. Adam era el duro, el que se vestía de negro y tenía la experiencia justa para resolver el pleito.

En la nota aludida leo que Adam renunció a su papel en la serie debido en parte a sus diferencias con los guionistas, y se quejaba de que no hubiera lugar para los negros en el elenco. Solo el criado chino, Hop Sing, era sapo de otro pozo. Cómo olvidar al fiel cocinero cuando decía: "Señol Calait" al hablarle a su patrón, y solía ser uno de los que cerraba el capítulo con algún chistecito final.

El otro día le dije a Paula acerca de mis hermanos: "Como los Cartwright, somos muy unidos". Estas líneas son un homenaje a otra de las series que me vieron crecer, como "Combate", "Superagente 86" y "El Gran Chaparral", entre otras.

Para cerrar, qué mejor que la cortina del programa:



Salud, "Bonanza", hasta siempre.

26 de enero de 2010

DESASTROSO OCASO DE UNA SOLTERÍA (PARTE I)

Este blog se sumergió en el silencio por más de un mes y medio debido a razones varias, que incluyen una mudanza, las fiestas y las vacaciones en mi trabajo que me alejaron de la computadora hogareña. Retomo entonces la escritura (después de unas reflexiones sueltas en el primer artículo del año) con el relato de algo que ocurrió hace exactamente diez años, más precisamente en enero de 2000, en Puerto Madryn.

Eran días en que se discutía si el siglo nuevo, y por ende el milenio, empezaba con el advenimiento del 2000 o si habría que esperar un año más para ello: mi postura personal era que sería el 2001 el primer año del tercer milenio, y los hechos posteriores reforzaron mi opinión.

Yo estaba en medio de un cambio de trabajo. Brindé en mi antigua oficina y me tomé la licencia por vacaciones, a sabiendas de que no volvería a esa esquina microcéntrica a trabajar, sino a saludar después de un tiempo. En mi nuevo trabajo había pedido empezar a mediados de enero, para poder descansar de un año -el 99- que había sido particularmente intenso, aunque mi mamá diga que todos mis años son intensos.

Así pues, armé la mochila y el 30 de diciembre me tomé un micro a Puerto Madryn. Había estado allí en el 97 y me había gustado tanto que me había planteado con cierta seriedad irme a vivir allá, aunque la idea había sido desechada por razones de neto corte pragmático, como suele ocurrir. No tenía ningún conocido en mi destino patagónico, así que me iba en el micro sin una idea definida de lo que haría en esas jornadas, ni de con quién recibiría el año nuevo.

El viaje a Chubut es largo, pero siempre me ha gustado leer y meditar en esas pequeñas travesías ruteras, así que muy tranquilo tomé ubicación y disfruté del transitar por la ruta 3, solo.

Llegué a Puerto Madryn el 31 de diciembre a las tres de la tarde. No recuerdo cómo, quizá en la vieja terminal donde ahora hay un museo, me enteré de que había un albergue para estudiantes en una esquina de la calle España. El destino me encontró después de un rato, pues, en ese hotelito, paladeando una siesta luego del largo viaje en el que, fiel a mi costumbre, había dormido muy poco.

A eso de las ocho me despertó alguien y me dijo que iban a hacer un asado por Año Nuevo "con los pibes" y que si quería participar. Por supuesto le dije que sí y me lancé a la calle para aportar alguna bebida o alimento conveniente.

En la mesa éramos unos siete comensales. La memoria ha conservado algunos: el asador, que me hacía acordar a un compañero de mi equipo de fútbol y me hablaba de sus dos hijas ausentes; un muchacho de semblante evasivo al que me referiré más tarde; un viajante que surcaba las rutas en busca de deudores ajenos; y un biólogo inglés que vivía en Brunei, a quien mencioné cuatro años atrás en este rincón. Agreguemos alguno más de rostro anónimo, y tenemos una heterogénea reunión para recibir el 2000. Un ramillete de perfectos desconocidos, casi como en esas novelas de Agatha Christie donde coinciden varios personajes, de los cuales uno es el asesino.

Este relato continuará.

20 de enero de 2010

PRIMERAS REFLEXIONES DE 2010

Como cada 20 de enero, hoy felicité a mis padres que cumplen años de casados. Esta vez, 48. No es poco. Trece nietos son testimonio del éxito de su empresa fundada en 1962, pese a todas las dificultades que puedan haber encontrado en el camino. A esto me referí en un texto que titulé "El heroísmo de amar". Y aclaro: no son los hijos o los nietos la única forma de testimonio de un matrimonio feliz (palabra en desuso, "matrimonio").

A la vez, Paula y yo recordamos los nueve años de aquella noche en que nos pusimos de novios (y creo en el valor de los compromisos). El tiempo pasa rápido, y más aún cuando vienen los hijos, tal como aseveró cierta vez mi amigo Valentín. En rigor de verdad, lo que él dijo fue que al ser padres envejecemos más rápido, algo con lo cual no estoy de acuerdo porque creo que la edad reside en el corazón y la cabeza, más allá de estados físicos.

Aunque es verdad aquello de "mens sana in corpore sano", la forma en que vemos la vida (y la muerte) condiciona nuestro peregrinaje por estos lares. Los ideales son alimento imprescindible para nuestros espíritus hambrientos. La Verdad, el Bien y la Belleza son pilares de una existencia plena, y salvavidas en medio de las inevitables tormentas. Me remito al texto aristotélico de la "Ética a Nicómaco". No hay otra cosa que pueda reemplazar a esos tres términos en la búsqueda de la felicidad. Ni el dinero, ni el poder, ni el placer, ni ninguna otra idea o sueño contienen totalmente las ansias de absoluto que residen en el hombre.

¿Dónde están la Verdad, dónde el Bien? ¿Quién define a la Belleza en estos tiempos de inmanencia, relativismo y exaltación de la duda por sí misma? Pues bien, la respuesta que demos a esos interrogantes define nuestro andar. Libres somos de elegir una u otra filosofía, idea o convicción, pero no podemos eludir la cuestión, porque ella se presentará prepotente una y otra vez, en los recodos más inesperados de la cotidiana existencia.

Mis padres eligieron su respuesta. ¿Qué dices tú, amigo lector?

29 de noviembre de 2009

BASTA DE APO EN TV

Hay muchos periodistas deportivos que son desastrosos, porque no saben usar el idioma español, porque no trabajan, porque se creen más de lo que son o sencillamente porque no saben nada de fútbol. Alejandro Apo es uno de ellos, pero su presencia en los partidos importantes de la fecha, como el San Lorenzo 3 - Boca 0 que acabo de ver y festejar, es una verdadera molestia para el televidente.

Alejandro Rutschi -tal su verdadero nombre- es ideal para ir a tomar un café y escuchar historias de Buenos Aires -algo que a él le ha servido para su automarketing- pero en términos de fútbol no aporta nada. Dice lo que cualquiera de nosotros ya sabe, sale con anécdotas que nada tienen que ver con lo que está pasando, y construye un personaje simpático pero inútil para quien quiere escuchar un comentario que sume algo al espectáculo.

Después de su larga ausencia en transmisiones por TV, creía que no volvería a sufrirlo, pero el autodenominado "Fútbol para Todos" lo resucitó y nos puso una mochila sobre nuestros cansados hombros de hinchas. Él hablará muy florido y evocará tangos viejos, pero como comentarista de fútbol no aporta nada técnico o táctico que el hincha no sepa ya.

Apo ha logrado exhibir un personaje bien porteño, burrero, bohemio y entrador, de esos que te hacen pasar un buen rato contando anécdotas de "los muchachos de antes" mientras el café humea bajo sus barbas, con frases inevitablemente simpaticonas como "La vida consiste en que todas las biromes que están cerca de los teléfonos no funcionan" o también "Me hice más hincha de la amistad, aunque correr el riesgo del amor vale la pena". Y ante el nivel lamentable del periodismo futbolero argentino parece que eso lo ubica en condiciones de liderar transmisiones de nuestro entrañable deporte.

Si "Apo" Rutschi se limita a decir que San Lorenzo avanza y busca el cuarto gol, eso no me aporta absolutamente nada a lo que estoy viendo, y si además lo dice con esa voz cavernosa y ese tono de barra de Florida Garden, siento que me están tomando por gil. Una cosa es contar buenos cuentos y otra es saber de fútbol.

Señores: Por favor, basta de Apo en el fútbol por televisión. A algunos les gustará, y por supuesto los respeto, pero a mí no y no me voy a autocensurar.

Ya está, ya me descargué, aunque no dudo de que muchísimos amigos míos se identificarán con lo que aquí dejo expresado.

NO PASA NADA, DELPO, SOS UN CAMPEÓN

No había nada que hacer. En esta final de Masters, Davydenko -de alias Gollum- le ganaba a quien se le pusiera enfrente. Iluminadísimo, el ruso despachó a un Del Potro físicamente desgastado en dos sets, 6-3 y 6-4. Merecido lauro de Nikolay, que hace varios años se mantiene en el top-10 con su tenis incisivo y eléctrico. Es una máquina que hoy rindió sin fisuras, y cuyo tenis a Delpo le molesta particularmente porque no le deja espacio para desarrollar sus golpes.

Atrás quedó otra semana inolvidable para el argentino, en la que se cargó una vez más a Roger Federer, quien puede empezar a preocuparse porque Del Potro ya no es solo el tenista simpático que le regala camisetas de Boca sino también el que le ganó dos partidos en instancias decisivas -el US Open y este Masters en Londres-. Por eso dejo las imágenes de ese match, que tanto disfrutamos en medio de este clima lluvioso resistente a la retirada.

28 de noviembre de 2009

EL CAMINO DE SANTIAGO, O LA PAZ EN EL ALMA

Las peregrinaciones a Santiago de Compostela se originaron en el presunto descubrimiento de los restos del apóstol Santiago en tierras españolas. En la Edad Media, viajeros de todo el mundo occidental llegaban tras varias semanas de caminatas a la tierra donde ofrecían su esfuerzo al santo, en el marco de una religiosidad mucho más profunda que la actual. Hoy en día, la peregrinación a Santiago ha tomado nuevos bríos, por motivos espirituales pero también de índole turística, qué duda cabe.

Aparentemente, no fue hasta que Guillermo de Fierabrás, conde de Aquitania, peregrinó hasta la diócesis de Iria que empezaron a llegar caminantes de otros lares. La travesía era algo usual en la época, dado que era entendida como una penitencia que había comenzado con los viajes a Tierra Santa, lugar cada vez más peligroso, y a Roma, donde estaban enterrados San Pedro y San Pablo. La tumba de Santiago había sido descubierta alrededor del 830, y en 1076 se empezó a construir una basílica en homenaje al santo venerado.

El Liber Saneti Jacobi (el Libro de Santiago), también llamado Codex Calixtinus, constituye el primer documento escrito sobre el Camino de Santiago e incluye una guía para el peregrino. Su versión completa puede encontrarse aquí.

De todas maneras, no es la peregrinación en sí lo que motiva estas líneas, sino la música inspirada en ella y reunida en la excelente obra de edición francesa "Les Chemins de Compostelle", que encontré sola y tímida en las bateas de una cadena de disquerías masiva cuyos vendedores no tenían ni idea de lo que estaban vendiendo, pese a sus inútiles cursos internos de marketing y atención al cliente. Los acordes que allí se dejan oir llenan el espíritu de paz y sugieren una profunda introspección.

No todo era tan romántico en el Camino de Santiago: el largo viaje estaba lleno de inconvenientes y aprovechadores, como lo atestigua la guía citada en la "Miscelánea Medieval", una obra preciosa de Judith Herrin de la cual extraigo el siguiente párrafo:

"Cerca de Port-de-Cize, en la población llamada Ostabat y en las de Saint-Jean y Saint-Michel-Pied-de-Port, los pérfidos guardas de frontera han de ser maldecidos para siempre jamás. A decir verdad, avanzan hacia los peregrinos enarbolando dos o tres garrotes, para arrancarles por la fuerza un injusto tributo. Y si alguno de los viajeros rehúsa concederles el dinero, lo apalean y le arrebatan el pago del peaje echando pestes por la boca y registrándole incluso en los calzones. Esta gente es muy violenta, y su bárbaro idioma sobresalta a cuantos la conocen".

Al leer estas líneas, resulta aún más admirable imaginar a esos abnegados caminantes soportando peligros, inclemencias climáticas y falta de comida, y además creando las melodías que acarician nuestros oídos a través de este disco doble. Los instrumentos corresponden a la época, entre ellos la guitarra sarracena, el arpa y el laúd.


He seleccionado algunos videos para que el amigo lector pueda escuchar la música de la que hablamos: los primeros son las Cantigas de Santa Maria, muy difundidas y de autoría del rey de Castilla Alfonso X el Sabio, que quiso homenajear a la Virgen María en idioma gallego. El primero muestra a los intérpretes, a los siguientes los he incluido también por la belleza de las imágenes medievales, en el tercero pueden hallarse más videos del mismo tenor.

El cuarto video es la Cantiga 26, que también figura en el disco que comento, y un locutor cuenta una historia que puede hallarse escrita aquí. Narra el encuentro de un peregrino con el diablo.






El video que sigue es una melodía del Llibre Vermell de Montserrat -o Libro Rojo de Montserrat, si mi catalán deducido no me falla-. Su título es "O Virgo splendens", es decir: "La Virgen resplandeciente", si mi escaso latín tampoco me falla. Esta obrita está en el disco del que hablamos.



El último himno es "Dum Pater Familias", y puede imaginarse uno a los peregrinos cantando por los caminos de España rumbo a la meta tan deseada. Se exhiben allí imágenes de los caminos que el peregrino recorre cuando va hasta Santiago, así que puede servir de inspiración para el interesado en el tema, como mi amigo-hermano Arturo, a quien dedico todo este comentario.