22 de noviembre de 2006

HOMBRE Y MÚSICA

Durante el reinado de la gloriosa dinastía Tang, en el Segundo Imperio de la antigua China (del 613 al 907, si no me equivoco), la educación de un noble tenía como materias principales las siguientes: Manejo de carros, lanzamiento con arco, caligrafía, matemática, música y ritos.

La diferencia en la valoración de ciertas disciplinas y actividades con el presente es llamativa. El manejo de carros y el lanzamiento con arco han sido reemplazados por otros oficios o técnicas. La caligrafía permanece, aunque a mal traer y cuestionada por quienes auguran la suspensión de toda convención literaria. Los ritos, como dijo el zorro al Principito, se tratan de algo bastante olvidado. Pero lo que más llama la atención, a juicio de este servidor, es la inclusión de la música entre las seis materias fundamentales que todo noble (es decir, todo ciudadano capaz en la concepción antigua) debía dominar.

Hoy en día, la música es enseñada en las escuelas, pero quien se dedica a ella es considerado un bohemio alejado de las carreras clásicas como la economía, el derecho o la medicina. No hay seguridad económica para quien elige el camino de la música, y ésta es ubicada con frecuencia en la inofensiva categoría de hobby.

La música nació con el hombre, y fue a través de ella que el género humano intentó comunicarse con la divinidad y con los muertos. Se ha comprobado que los bebés ya escuchan la música desde el seno materno, antes de nacer, y que esto favorece la comunicación del bebé. Aún más, después de nacer el bebé reconoce la música que oía dentro de su madre a partir del quinto mes.

Otros estudios dan cuenta de un discutido "Efecto Mozart", que estimularía las funciones cerebrales, reduciría el stress y la depresión, y mejoraría la salud, al escuchar las sinfonías del célebre compositor.

Existe además una disciplina -la musicoterapia- que usa la música para tratar enfermedades y acompañar procesos educativos.

Invito al lector a escuchar algunos fragmentos de Pachelbel, Albinoni, Haydn, Vivaldi, Haendel, Mozart y Bach, en el Día de la Música instituido en honor de Santa Cecilia.

EL OTRO YO

Leo por ahí que habrían identificado el rostro (en la foto) del célebre criminal Jack El Destripador, que aterrorizó a Londres a fines del siglo XIX. En la nota se dice que este muchacho habría tenido cierto don de gentes como característica saliente de su personalidad. Menudo don...

Ya me he referido a Mateo Banks, el famoso asesino serial de origen irlandés que anduvo por el Presidio de Ushuaia. Incluso en mi luna de miel me saqué una foto manteniendo una imaginaria conversación con la escultura que lo representa en el ahora museo de la ciudad austral.

Uno que terminó sus días en aquella prisión fue Cayetano Santos Godino, de alias "El Petiso Orejudo". A los 16 años había asesinado a sangre fría a cuatro menores de edad e intentado matar a otros siete. La mayoría de ellos tenía entre 1 año y medio y tres años de edad. A este infeliz le gustaba torturar a sus víctimas antes de matarlas, y por eso varias veces no pudo terminar con su tarea: lo descubrían antes. En el Penal de Ushuaia pasó largos años, solo y odiado por sus compañeros de prisión, debido a que había torturado a dos gatitos que eran mascotas de los reclusos. Una versión indica que su muerte fue causada por la golpiza propinada por ellos después de que le sacara los ojos a uno de los gatos.

La novela "Crimen y Castigo", de Fedor Dostoievski, narra el asesinato de una prestamista por parte de Raskolnikov, el protagonista, quien se debate durante toda la obra entre la culpa y la convicción de haber hecho justicia sin apelar a jueces externos sino a la propia conciencia. Es decir, la conciencia lo ha guiado el crimen y después le reclama la redención. Es la tensión entre las dos caras del ser humano, capaz de las mejores y las peores acciones.

En "El hombre en busca de un sentido", el fundador de la logoterapia, Víctor Frankl, celebra que el mismo ser humano capaz de haber creado monstruosidades tan grandes como el campo de concentración de Auschwitz (al que él había sobrevivido) sea el que puede entrar a una cámara de gas rezando el Padrenuestro. Otra vez, las dos caras de la Humanidad. "El hombre tiene dentro de sí ambas potencias; de sus decisiones y no de sus condiciones depende cuál de ellas se manifieste.

"El hombre puede hacer las mejores y las peores cosas. Una infancia infeliz puede llevar al peor de los criminales o al mejor de los filántropos. La mente y el corazón humanos tienen mecanismos muy extraños, desconocidos en gran parte para la ciencia, misteriosos, recónditos, apenas sospechados en sus poseedores.

Somos capaces de cualquier cosa. Menos de ser inhumanos.

16 de noviembre de 2006

EL SUEÑO

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar?
La hora nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

(Jorge Luis Borges, 1964)

14 de noviembre de 2006

VENTAJEROS

Una actitud que detesto de muchos porteños es ese afán de sacar ventaja, aunque sea mínima, de todo.

Esta misma mañana iba a tomarme el subte y tuve que desviarme para cruzar la calle porque un auto estaba estacionándose sobre la línea peatonal. Yo venía de regular humor por distintas circunstancias de la mañana, así que la cara que le dirigí a la conductora (una paqueta señora de Colegiales) debía ser bastante amenazadora. Se quedó esperando dentro de su auto hasta que me alejé después de decirle, respetuoso pero firme, un par de cosas. Una vez que estuve a unos 40 metros se bajó del auto con la cara de mármol típica de los porteños ventajeros.

Otros ejemplos de lo que digo son los siguientes:

- Señoras que se abalanzan sobre un asiento repentinamente desocupado a tres filas de ellas, con su mejor cara de nada. Estos seres especulan con que si uno les dice algo quedará como el maleducado que no quería darles el asiento.

- Pasajeros de subte o colectivo que se duermen repentinamente apenas sube una anciana, una embarazada o cualquier persona sospechosa de necesitar un asiento urgente.

- Ciclistas que cruzan en rojo y se ríen de las palabritas que uno les dirige desde atrás.

- Repartidores de comida que marchan en sus motos a contramano por las calles del barrio.

- Habitantes de Buenos Aires que sacan a su perrito a pasear y no recogen la caca de su inocente mascota.

- Personas que aprovechan que el colectivo frena unos metros más allá de la parada para subirse por delante del que estaba primero en la fila.

- Cajeros que pretenden redondear el vuelto a favor de ellos, cuando existe una norma que los obliga a favorecer al cliente.

- Conductores con calcomanías de discapacitado que podrían correr la carrera de San Silvestre.

Estos son solo algunos ejemplos. En todos los casos, las reacciones más comunes de los vivos frente a la protesta de uno son dos:

- Indiferencia absoluta hasta que pase el temporal.

- Postura de ofendidos por la reacción extemporánea del afectado.

Como conclusión de esta columna, quiero decirles a todos los vivos y ventajeros que pululan por la ciudad de Buenos Aires que los detesto profundamente y disfruto con mucha fruición cada vez que veo que una avivada les salió mal. Ya volveremos a hablar de ese defecto tan argentino y tan lamentable.

Amén.

13 de noviembre de 2006

PUMAS EN LONDRES

Mientras sigo esperando que el tenis nos dé a los argentinos la alegría deportiva que no pudieron darnos el fútbol, el basquet y el hockey, los Pumas se sacaron de encima otra cuenta pendiente y le ganaron a los ingleses en su casa de Twickenham por 25 a 18.


Toda victoria ante Inglaterra es disfrutada con más intensidad por un argentino, por razones que no es necesario mencionar. Los Pumas llegaron a este amistoso -el primero de una gira europea que incluye a Italia y Francia- con muy pocos días de entrenamiento en común y un lamentable enfrentamiento con la dirigencia de la Unión Argentina de Rugby, cuyo presidente ni siquiera se acercó al vestuario a saludar a los jugadores después de la victoria.

En el plano internacional, Los Pumas son cada vez más reconocidos, pero prima aún una concepción elitista del rugby mundial, que se traduce en el Tres Naciones (disputado por Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica) y el Seis Naciones (jugado por Inglaterra, Irlanda, Gales, Escocia, Francia e Italia). Estas nueve federaciones no asumen que la Argentina ya pertenece a un escalón superior al del resto y merece su inclusión en la categoría grande.


A través de La Nación me entero de que el diario inglés "Sunday Times" se refirió con admiración al equipo argentino, en la pluma de su columnista David Parsons, que tituló: "Los Pumas dejan la fortaleza en ruinas". Algunos párrafos destacables son los siguientes:

"Veinticuatro de los 30 fuertes jugadores de la escuadra argentina, que se amontonaron en círculo en el campo de Twickenham para bailar en jubilosa celebración, juegan para equipos europeos. El rugby en su tierra es puramente amateur, y para ganar un euro o una libra envían sus curriculums a los principales equipos confiando en lograr un contrato. Para los seis jugadores que aún juegan como amateurs en la Argentina, hubo un incómodo y apretujado vuelo de 25 horas de Buenos Aires a Londres -vía Madrid- estrujados en asientos clase económica, porque eso era todo lo que su federación podía pagar."

"Los Pumas no recibieron nada de dinero de sus anfitriones por jugar este encuentro (los All Blacks, una semana antes, recibieron un millón de libras esterlinas), y ni siquiera les fue dada una bandera de su país para cantar el himno antes del partido. Sólo dos enseñas grandes de Inglaterra fueron colocadas en el campo de juego, y esto es algo que estos maravillosos guerreros del rugby no merecían."

"Ellos pueden no tener dinero, bandera o sponsors multimillonarios, pero tienen una pasión por este juego que jamás debería ser subestimada".

"No habían jugado juntos desde julio y, por momentos, parecían estar presentándose entre ellos, pero cuando se les dio la oportunidad de hacer historia en el rugby, se unieron".

Un blog muy recomendable sobre la actualidad del rugby es Periodismo Rugby, escrito por el periodista Jorge Búsico. Si el lector busca análisis más ricos sobre lo acontecido el sábado en Londres, aconsejo la visita a este rincón en el éter.

9 de noviembre de 2006

POR AMOR AL ARTE

El miércoles 1 de noviembre Paula y este servidor cumplieron 4 años de felizmente casados y fueron a celebrarlo a Positano, un restaurante que recomiendo fuertemente a todo aquél que pueda destinar unos cuantos pesos de su bolsillo a una salida de éstas. Está allí donde la calle Olleros se hace boulevard, en el barrio de Palermo (Belgrano empieza oficialmente en la calle Zabala, a pesar de un proyecto de algunos vecinos que piden trasladar ese límite a Jorge Newbery).

En este restaurante existe un espectáculo brindado por cantantes de ópera del Teatro Colón, que a los aficionados de este género musical, y a cualquier persona sensible al arte, sin dudas dejará con la panza llena, más allá del exquisito menú que se ofrece.

A raíz de este evento, me puse a pensar en esa capacidad maravillosa que tiene el arte de lograr que alguien se conmueva sin estar viviendo el sentimiento que la obra relata o encarna. Bioy Casares, poco antes de su muerte, escribió acerca de una máquina ficticia que permitía la transferencia de sentimientos entre las personas. Este instrumento no existe en la realidad, pero el arte es la expresión más cercana a ella, y no como herramienta sino como un grito que proviene del fondo del alma de alguien y nos llega a nuestras fibras sentimentales.

La música, la literatura, el cine, provocan una compenetración emotiva con sus mensajes que ninguna otra actividad humana puede lograr. El eco depende del público, y por supuesto de la calidad de la obra. Pero lo maravilloso es pensar que nos podemos conmover ante los sonidos de "Nessun dorma", de Puccini, o frente a la lucha de Jean Valjean, el héroe de "Los Miserables" de Victor Hugo, o con el lamento desgarrador de un cantaor sobre un tablado de Sevilla, sin haber participado de la historia ni haber conocido directamente a sus protagonistas. Y por añadidura, casi siempre lo que se nos está relatando o cantando o mostrando no ha sucedido en la realidad, y lo sabemos. Solo el arte puede hacerlo.

¿Por qué ocurre esto? La respuesta adecuada, tal vez, sea la de George Bernard Shaw, famoso escritor irlandés de fines del siglo XIX y primera mitad del XX:

"Los espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma".

7 de noviembre de 2006

ARRANCAMOS DE CERO

Este blog ha sufrido algunas modificaciones menores. Como consecuencia de ello, los records del Pac-Man han desaparecido, y se me ha ocurrido la idea de dar por terminada la competencia obsesiva que se había desatado para arrancar de nuevo. El podio de la primera temporada quedó así:


1- Nikito

2- Pepe Lui

3- El Bambi

4- La Chochi

5- Wally

Nikito puede quedarse tranquilo: El primer puesto que tanto le había costado alcanzar, al punto de privarlo de horas de estudio en su hogar, ha quedado archivado en la tabla de records mundiales, en la que figura en quinto lugar, seguido muy de cerca por Pepe Lui. Nuestras felicitaciones para ellos. A partir de ahora, una nueva competencia queda inaugurada.

En lo que a mí respecta, el hecho de que la Chochi, a sus dos años y medio, haya alcanzado la suma de 247.280 puntos, me llena de orgullo. Otro tanto respecto de mi hija menor, Wally, que llegó a 228.380 puntos con tan solo 8 meses de vida (es decir que nació cuando otros ya pugnaban por llegar a esa cifra en este espacio).

NO SOY UN VASO

Ayer por la tarde en casa estábamos tomando el té, y se me ocurrió brindar. Sofía, que estaba de mal humor porque se acababa de levantar de su siestita, dijo que no quería hacerlo. Paula chocó entonces, muy levemente, su vaso de Nesquik con la cabeza de la pequeña y le dijo: "Salud". Sofía la miró duramente y le espetó: "No soy un vaso".

A veces me pongo a pensar quién me gustaría ser si me tocara encarnarme en la forma de algún objeto determinado. Pongamos por caso un libro, o un disco, o un árbol.

En nuestro balcón elegiría ser, por ejemplo, el jazmín de Madagascar que nos regaló mi hermana María Fe, porque es el que más cerca está del equipo de música, se enreda en toda la reja y puede recibir el sol intensamente.

En nuestra biblioteca, me gustaría ser El Principito, porque está en el borde de uno de los estantes y desde su ubicación se puede observar todo el panorama de la sala y la cocina. Además, es uno de mis libros preferidos, como ya he comentado.

En el caso de los discos, me gustaría ser alguno de Genesis, por razones obvias. Además, desde su ubicación en mi discoteca se puede ver la sala y también el paisaje más allá del balcón. De tarde en tarde recibe algún resto de sol, pero no llegan a él las tormentas porteñas.

Si fuera un árbol las opciones son muchas. Un árbol que siempre miro con nostalgia y al pasar para que no se note demasiado es aquél de Virrey Loreto y Superí, en el que Rosko dejó uno de sus últimos regalitos que yo juntaba con la debida bolsa. Ese es para mí un hito geográfico en el barrio. Sé que se puede deducir de este párrafo que estoy completamente loco y hasta resulte un poco desagradable con mi elección, pero es así la cosa. Si no les gusta ese árbol tengo otros.

¿Y si fuera un vaso? Yo creo que me gustaría ser uno de esos que sirven para desatar conversaciones pendientes hace mucho, confidencias a un oído amigo o declaraciones de amor a la persona indicada. Nuevamente creo que mi elección puede merecer calificativos de cursi o sensiblero. Pero la vida es eso entre otras cosas: comunicación pura, más simple de lo que parece. Y a veces, el trago que uno pide comunica gestualmente más de lo que uno está dispuesto a comunicar con sus palabras.

Ahora bien, en tren de ser más concreto, preferiría ser un porrón de cerveza. De esos de vidrio grueso y asa ovalada, ideales para chocar sin vergüenza, en un brindis de verano, con la espuma cayendo un poco por un borde. Ni una copa de champagne, ni una copa de vino tinto ni un vaso para cóctel. Ni mucho menos un descartable de plástico, de esos que sirven para calmar la sed en la cancha o para brindar en la oficina y después se tiran. Yo soy, o pretendo ser, un porrón de cerveza, transparente, aguantador, simple y compañero.

Sofía me ha inspirado estos pensamientos.

1 de noviembre de 2006

FELIZ ANIVERSARIO

Hace ya cuatro años que Paula y yo nos casamos. Puedo decir que fue la mejor decisión que tomé en mi vida. Estoy intentando que ella piense lo mismo.
Aquella mañana me fui con mi amigo el Capitán Escarlata a comprar el cotillón. Fue divertido elegir pelucas, sombreros, gorros, collares, trompetas y otros objetos de San Lorenzo y comprar metros de tela azul y roja que funcionarían como banderas en la fiesta.

Después fuimos a llevar todo al salón, que era nada menos que el Club de Pescadores, emblemático lugar de Buenos Aires sobre el Río de la Plata. Allí nos tomamos una cervecita en la barra, y el cajero, que había estado escuchando nuestra conversación, nos preguntó si se casaba un amigo nuestro. "Me caso yo, esta noche, y la fiesta es acá", le contesté. El tipo me miró estupefacto y me dijo: "Si yo me casara hoy sabés cómo estaría...".
Pero yo estaba muy tranquilo, con la serenidad de quien va llegando a su meta en tiempo y forma. Le dije a Escarlata de quedarnos un rato más ahí en el muelle, tomando el solcito primaveral, pero me convenció de volver para el centro a empezar mis preparativos. Lo acompañé a comprarse una camisa para la fiesta y después me fui a domir una siesta, la última de soltero.
Después de una horita de sueño me levanté, me bañé, recibí a un par de amigos que me habían venido a visitar, y me puse el disfraz de novio. En un santiamén, después de tomarme un Nesquik, me fui a visitar a Luis, aquel amigo de quien ya he hablado. Allí en su casa de Parque Avellaneda reinaba la tranquilidad que me hacía falta en esas horas. Me comí dos sanguchitos de lomito, y cuando el sol ya se había despedido de mi soltería me fui en taxi a buscar a la Abuelita Cupy, quien sería la madrina de Paula a sus 93 años.
Llegamos a la Basílica del Pilar mientras se casaba la pareja anterior a nosotros. La Abuela quería entrar por el pasillo central de mi brazo en pleno casamiento ajeno, y me decía que en Chile se hacía así. Por suerte logré convencerla de que lo indicado era aguardar nuestro turno y nos fuimos por un pasillo lateral a la iglesia. Nos quedamos en la sacristía esperando por nuestro momento y recibiendo las visitas de los familiares ansiosos. Finalmente, llegó la hora y encaré el altar para esperar a la novia.
La misa se me pasó como una ráfaga de ritos y ceremonias, acunado por un coro impresionante y muy concentrado en mi rol de animador. El único momento de cierta tensión, si es que se lo puede describir así, fue cuando no podía ponerle el anillo a mi novia. Al tercer intento recordé la técnica que me habían explicado en la joyería amiga, y con no poco esfuerzo lo logré. Después de la comunión leímos una oración que habíamos escrito nosotros, y tras la bendición final salimos por el pasillo repartiendo sonrisas a diestra y siniestra.
El momento de comprometerme ante el Barba a amar y respetar a Paula durante toda mi vida fue casi uno de esos sueños en los que uno se despierta y de repente ya está casado, y empieza la fiesta. De repente me encontré a mí mismo confundido en abrazos y recibiendo comentarios laudatorios y no tanto sobre mi corbata de San Lorenzo, en el Día de Todos los Santos.
Como siempre, hubo sorpresas entre los presentes. Tal vez el caso más emblemático haya sido el tío de mi amigo Arturo, Pirincho (quien de esta manera queda inmortalizado en Internet). Nos había dicho por carta manuscrita que no vendría siquiera a la iglesia debido a que era el cumpleaños de su novia. Unos días después de esa sentencia me mostró un saco que había planchado especialmente por si las moscas. El resultado fue que no solo vino al casamiento, entró a la iglesia y se quedó durante toda la ceremonia, sino que además vino a la fiesta y se divirtió como hacía mucho no lo hacía. Fue su último gran acontecimiento, que disfrutaba contando a sus conocidos.
El primer lugar donde nos sacamos fotos fue el bar "Los Porteños". He puesto la foto: allá al fondo, debajo del vidrio, le había declarado mis sentimientos a una Paula algo escéptica el 20 de enero de 2001. En segundo lugar fuimos al Jardín Japonés, a la vera del cual me robarían la alianza de oro dos meses más tarde y, vaya detalle que tuvieron, dos años exactos después de haber conocido a mi mujercita.
Finalmente rumbeamos para el Club de Pescadores a bordo del Falcon debidamente preparado.
Llegamos bastante tarde, aunque la gente había calmado su hambre en las entradas debidamente ofrecidas. Irrumpimos en el salón al son de "El amor, amor", en la versión de Joan Manuel Serrat, y sorprendimos con un baile improvisado que incluyó varios zapateos sui generis de este servidor, con las palmas de la concurrencia. Después nos sentamos a comer y beber, aunque poco pude hacer a este respecto.
Fue una fiesta muy divertida, y por supuesto muy particular para nosotros. Habían venido muchos amigos de afuera, más exactamente de Estados Unidos, España, Italia, Francia, Inglaterra, Chile y Australia. No paramos de bailar (tango incluido) hasta las seis de la mañana, cuando detuvimos el esqueleto para observar el amanecer sobre el río inmóvil. Cerramos oficialmente la fiesta bailando "Carpet Crawlers", un himno de Genesis que le puso a esa clausura mi nombre y apellido.
En mi caso, el día de mi casamiento tuve una sensación de etapa cumplida, pero no solo en lo referido a mi soltería, sino a mi relación con todas las personas que allí estaban. Fue una noche mágica, aunque suene cursi, porque nunca más volveremos a tenerlos a todos juntos en ese lugar. Porque algunos han partido para siempre y otros habitan geografías lejanas.
Un irrefrenable afán de compartir nuestra alegría fue la salsa de aquella fiesta. Nuestro objetivo era transmitir la más pura y transparente felicidad que llenaba nuestros espíritus, y a juzgar por los comentarios que aún hoy día sigo recibiendo, creo que lo logramos en buena medida.
Solo puedo agradecer, en esta columna tan personal, a Paula y a todos los que llenaron mi casamiento de música y color. Algún día nuestros hijos verán ese video y esas fotos, y sabrán que su papá es un hombre afortunado.

27 de octubre de 2006

BAR DEL INFIERNO

En alguna columna anterior había mencionado esta obra de Alejandro Dolina, cuya lectura ocupa actualmente mis viajes en tren y subte (además de esos minutos preciosos antes de abandonarse al sueño nocturno).

Me llegó gracias a mi hermano Fernando, que me lo obsequió en mi cumpleaños. Es una serie de cuentos que transcurren alrededor de un manojo de conceptos, en ambientes imaginarios geográficamente distantes -o no-. Así, el lector es transportado a la ciudad china de Ch'ang-an, en el año 800, después al campamento del rey Minos (aquél del famoso laberinto del Minotauro), y seguidamente a un bar de Londres "tan oscuro que su descripción es casi imposible".

Las ideas giran en torno a la incertidumbre del ser humano sobre su propia existencia y sobre la realidad circundante. El eje de la obra es un bar sin salidas, donde un narrador debe relatar una historia distinta cada noche. En determinado momento algunos concurrentes logran salir del bar por una puerta misteriosa, y entran de nuevo al bar diciendo que han escapado de un bar que no tiene salidas. El ser humano gira alrededor de sí mismo en busca de un afuera que no existe y solo proyecta él. "Cualquier signo puede aproximarnos a cualquier significado. Leer es decidir".

En este bar, ciertos salones albergan el pasado, y lo muestran a quien entra. Así, es posible entrar a un salón y verse entrando a ese salón un minuto antes. Y al asomarse al salón siguiente, se ve a sí mismo asomándose. Esta metáfora retrotrae a los espejos de Borges. En el ascensor de mi edificio de soltero había, y sigue habiendo, dos espejos enfrentados. De esta manera, uno se ve a sí mismo hasta el infinito. Siempre pensaba esto y era un juego hacerme muecas a mis muchos "yo" cada vez que subía en ese ascensor.

Todos los cuentos son originales, y es difícil destacar alguno por sobre los demás. Tal vez por su ambientación folklórica, uno de mis preferidos es el "Informe sobre al payador Julián Maidana", que trata sobre la dificultad para establecer la verdadera identidad del citado, debido a sus apariciones en distintos lugares al mismo tiempo. Otra vez, el concepto es la duda sobre la realidad que llega a través de los sentidos.

Dolina propone una mirada filosóficamente escéptica del mundo exterior, donde todo es puesto en duda, hasta él mismo. Los relatos derrochan sentido del humor y sorprenden al lector con frases y finales que dejan pensando más de lo habitual.

23 de octubre de 2006

10 DE 100

Las convenciones me indican que debo celebrar el hecho de estar escribiendo mi columna número 100 desde que fue creado este blog (el 1 de noviembre de 2005). Dado que muchos de mis lectores han llegado a este espacio en meses recientes, he efectuado una selección de los que a mi humilde entender fueron las 10 irrupciones más fructíferas de este servidor en la Red.

El criterio es discrecional, por supuesto. Alguna fue incluida por lo que significaba afectivamente para su autor, otras por los comentarios que se le habían hecho y otras por la importancia que a juicio de quien esto escribe tenían. No busco la complacencia del lector, porque cada uno elegiría párrafos distintos (o tal vez ninguno, aunque si está leyendo esto será porque algo le gusta).

Aquí están, estas son, en orden alfabético:

ARETÉ

AUTOCRÍTICA

EL BAMBI

EL CIELO EN LA VEREDA

HA LLEGADO EL 2006

LUIS

MUJER

SACAMUELAS

UN HÉROE REPLETO DE HUMANIDAD

¿HACE MUCHO QUE NO PASA?

17 de octubre de 2006

A LAS MAMÁS

No se hallará una mujer
a la que esto no le cuadre;
yo alabo al Eterno Padre,
no porque las hizo bellas,
sino porque a todas ellas
les dió corazón de madre.

La Vuelta del Martín Fierro, 1879

12 de octubre de 2006

BARES Y FONDAS

Si hay algo que caracteriza a Buenos Aires, además de la humedad y el tango, es el bar.

La figura del bar está reflejada en "Cafetín de Buenos Aires", esa lágrima que alguna musa le regaló a Discepolín. El Polaco Goyeneche, Edmundo Rivero y otros grandes han cantado este tango que homenajea al escenario de tantas historias. En los últimos tiempos, Andrés Calamaro también lo incluyó en su repertorio. Ese no es, sin embargo, el único tango que tiene al bar por protagonista. Otros son "En un feca", "A las siete en el café", "Cafetín", "Mi taza de café", "Viejo Tortoni", "Mozo rana" y "Bar", entre otros. Las letras de estos tangos son imperdibles. No podemos olvidarnos del "Café de los Angelitos", en Rivadavia y Rincón, que tenía a Gardel como habitué y admirador de su puchero. Este bar fue demolido y reconstruido para ser reinaugurado. Tampoco se puede dejar de mencionar el inolvidable "Café La Humedad", del sanlorencista Cacho Castaña.

Los bares marcan hitos en la ciudad, y también en la propia biografía. Creo que el primer bar que se hizo sentir en mi vida fue "La Biela", cuando yo contaba mi edad con los dedos de una mano y mi papá me traía maní envuelto en una servilleta tras su encuentro semanal con los muchachos (ahora yo hago lo mismo con Sofía). Fue en "Los Porteños" (que en esa época era el "Café de la Esquina") donde le declaré mi amor eterno a Paula. Fue en "Océano", en Palermo Viejo, donde escribí unas líneas destinadas a hacerse realidad ineludible seis meses más tarde. Fue en el café "A los Árabes" donde con Gonzalo y el Nono pergeñamos nuestro divertido programa de radio allá por el 93. Y así podríamos seguir, los ejemplos que he dado son los que se me vienen a la cabeza en este momento en que escribo mientras llueve sobre Buenos Aires.

He sabido abusar del chocolate con churros en "La Giralda", del café con crema en "El Gato Negro" y del café a secas en el "Tortoni". En otra época me iba a San Telmo y me metía en cualquiera de los cafés que rodean a la plaza Dorrego, la más antigua de la ciudad si no me equivoco.

Nada como sentarse a una mesa y observar el mundo desde esa trinchera amiga, que siempre espera, como el libro. En los cafés de Buenos Aires se resuelven problemas, se negocian otros. Se rompen amores, se derrumban soledades. En estos templos sin cruces se lee y se escribe, o simplemente se medita sobre lo que venga, mientras los mozos (los verdaderos, no los improvisados) corren bandeja en mano y el cajero teclea en la máquina (o clickea en la computadora, más recientemente) mientras al mismo tiempo atiende el teléfono, saluda al cliente que pasa y relojea al purrete que ha entrado a pedir en las mesas.

En la ciudad existen ahora una serie de "bares notables" que el gobierno ha decidido proteger. Son aquellos que por razones históricas han pasado a integrar el patrimonio cultural de los porteños.

Dolina nos habla del "Bar del Infierno", del que no es posible salir, "y no porque no haya puertas, sino porque no hay afuera".

Los bares de Buenos Aires son refugios erigidos en el alma porteña. Loados sean.

4 de octubre de 2006

PAÍS GENEROSO

"Las mujeres de Buenos Aires se consideran las más simpáticas y hermosas de toda Sudamérica, y su manera de vestir denota un gusto superior".

Publicado en el diario The Times, de Londres, el 25 de septiembre de 1806. Hace 200 años.

29 de septiembre de 2006

LA VENGANZA Y EL PERDÓN

Otro de los libros que terminé recientemente fue "El Conde de Montecristo", de Alejandro Dumas (1802/1870, en el retrato). Para aquél que no lo leyó, mencionaré que el argumento gira alrededor de la venganza que Edmundo Dantés procura para aquellos que lo han hecho sufrir en el pasado.

La obra es soberbia, tanto en su dinamismo como en la descripción exacta de la psicología de cada personaje, que el lector puede hacer por sí solo sin necesidad de grandes párrafos de parte del autor.

Borges decía que la venganza en su significado más inmediato era cruel y absurda, y que las formas mejores de venganza eran el olvido y el perdón. Coincido.

Aquél que perdona se sitúa inmediatamente en un nivel superior al perdonado, y aquél que olvida quita valor al olvidado. Lo reduce en su estatura como persona, al punto de olvidarlo.

De todas maneras, el perdón y el olvido pueden estar originados en una decisión no exenta de malicia, como la del párrafo anterior, o en una reacción espontánea y generosa que no se detiene ante el mal recibido y prosigue su marcha triunfal.

No solo es correcto ser bueno, también es más conveniente.

El interrogante es qué hacer cuando a quien nos hiere no le interesa pedir perdón. Es decir, ¿se debe actuar como si nada cuando uno está ofendido, y perdonar aunque no se lo pidan? ¿Hasta qué punto hay que poner la otra mejilla y perdonar setenta veces siete (tal cual manda Jesús en el Evangelio) sin consentir una injusticia?

El perdón y la justicia, al parecer, marchan por carriles distintos. El primero pertenece al terreno del corazón, la segunda al de la cabeza. Y de esta manera, el uno no va siempre de la mano de la otra.

El Conde de Montecristo insinúa una respuesta al final de la obra. Respuesta que por supuesto no daré acá. Habrá que leer el libro.

Perdón si fui aburrido.

27 de septiembre de 2006

LOS 7 HÁBITOS

Tres meses después de empezarlos, terminé los dos libros que estaba leyendo, entre cambios de pañales, llantos de bebé a las tres de la mañana, un 7 a 1 que me deprimió por dos semanas y un viaje a Chile. Había prometido algún detalle de mi lectura.

Del primero de ellos, "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", me quedaron lecciones productivas para la vida cotidiana, y mucho material para elaborar internamente. Un libro como ese exige un tiempo de asimilación después de leído, y en eso ando. Puedo adelantar una brevísima síntesis.

Stephen Covey propone, en primer lugar, tres hábitos a los que ubica dentro de la esfera privada de cada persona. Ellos son:

1) Ser proactivo, es decir, ser consciente de que uno escribe su guión sin que lo escriban otros.

2) Empezar con un fin en mente, o sea, tener claro a dónde nos dirigimos voluntariamente, cuál es el plan de vuelo. Es lo que se llama tener visión a futuro para nuestra vida, sin dogmas preestablecidos.

3) Primero lo primero, que significa distinguir lo urgente de lo importante y darle preponderancia a lo segundo, a pesar del vértigo cotidiano. Establecer un orden de prioridades en el corto, mediano y largo plazo.

De aquí pasamos a los segundos tres hábitos en la esfera de lo público, cuando hemos atravesado la frontera entre la dependencia de libretos ajenos y entramos en la independencia mental, que implica autonomía para darse los criterios y las decisiones.

4) Pensar en la fórmula "ganar/ganar". Esto significa que en nuestras relaciones de transacción con los prójimos, en las que solemos pensar en un esquema "Si yo gano, él pierde, y si él gana, yo pierdo", es más eficiente y muy posible trabajar sobre resultados que beneficien a ambas partes. La familia es un marco típico de aplicación de este principio.

5) Primero comprender, y después ser comprendido. Algo sobre esto ya había insinuado en una columa anterior. Cuando uno se sitúa en la cabeza del otro y atiende a sus inquietudes, preocupaciones y puntos de vista antes de exponer los propios, la mitad del camino ya está recorrido. La amistad es, por ejemplo, una relación que exige esta comprensión permanentemente.

6) Buscar sinergia, es decir, lograr que la suma de 1 + 1 sea igual a 3 o más. Trabajo en equipo, que le dicen. Las diferencias son valoradas porque enriquecen un trabajo que de ser solitario perdería posibilidades de superación.

Aquí el sujeto ha llegado a la fase de la interdependencia, aquella en que, siendo independiente mentalmente, cosecha también los frutos de su relación con los demás. El séptimo hábito, que busca reforzar todo el esquema es:

7) Afilar la sierra. Esto hace hincapié en lo importante que es, mientras se cosechan los frutos del esfuerzo, seguir preparándose para los desafíos siguientes, para que la sierra siga siendo capaz de cortar nuevos obstáculos. Covey menciona permanentemente la complementariedad P/CP, donde P es la producción y CP es la capacidad de producción, dada por el entrenamiento y el refuerzo constantes en 4 áreas: física (deporte), mental (cultura), espiritual (creencias) y social (relaciones).

Los 7 hábitos están basados en principios que según Covey son aplicables en todo tiempo y lugar, y pueden ser enunciados de una u otra manera sin que ello afecte su validez. Uno pensaría que este es un libro más de management, liderazgo empresarial o algo parecido, pero no es así. Los textos están amenizados con ejemplos de la vida cotidiana que Covey ha insertado sabiamente para ilustrar la teoría.

Prometo reflexiones de los otros dos libros que terminé la semana pasada. Espero que estas hayan servido de algo al amigo lector.

21 de septiembre de 2006

LA PRIMAVERA VIENE LLEGANDO

Existen dos días en el año que atraen las cursilerías de la gente linda. Uno es el Día del Amigo, al cual ya me he referido. El otro es hoy.

Al igual que en el Día del Amigo, he recibido una invitación para festejar juntos el Día de la Primavera, de parte de alguien que no conozco. Graciosa coincidencia, que refuerza mi teoría.

En beneficio de la fecha que hoy nos ocupa, podemos decir que no es una creación comercial o interesada, sino algo puramente espontáneo que se da año tras año, y de lo cual la naturaleza es la primera informante. Paradójicamente, la primavera no empieza hoy sino con el equinoccio que será el sábado 23 a la una de la noche.

Es muy loable la costumbre de regalar flores a las mujeres cada 21 de septiembre, aunque ignoro por qué no se les regala algo también a los hombres. No pido gran cosa: apenas un par de ballenitas, un viaje en colectivo o un ejemplar del Olé (aunque la verdad es que este periódico me parece bastante malo).

Esta mañana puse en casa la Primavera de Vivaldi, y encabezo ahora esta columna con la pintura de Giuseppe Arcimboldo, italiano renacentista que nos dejó esta original obra ("Primavera", de 1573) junto con otras tres dedicadas a cada una de las estaciones del año. Hay, por supuesto, poesías y canciones dedicadas a la primavera.

Hoy también es el Día del Estudiante. Vaya, pues, desde este espacio, un saludo a todos los estudiantes que honran este blog con su presencia, y esta canción legendaria como obsequio.

Yo creo que nunca dejamos de estudiar en la vida, aún en el ocio más puro, que es la gozosa actividad de la no actividad. Tan solo con detenernos a contemplar a las personas que nos rodean en el colectivo, seguimos estudiando. Ni hablar de las lecciones que nos imparte la implacable vida. En una época solía decirle a mi amigo la Oveja que quien más sabía era quien más se había equivocado. Con el tiempo llegué a la conclusión de que la frase sonaba linda pero solo servía para justificar los propios errores, y entonces la dejé de lado.

Lamentablemente hoy en día hay una visión bastante utilitarista del estudio entre alumnos, padres y maestros. Entonces todo lo estudiado tiene que servir para algo material. La pregunta, que debería ser qué se está estudiando, es en cambio para qué sirve lo que se está estudiando. Como suele suceder, en el equilibrio está la elección correcta. Entre lo que a uno le gusta y lo que a uno y a su posible familia le dará de comer.

El estudio no es solo una base de lanzamiento para una vida de trabajo y autoabastecimiento, sino también el refugio más sólido para el propio desarrollo mental y espiritual, que en principio no trae dinero como primer efecto, sino una personalidad fuerte y madura para hacer frente a los grandes desafíos del camino.

Borda Vive
B
V

20 de septiembre de 2006

ACERCA DEL MATE

Una de las particularidades del argentino es su amor al mate. Borges, recordando un viaje a El Cairo, decía que los egipcios no habían descubierto el mate, pero que igual habían encontrado el regateo como una manera, casi más simpática, de perder el tiempo.

Tal vez el mate sea parte de ese modus vivendi tan contemplativo de los argentinos. Matear es, en el fondo, ocio con amigos. Pero esto sería un simplismo, porque se puede estudiar, leer, mirar un partido o conversar tomando mate. De hecho, los jesuitas les inculcaron el mate a los indios para que no se emborracharan y trabajaran mejor. Otra versión dice que fueron los indios quienes impusieron el mate a los conquistadores. Tema de debate eterno para argentinos, uruguayos, paraguayos y brasileños del sur.

He leido por ahí que cuando uno toma mate solo por primera vez, quiere decir que se ha hecho hombre (aquél era un texto machista).

Tomar mate es un acto colectivo por esencia y lleva en sí mismo la voluntad de compartir, como no se comparte el café, el whisky o la cerveza.

La cerveza que se comparte del mismo porrón no sabe igual si antes ha tomado otra persona. Parece menos fría. En cuanto al whisky, la posibilidad ni se plantea.

El café es la bebida individualista por excelencia. No quiere decir que quien lo bebe lo sea, sino que el acto de tomar café, y de dejar una borra que nunca será igual a otra, tiene cierto sentido de individualidad. El mate, por el contrario, es esencialmente compartido. Hay otras bebidas que implican una relación, como el champagne o el clericó, pero ninguna de ellas se sirve en un solo recipiente para todos. Tal vez la fondue suiza conlleve, en el rubro sólido, ese sentido comunitario.

El mate establece relaciones, acerca, obliga a la mirada. En el mate somos todos iguales, menos el primero, que es el zonzo. Y ni hablar del que recibe un mate frío.

En nuestro hogar el mate es lo primero que se ofrece. Después vienen las alternativas del café, el té, el Nesquik, la gaseosa efervescente o las bebidas alcohólicas de la barra.

Sebastián, mi cuñado, es como un amanecer en el campo: puro mate. Mi hermana Isabel siempre le decía que se iba a poner amarillo de tanto tomarlo. Ahora matea conmigo, con Paula y con la Chochi, a quien le gusta el mate a sus dos años (y tiene un juego de mate de juguete). Otro que gusta de matear con este servidor es mi primo, el Pibe. En la última Navidad le regalé un mate de San Lorenzo, de madera de ñandubay, que exhibió como un trofeo ante mi azorada familia.

Para mí, que sea amargo, por favor.

19 de septiembre de 2006

ALGUNAS REFLEXIONES FILOSÓFICAS

Si saqué pecho y escribí después del 7 a 1, tengo derecho a hacerlo ahora que estamos punteros (aunque no me lo crea del todo).

San Lorenzo juega feo, defiende como Italia y va dejando atrás la humillación a la que habíamos sido sometidos tres semanas atrás. No me gusta cómo hace jugar Ruggeri al equipo, pero en cierta manera es lógico. Después de la catástrofe, lo primero que había que evitar en los partidos siguientes era que nos siguieran haciendo goles (y si nos los hacían, hacer la misma cantidad o más que el rival).

Con un equipo groggy, la confianza se ha ido recuperando de a poco, y el efecto de aquella tarde ignominiosa ha sido benéfico. Bien lo dijo Saja (a quien los hinchas de boca detestan profundamente después de que les gritara un gol en la Bombonera): "Si no hubiera perdido 7 a 1, San Lorenzo no habría ganado los tres partidos siguientes".

Yo creo que en San Lorenzo se ha creado una mística especial con ese resultado. Los cuervos seguimos soportando cantitos y burlas de cualquier perejil suelto por ahí. El equipo juega con vergüenza, y unido ante la masa burlona. Tal vez, en otro club aquel resultado habría provocado crisis mucho más graves, y una serie de derrotas imparable.

Ahora podrán venir más tardes negras, pero en lo inmediato la situación se ha estabilizado. Sirva como ejemplo a los agoreros de siempre.

Por último, me encantaría que todas las hinchadas se comportaran como lo hizo la de San Lorenzo aquella tarde. Vimos los 7 goles estoicamente, sufrimos, perdimos y cantamos igual. Otros hacen lío, rompen todo y logran la suspensión que impide la goleada histórica.

Sobre lo que está por venir, no hago futurismo. Espero en silencio aunque sospeche.

13 de septiembre de 2006

¿HACE MUCHO QUE NO PASA?

Son caballos de hierro que circulan por casi todas las calles de Buenos Aires. En su interior se tejen historias, nacen bebés, se conversan problemas, se arregla el mundo, se conoce la ciudad, se miran planos y recorridos, se reflexionan problemas, se adivinan intenciones, se insinúan miradas, se sufren frenazos, se ocasionan esguinces, se hurtan carteras, se cuentan monedas, se observa a los prójimos, se toman decisiones, se hacen llamadas, se atienden llamadas, se piden boletos, se eligen canciones, se escuchan partidos.

Son los colectivos. La historia empezó en Lacarra y Rivadavia, en el barrio de Floresta, cuando el primer colectivo de la historia partió y llegó hasta Primera Junta. En la esquina mencionada hay una placa que recuerda el hecho.

Mi experiencia en los colectivos es vasta, dado que trabajé como cadete desde las vacaciones de mis 15 años. Así conocí las calles de Buenos Aires. Beazley, Darwin, Escalada, Franklin, Isabel La Católica.

Para mí, en los colectivos hay un antes y un después del 31 de diciembre del 2000 a las nueve menos diez de la última noche del segundo milenio. Fue en el 60 Panamericana Ford. Yo detestaba la línea 60, y ahora es mi favorita. He relatado esta historia decenas de veces. Anoche fue la última, en el subte.

Los primeros colectivos que me tomé fueron el 39 y el 152. Ahora son otros: el 168 y el 184, porque son los que me devuelven a mi casa después del trabajo. En el 152 sufrí mi primer y único hurto de billetera, cuando era bastante chico. La línea 168 es la del cuento de Cortázar.

Los colectivos identifican distintas etapas de nuestra biografía. El 102 y el 38 son la secundaria, el 132 una novia en Caballito, el 108 las tardes de estudio en lo del Fósil. El 59 las jornadas de ping pong en lo del Nono, el 15 es el fútbol en Atalaya, el 10 y el 130 mis primeros dos años de casado. Una vez, a los 12 años, me colé en un colectivo, casi de casualidad y por la presión de la masa que había subido detrás de mí. Estaba dispuesto a esconderme detrás de algún pasajero ni bien subiera algún inspector.

Los colectivos también identifican canchas. El 150 y el 101, la del Ciclón. El 102 boca, el 130 Ríver, el 10 los de Avellaneda, el 106 Vélez. El 59 Huracán, el 152 Platense, el 5 Ferro, el 50 Deportivo Español... Y el Río de la Plata, las canchas de La Plata, valga la redundancia. En mi época de cuervo descerebrado (que tal vez no haya terminado del todo), escribía "Ciclón" en los asientos de atrás de los colectivos. ¿Qué hincha que se precie no ha vuelto de la cancha colgado del parante de afuera, con la uña del dedo gordo en el estribo y acompañando con el cuerpo los movimientos de freno y avance? Era como estar cantando en el alambrado.

Hay toda una ciencia del colectivo. Uno va desarrollando, por ejemplo, un instinto que permite saber quién se bajará primero para que uno ocupe su asiento. También es importante saber ciertos detalles: dónde está el hueco de la rueda que eleva el nivel del suelo en determinado asiento; qué asientos se ponen calientes por efecto del motor; qué lugares permiten disponer de la apertura o el cierre de la ventanilla; cuándo dejar que pase el colectivo para tomar el siguiente, que vendrá más vacío.

Una sabiduría aparte, en la inmensa ciudad, es saber qué colectivo nos deja bien en un punto determinado. En mis épocas doradas de cadete podía responder siempre a esta pregunta. En la actualidad, a veces tengo que consultar.

Esta columna fue inspirada por un coche de la línea 184, que me tomé en la noche del viernes. El chofer, que ya me conoce y marca 0,75 cuando subo, pasaba un CD eterno de música bolichera, acorde con su ubicación temporal en la semana. Estaba rodeado de peluches, estampitas y espejos, y había iluminado todo el colectivo con luz negra. No daban ganas de bajarse.

De tanto en tanto, cuando salgo muy cansado del trabajo, me tomo un taxi de saco y corbata. Y entonces siento dentro de mí ese tintineo infalible de la conciencia de pibe, que me relojea ofendida. "¿Qué hacés ahí arriba, que ni siquiera podés elegir asiento?". Y desde un rincón del ayer, el cadete me contempla, con su mueca de atorrante y la Lumi deshojada bajo el brazo.

12 de septiembre de 2006

BARCELONA

Hoy mi prima Dolores cumple años.

Mi prima Dolores vive en Barcelona, más precisamente en una linda casa de Sant-Cugat, que es un pueblo en las afueras de la ciudad, como serían San Isidro, Castelar o Adrogué respecto de Buenos Aires. Ella tiene un taller donde enseña a hacer artesanías, y expone algunas de sus obras en este sitio. Le gustan los cuentos para niños, los vestidos hippies y el esquí, entre otras cosas. Vive feliz con su marido, Federico, y sus tres hijos, Pau, Melina y Joaquín.

Barcelona es mi segunda ciudad, porque en ella nació mi padre. Ya he relatado cómo debió abandonar su terruño para venir, afortunadamente, a la Argentina.

Es increíble: en este momento en que escribo, el sistema aleatorio de mi reproductor de audio elige, de entre 2032 canciones, "Mediterráneo", de Joan Manuel Serrat.

En esta ciudad de la que hablo, viví una situación tensa y especial. En marzo de 1998 tomé el tren de Madrid a Barcelona, que llegó a destino a las seis de la mañana más o menos. Yo venía dormitando y apenas sentí que habíamos llegado me incorporé para irme con mis petates. Un desconocido me saludó, y yo le contesté por cortesía. Y hete aquí que al subir por la escalera mecánica desde el andén, me señalaron dos guardias civiles apostados frente a mí. Me obligaron a abrir mi equipaje, y ante mis protestas me llevaron a la comisaría de la estación. Revisaron todo lo que había para revisar, metieron mis datos en una computadora e hicieron algunas llamadas. Todo estaba, por supuesto, en orden.

Pero la sorpresa mayor fue cuando me dijeron: "Hala, ya puedes reunirte con tu compañero que te espera allá afuera". Yo había viajado solo, y les pregunté de quién me estaban hablando. "Pues mira qué pregunta, hay un tío allá afuera que está preguntando por ti". Salí desconcertado y nunca encontré a nadie. Nunca sabré si la policía me había confundido con otro, si "el tío" me había confundido con otro o si me habían usado para algo.

No era mi primera experiencia con la policía, y desgraciadamente no fue la última. Pero en todos los casos mi inocencia fue absoluta.

Como quiera que sea, a Barcelona le debo, además de mi padre, tres sobrinos: Ignacio, María Luján (que es también mi ahijada) y Santiago. Alguna vez, hasta que un colectivo pasó de largo, pensé seriamente en irme a vivir allá después de unas vacaciones en Cuba y Jamaica. Si así hubiera sido, tal vez esta columna de hoy estaría dedicada a la lejana Buenos Aires.

11 de septiembre de 2006

DÍA DEL MAESTRO

Uno piensa que todo estará inventado en la Web, pero no aún. He descubierto, a través de otro blog, un sitio donde se puede fabricar machetes para copiarse en los exámenes. Uno puede hacerse uno propio o usar otros ya fabricados por terceros. Para suerte de los maestros argentinos, los autores son españoles.

En mi colegio había un experto en este arte, a quien guardaré en un piadoso anonimato. La verdad es que no tenía muchas variantes, pero era muy efectivo.

El colmo fue un día en que otro compañero de Cuarto Año llamó a la profesora porque decía no comprender una de las preguntas del examen. Ella le pidió que le dijera cuál era la pregunta, y él levantó la hoja para que la viera más de cerca. Debajo estaba el machete, sorprendido y desnudo. Le puso un uno, y no supimos si por copión o por... lo otro (sí, me salió en rima).

En Primer Año, un cofrade se copió, pero hete aquí que la profesora (de Filosofía) lo pescó. "Tiene un 6", le dijo como todo castigo. Y todos los que estaban arañando el 4 intentaron entender, sin lograrlo.

Mi amigo Lucas siempre se enorgullece de sus antiguos métodos de copia. Dice ser el autor intelectual de la técnica del ténder, por la cual colgaban un hilo invisible a lo largo de una fila de bancos, y se iban pasando los machetes a pedido.

Yo nunca fui de copiarme. Lo simpático es decir que el machete es divertido, pícaro o hasta inteligente. Pero la realidad es que es un engaño, y por ende es condenable. El valor implícito detrás del machete es la mentira y la deslealtad para con el resto de los compañeros. No puedo estar de acuerdo con eso, y no me gustaría que mis hijos fueran copiones.

Temo que se me diga: "Bueno, pero son chicos, no pueden pensar lo que estás diciendo". Creo que justamente porque son chicos es que hay que darles el valor de la verdad, el esfuerzo (en estudiar, no en hacerse el machete) y la lealtad hacia aquellos que juegan con recursos limpios. No lo olvidarán, y cuando sean adultos agradecerán esos valores que les hemos dado.

Esta columna mía de hoy es bastante moralista. Pero en el Día del Maestro, no me sale otra cosa en homenaje a ellos.

Estas líneas están dedicadas a Osvaldo Mario González, a quien recuerdo como el mejor maestro que tuve.

8 de septiembre de 2006

GLORIA AL SUPERAGENTE 86



Crecí mirando a Maxwell Smart, a la 99, al Jefe, a Larabie, a Jaime (Hymie en el original), al agente 13, a Sigfrido y Starker, a La Garra ("Lagala, no Lagala"), al profesor Parker del laboratorio de CONTROL, a Colmillo, a la suegra de Max, al Almirante y al detective hawaiano Harry Hu. Recuerdo todos los gags, los vuelvo a ver y me vuelvo a reír y en mi familia los evocamos cuando se producen situaciones similares.

Aquél era un humor inteligente y sano, sin golpes bajos, sin necesidad de grosería ni mal gusto.

El próximo 25 de septiembre se cumplirá un año de la partida de Don Adams, y éste es mi homenaje anticipado. Ver a Max, la 99 y el Jefe doblados al chino es doblemente gracioso, en un capítulo que los seguidores de la serie recordarán. Viene con una aparición sorpresa de un actor protagónico en otra serie.

Actualizo: Dado que ese video ya no está disponible, lo he reemplazado por una parte de un capítulo en español donde aparecía el legendario personaje La Garra.

HOLLYWOOD ENSEÑA

A modo de introducción para mi humilde incursión en el mundo del cine, recomiendo esta columna en un blog de comunicación que miro de tanto en tanto:

Algunas cosas que nos ha enseñado Hollywood

Mi cultura cinéfila y televisiva no es tan vasta como la de varias personas de mi entorno. Cacá, por ejemplo, es una de ellas. En los últimos tiempos, ir al cine se ha convertido en un desafío ciclópeo para este padre de dos infantes. El video y el cable -que instalamos recién para el Mundial- nos salvan. Sin embargo, tuve mi época de solterón que salía de su trabajo y se armaba su programita de comida afuera y cine.

Si hablamos de las series, las de los 70 y 80, sin lugar a dudas, han sido las mejores. Tenían una mística especial, algo así como una mezcla de aventura y candidez.

Las 12 mejores películas que he visto, o mejor dicho, las que más me han gustado, son:

- El Padrino (I y II)
- Los Sospechosos de Siempre
- El Señor de los Anillos (I, II y III)
- Perfume de Mujer
- La vida es bella
- El maestro de música
- Forrest Gump
- Sexto Sentido
- Cinema Paradiso
- El Gran Pez
- Doce del Patíbulo
- Mi secreto me condena

Mis 12 actores preferidos:

- Al Pacino
- Robert De Niro
- Marlon Brando
- Gene Hackman
- Clint Eastwood
- Bruce Willis
- John Malkovick
- Robin Williams
- Kevin Spacey
- Tom Hanks
- Michael Caine
- Anthony Hopkins

Mis 12 series favoritas:

- Superagente 86
- El Gran Chaparral
- Combate
- Bonanza
- Misión Imposible
- El Increíble Hulk
- Los Profesionales
- El Zorro
- Los Invasores
- Los Intocables
- La Isla de la Fantasía
- Curro Jiménez

7 de septiembre de 2006

¿LA NOCHE O EL DÍA?

"Si fuera intendente taparía el sol", dicen que dijo el Bambino Veira.

La noche tiene magia, misterio, calma y silencio. Siempre preferí estudiar de noche, porque podía concentrarme adecuadamente y sentía que la noche era un refugio frente a las prisas del día. Cuando las primeras luces del sol se deslizaban por entre las persianas bajas del comedor, me sentía invadido en mi refugio.

Lo malo del verano es que la noche es más corta, y todo termina más temprano para los habitantes de la oscuridad. El boliche sirve a los más purretes como remedio para evitar la luz, pero la salida al mundo real es casi dolorosa para los ojos. Cuando iba a trabajar sin dormir, me parecía que seguía viviendo el día anterior, porque el reloj biológico había sufrido un intento de engaño destinado al fracaso.

Las conversaciones con amigos, en mi opinión, son mejores de noche. El prójimo se suelta más, se abandona a un pacto con la serenidad que lo rodea y regala esas confidencias que no salen con el sol de testigo. Jamás me negaré a un encuentro con el amigo ex compañero de farra por cansancio.

Nací a las dos de la noche, y a Paula la conocí a las nueve menos diez de la noche. Nos casamos también en horario nocturno. Pero Sofía y Valentina nacieron de día, lo cual es el signo claro de que la nueva etapa de mi vida se inclinaba a esa parte de la jornada. Ahora trasnocho menos, aunque lo hago y con gusto. La noche, por ejemplo, es un escenario ideal para escribir.

A veces Paula se levanta a las tres de la mañana a darle de comer a la más pequeña y me encuentra en un sillón buscando un dato en algún libro o escuchando el último disco adquirido en los auriculares. "Estás loco", me dijo la otra noche, cuando me halló a la hora mencionada leyendo acerca de la actuación de Carlos VII en la Guerra de los Cien Años. Le aclaré que mi inquietud se debía a una charla mantenida ese día con un compañero de trabajo, pero sonrió y se fue a dormir, contenta de tener un marido demente.

Posdata: Una vez hablé de esto con mi amigo el Capitán Escarlata. Su respuesta estremeció mis argumentos porque apuntó a algo que yo no había tenido en cuenta: "A mí me gusta más el día porque lo que más me gusta hacer lo hago de día: jugar al fútbol".

6 de septiembre de 2006

VERDE IRLANDA

Por esa puerta entré y salí varias veces, entre enero y febrero de 1998. Es la entrada al Temple Bar, famosísimo pub de Dublin, en el barrio del mismo nombre.

No era este mi preferido, sino el Lannigan´s, frente al río Liffey, del cual he hablado en otra oportunidad. Pero visité muchos de ellos, y han quedado en mi memoria irlandesa.

Afortunadamente el Barba quiso que yo naciera en la Argentina. Mi segunda patria es España, que pisé por vez primera en abril de 1995 y de la que hablaré en algún otro momento. Pero tengo una relación muy especial con Irlanda desde aquel viaje del 98.

Tengo sangre irlandesa por el lado materno. Los abuelos de mi madre eran Dolan y Doyle. Desde mi infancia en mi hogar se festejó el St. Patrick's Day todos los 17 de marzo, cuando casi nadie en Buenos Aires fuera de la comunidad celta sabía de la existencia de esta fiesta.

Irlanda es un país muy particular, habitado por personas que no tienen ni el carácter latino ni el sajón, sino algo intermedio entre ambos. Saben divertirse y ponerse melancólicos, pero también son fríos y cerebrales cuando la ocasión lo reclama. Su sentido del humor es muy particular. Son algo cínicos e irónicos, pero traslucen un fondo de bondad absoluta hacia la naturaleza y los hombres. Aman las leyendas brumosas y el misterio a medias que sugiere historias escondidas por debajo de la realidad cotidiana.

James Joyce, Samuel Beckett, Oscar Wilde, George Bernard Shaw, William Yeats, Jonathan Swift, Arthur Conan Doyle y Bram Stoker, entre otros, son testimonio de la rica literatura irlandesa.

Un prócer de la independencia argentina era irlandés. Fue el Almirante Guillermo Brown, nacido en Foxford. Emigró de pequeño a los Estados Unidos y de allí al Río de la Plata, donde fundó la Armada Argentina. Su biografía, plagada de aventuras, puede leerse en "El combate perpetuo", obra de Marcos Aguinis que me leí en un fin de semana en Córdoba, a donde había ido a ver una victoria de San Lorenzo ante Talleres por 2 a 1.

Mateo Banks, el primer asesino serial argentino, era hijo de un inmigrante irlandés. Fue condenado a prisión en el famoso presidio de Ushuaia, donde hay quienes dicen que también estuvo Carlos Gardel (y hay quienes lo desmienten, por supuesto).

El general Juan O'Brien, granadero que sirvió como ayudante de campo de San Martín en toda la campaña libertadora, fue el irlandés que trajo a Buenos Aires el parte de la victoria desde Lima. Fue también quien quemó, por generosa orden del Libertador, las cartas que comprometían a altos oficiales argentinos arreglados con los españoles después de la derrota de Cancha Rayada.

Paula, que también tiene sangre verde y bien visible en su apellido, tiene un primo en Dublin. En aquella noche en que la conocí en el 60, en ningún momento me había dicho su apellido. Cuando salimos por primera vez, 15 días después, me quedé de una pieza al preguntárselo de pasada y escuchar: Brennan. Su segundo apellido era Galaz. Catalán, como mi padre.

El Jameson, la Guinness y el Baileys representan a Irlanda en cualquier barra que se precie. En Buenos Aires es difícil encontrar un café irlandés hecho como Dios manda.

Los dichos irlandeses son muchos. Acá solo he reproducido uno: "Los padres toman las manos de sus hijos solo por un ratito... Y sus corazones, para siempre".

Este es mi pequeño homenaje a ese país que llevo en la sangre de manera preferente.

4 de septiembre de 2006

LA OBERTURA DEL TONTO



Supertramp fue otra de las grandes bandas de los años 70. Fundada por Rick Davies en 1969, su etapa más gloriosa fue desde 1974 (año de edición de "Crime of the Century") hasta 1983, año en que Roger Hodgson dejó a sus compañeros por diferencias musicales y de egos.

Además de los nombrados, que eran los vocalistas y tecladistas, los otros integrantes de aquella época gloriosa fueron Bob C. Benberg en batería y percusión, Dougie Thomson en bajo y John Anthony Helliwell en saxo y clarinete.

"The Fool's Overture" es mi canción favorita de Supertramp, porque es una obra netamente progresiva donde el estilo de la banda se ve bien reflejado: armonías clásicas con teclados cristalinos y la voz poética de Hodgson, combinados con efectos típicamente sinfónicos (se oye la voz de Churchill llamando a los ingleses a no rendirse) y cambios de ritmo que dan paso a otros compases. Esta versión es en vivo en Toronto en 1979, y no es la mejor, pero igual vale la pena escucharla.

"The Fool's Overture" pertenece al disco "Even in the quietest moments", que fue editado en los Estados Unidos en marzo de 1977, es decir, cuando entré a Primer Grado de la Primaria.

En 2005 salió a las bateas una antología de esta banda. Nada nuevo para sus seguidores, pero recomendable para aquellos que quieren conocer a una de las mejores bandas que ha dado el rock progresivo liviano. Davies y Helliwell suelen quejarse de que hoy en día las bandas ya no hacen música sino un rejunte de masterizaciones y efectos. Otra cosa era en los lejanos 70, "cuando nadie tenía un miserable sintetizador".

Supertramp es la tercera banda que homenajeo humildemente en este espacio, después de Genesis y Pink Floyd. No es la última.

1 de septiembre de 2006

SILVER LINING

Se va terminando, tal vez, la semana más difícil de las que he afrontado este año. La causa de esta calificación reside en las columnas de más abajo. Lejos de esconderme debajo de la cama, he mostrado con orgullo mi condición de cuervo deprimido por la humillación del domingo pasado. Era una cuestión de honestidad.

Esta derrota ha calado en mi ánimo más hondo de lo que creía. Me han buscado para gastarme, para reirse de mi tristeza y gozar con mi furia contenida. Yo sé que para algún lector esto pueden ser tonterías, pero a mí me pone mal, qué quieren que le haga.

Hoy vi la dolorosa derrota del basquet en una verdulería (son postales del invierno porteño). Y estoy pensando que este año tiene que ser el año de la Davis, cuando parece que nuestros tenistas no andan tan afinados como siempre. Por ahí puede venir la alegría deportiva.

Esta semana también se enfermó Valentina, de bronquiolitis, y además la pediatra nos ha informado que tiene piel atópica (es decir, hipersensible) al igual que su hermana. Esto, lo sé, es lo más importante de la semana que se va.

A raíz del malestar de nuestra hijita, también debí suspender la celebración de mi cumpleaños, lo cual fue un balde de agua fría en mis permanentes ganas de festejar cosas.

Pero han sucedido cosas buenas: entregué un trabajo arduo y extenso que vale un diploma, estrené dos corbatas, pasé media mañana con Sofía en el jardín de infantes y armé títeres mejores de lo que yo esperaba, desayuné un par de veces afuera con Paula, me dormí una deliciosa siestecita con Wally en la mecedora, compré un libro sobre el Museo del Louvre. Y ahora viene, mal que mal, el fin de semana.

No comparto aquello de que todo depende de cómo se mire. Hay semanas objetivamente más difíciles que otras, y esta ha sido una. Sin embargo, se puede hallar algo de qué alegrarse siempre. De última, el hecho de que el sol siga saliendo siempre es una buena noticia.

En inglés tienen un dicho que suelo repetir: Every cloud has a silver lining. O sea, toda nube tiene un borde dorado. Detrás del nubarrón se oculta un regalo de la vida, y todo tiene su aspecto positivo.

Cada día que pasa lo compruebo más y más, aunque ahora no pueda colgar la foto que quería en esta columna, porque esta semana todo ha sido así de difícil. La próxima será mejor, y el invierno comenzará a rendirse ante el sol de septiembre que asoma sin pedir permiso.

29 de agosto de 2006

HOMENAJE A ELLAS

Mi hogar es habitado en estos días por tres mujeres: Paula, Sofía y Valentina. A veces me dan ganas de hablar de fútbol, y lo hago con ellas. Claro está, la adaptación a un circuito dominado por la comunicación femenina es necesaria.

Entonces le digo a Sofía (2 años): "Chochi, el domingo pasado perdimos 7 a 1". A ella no le interesa la información en sí misma, sino el estado de ánimo que ella produce en su papá. Si me ve con cara triste me responde: "¡Uy, qué lástima, Papucho!", haciendo muecas que agregan sin decirlo: "¿Por eso te vas a hacer problema, Papá?". Y trae uno de sus rompecabezas para que lo arme con ella, y me libera esa sonrisa sepultada por siete plagas bosteras.

De lunes a jueves llego exhausto de la jornada, que ha empezado a las 8 y me encuentra de regreso recién a las 11 de la noche. Entonces mi mujercita me cuenta sus penas del día, que pueden ser las 4 décimas de fiebre de Valentina, la hora y media de espera que ha tenido que pasar en el consultorio de la pediatra, el montón de trabajo en su oficina o el horario de invierno del supermercado. Y yo siento que ella no busca mi reflexión sobre estas preocupaciones, sino la compañía silenciosa que escucha y comprende. Y ella calienta la comida y la trae en bandeja con sonrisa celestial, y siento que esa sopa es una poción mágica de Panorámix servida por un ángel hecho mujer.

A la mañana siguiente me despierto y mi primera visión del día es un par de ojos verdes y enormes que me contemplan como a un juguete nuevo. Es Valentina, que recibe mi borrador de sonrisa y responde con su semblante inigualable de seis meses, y atenaza mi pulgar entre sus deditos tiernos.

Hace unos años, en algún recodo de mi soltería, semejante paliza como la que recibió el domingo mi alma cuerva habría durado en mi ánimo por lo menos una semana, y habría incluido lágrimas, malhumor en el trabajo y rechazo a toda muestra de afecto en la familia. Después del partido habría renunciado al uso de la palabra y me habría metido en un cine a ver "Frankestein", para volver a casa a las tres de la mañana sin tener que hablar con nadie.

Hoy mis mujeres no me preguntan si estoy triste. Sencillamente obran como si no lo estuviera y me obligan a ser feliz, con un zurdo azulgrana inmune a goleadas, en el centro de un rompecabezas vuelto a armar.

NO PASA NADA, PAPÁ

Es más fácil recuperarse de una goleada como la del domingo cuando en el hogar espera esto.


28 de agosto de 2006

CATÁSTROFE EN BOEDO

Ayer en la cancha viví el peor día de mi vida futbolística. A mi alrededor la gente se miraba, lanzaba algún insulto al aire, ensayaba explicaciones. Pero no las había.

El eterno hijo nos había metido 7 goles. Ese hijo incapaz de llenar la popular ni aún tapando los huecos con banderas. Ese hijo que había entrado a la cancha con miedo, algo que se vio en los primeros diez minutos en el área de ellos, donde reinaba el desconcierto y la inseguridad del arquero. Después vino la debacle, de la mano de un off-side no cobrado.

Ya se la devolveremos, porque hay revancha siempre. Ayer una maldición anduvo suelta por el Nuevo Gasómetro. No de otra forma se explica lo que sucedió. Fue un partido bastante parejo, aunque cueste creerlo. Pero en las áreas el dominio de boca fue abrumador. Recuerdo por lo menos seis situaciones de gol para San Lorenzo, contra las siete de que dispuso boca, de las que todas fueron convertidas merced a la pésima labor de la defensa azulgrana, al despliegue de Gago y a la capacidad de Palermo y Palacio, dos delanteros que en la Argentina hacen diferencia. El sexto gol es casi un cuento de Edgar Allan Poe: La pelota que estaba destinada a las nubes cobró vida y se metió por un rincón del arco, riéndose a carcajadas de los 40.000 cuervos que mirábamos con el alma colgada de un alfiler.

Boca es el campeón, cómo negarlo. Y es el mejor. Pero el de ayer fue un partido tan extraño como inesperado para ambos. A tal punto lo fue que la hinchada de San Lorenzo no atinaba a alentar, insultar o guardar silencio. Se decidió por lo primero, hasta el final, pese a lo que digan los escribas del negocio futbolístico en los medios masivos. Un amigo bostero que había ido conmigo me declaró que la tribuna de boca era "deprimente".

Por suerte uno tiene mujer e hijas que son pura sonrisa, ternura e inocencia. Uno vuelve a su casa envuelto en mufa y ellas se ocupan de reconstruir el buen humor perdido en un rincón del Bajo Flores.

Festejen, bosteros. Ya nos tocará a nosotros. Mientras tanto y pese a todo siguen siendo hijos nuestros.

25 de agosto de 2006

HOY ES FERIADO

Hoy es el Día del Peluquero y el Día del Árbol.

Un 25 de agosto también nacieron el Relator de América, José María Muñoz, y el actor Narciso Ibáñez Menta.

En esta fecha también se conmemora a San Luis, Rey de Francia, y a San José de Calasanz, quien es "Protector de las escuelas primarias y secundarias argentinas" declarado por Ley N° 24978.

El 25 de agosto de 1594 se fundó la ciudad de San Luis.

El 25 de agosto de 1944 París fue liberada por los aliados, y el 25 de agosto de 1991 Bielorrusia declaró su independencia de la Unión Soviética.

Hoy celebra su cumpleaños número 76 el actor inglés Sean Connery.

El 25 de agosto es también la fecha en la que se conmemora la independencia del Uruguay.

David Hume, Friedrich Nietzsche y Truman Capote pasaron a la historia un 25 de agosto.


Hoy cumplo 36 años.

17 de agosto de 2006

UN HÉROE REPLETO DE HUMANIDAD

Hoy se cumplen 156 años de la muerte de José de San Martín, el máximo prócer de la historia argentina. En tiempos de individualismo y frivolidad, la figura de este hombre inspira permanentemente con su ejemplo, aunque a duras penas pueden imitarse sus virtudes.

Últimamente otras figuras tienen más prensa que antes: No comparto esta manía actual de contar la historia argentina como una lucha entre buenos y malos. Los simplismos nunca explican la Historia, y justamente San Martín se exilió porque nunca quiso participar de luchas fratricidas. Su único fin era el bien de la patria, y el poder le era extraño.

Belgrano, cuya trayectoria se encuentra con la de San Martín en Yatasto, inspira la grandeza que hacía falta para inclinarse ante la figura imponente del Libertador. Inmediatamente se pone a sus órdenes, después de una frustrante campaña en el Alto Perú -hoy Bolivia- que San Martín ya consideraba una vía equivocada para liberar al continente.

Varias anécdotas nos ilustran sobre la personalidad de nuestro héroe. Sacrificó todo a su causa, consciente de que su misión en esta vida era dar la independencia a las naciones del Sur. Varias veces renunció a cargos y honores, en Argentina, Chile y Perú. Donó tierras que le habían sido dadas como recompensa por sus victorias y redujo su sueldo para volcar fondos a la causa de la independencia. "Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos", respondió ante la insistencia del Cabildo de Mendoza en que no renunciara a la mitad de su ingreso. Y vendió un mueble para seguir viviendo con su medio sueldo.

La biografía de San Martín se topa constantemente con otros próceres desconocidos, que hoy son solo una calle o un nombre vagamente instalado en la memoria de los argentinos. Uno de ellos es José Antonio Álvarez Condarco, que confeccionó de memoria los mapas para atravesar los Andes. Había sido enviado por el Libertador a una entrevista con el general Marcó del Pont, jefe de los ejércitos españoles, con la excusa de anunciarle la independencia de las Provincias Unidas. La intención real era explorar el paso de Los Patos y volver por el de Uspallata, que era el más corto y era por donde estaba seguro de que los españoles devolverían al espía.

Efectivamente, Marcó quiso fusilar inmediatamente a Álvarez Condarco, pero éste salvó su vida gracias a los oficios de sus compañeros masones en el ejército español. El general español lo envió de regreso con una nota en la que decía: "Firmo con mano blanca, no como la de su jefe que es negra". Esto quería decir que San Martín, según el general realista, había traicionado a España volviendo a su patria para darle la independencia.

Después de la batalla de Chacabuco, el derrotado Marcó fue llevado ante la presencia de San Martín, que irónicamente lo saludó diciéndole: "General, venga esa mano blanca".

El regreso de San Martín a Buenos Aires, después de la liberación de Chile, fue en completo silencio. Se había preparado un gran recibimiento en San José de Flores, por donde el general llegaría a la capital. Pero él adelantó su vuelta y llegó en horas de la madrugada, para no recibir ningún agasajo.

Un hito fundamental en la vida del prócer es su entrevista con Bolívar en Guayaquil. Después de ella San Martín se retira completamente de escena y le deja el campo libre al venezolano. Se sabe que él le pidió a Bolívar que le enviara refuerzos para liquidar la guerra en el Perú, pero éste se los negó. San Martín lo había ayudado a él con tropas en el norte del continente, pero Bolívar no respondió en consecuencia.

San Martín, comprendiendo que Bolívar quería tomar el papel protagónico en la etapa final de la independencia sudamericana, se ofreció a ponerse a sus órdenes si a cambio de ello obtenía los refuerzos necesarios. Pero Bolívar se mantuvo en sus trece, y el argentino se fue de la entrevista decepcionado. "Bolívar nos ha ganado de mano", comentó a sus colaboradores en el brindis después de las dos entrevistas mantenidas. Y ordenó empacar todas sus pertenencias para retirarse a Chile y más tarde a Mendoza. Eran dos personalidades opuestas. El uno, modesto, austero y cerebral, cómodo en las sombras. El otro, ampuloso, impulsivo y vanidoso, amigo de la gloria y los honores. Uno, estoico héroe griego. El otro, exaltado general romano.

La vida de San Martín ofrece ejemplos numerosos y enseñanzas para la educación de cualquier argentino. El espacio es más que insuficiente en esta columna, pero puedo recomendar algunas obras. Dos de ellas son la correspondencia del general con su antiguo ayudante de campo Tomás Guido, compilada por la historiadora Patricia Pasquali y titulada "San Martín confidencial". Esta autora también escribió una biografía del prócer: "San Martín - La fuerza de la misión y la soledad de la gloria". Otra obra recomendable es: "San Martín. El libertador cabalga", de Agustín Pérez Pardella.

Si se quiere variar un poco hay una biografía escrita por el reconocido historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, quien fue el propulsor del primer monumento erigido a la memoria del prócer, y autor de su primera biografía (1862). Hay también una obra que no he leído pero desearía leer, titulada "La salud de San Martín". Fue escrita por el médico Antonio Guerrino, y estudia un aspecto bastante desconocido del Libertador, que pudo haber cambiado la historia y le da además un aire aún más heroico a lo realizado por el prócer.

En Internet hay un buen sitio donde leer documentos, cartas y anécdotas de San Martín. Es "Los documentos del cruce" , realizado merced a un concurso organizado por Clarín y auspiciado por la Unesco.

Mañana, cuando viajemos a Chile a visitar a la Abuela Cupy en Santiago, contemplaré los Andes como siempre hago desde el avión y evocaré a ese héroe de rostro humano que cruzó esa barrera inmensa de 6.000 metros a lomo de mula o en camilla, y bajo pronóstico de muerte dado por su médico, debido al esfuerzo insuperable que aquello suponía. Él y los 5.000 hombres que lo hicieron merecen nuestro recuerdo, admiración y agradecimiento.

15 de agosto de 2006

AL VINO

En el bronce de Homero resplandece tu nombre,
negro vino que alegras el corazón del hombre.

Siglos de siglos hace que vas de mano en mano
desde el ritón del griego al cuerno del germano.

En la aurora ya estabas. A las generaciones
les diste en el camino tu fuego y tus leones.

Junto a aquel otro río de noches y de días
corre el tuyo que aclaman amigos y alegrías,

vino que como un Éufrates patriarcal y profundo
vas fluyendo a lo largo de la historia del mundo.

En tu cristal que vive nuestros ojos han visto
una roja metáfora de la sangre de Cristo.

En las arrebatadas estrofas del sufí
eres la cimitarra, la rosa y el rubí.

Que otros en tu Leteo beban un triste olvido;
yo busco en ti las fiestas del fervor compartido.

Sésamo con el cual antiguas noches abro
y en la dura tiniebla, dádiva y candelabro.

Vino del mutuo amor o la roja pelea,
alguna vez te llamaré. Que así sea.


Jorge Luis Borges, 1964.

8 de agosto de 2006

VALENTINA CUMPLE 6 MESES

Escribo mientras mi hija menor llora hambrienta. Ese ser pequeñísimo que seis lunas atrás se vio de repente en manos de un extraño como su padre, ahora le sonríe, le hace ojitos y le tira los brazos. Se ha acostumbrado a pasar sus mañanas con su papá, que no es tan generoso y paciente como su mamá, pero hace un esfuerzo para que su existencia sea lo más amena posible mientras llega el ansiado mediodía de vuelta a casa.

Observar el crecimiento de un bebé es una actividad maravillosa, más aún si se trata del propio hijo. No caeré en lugares comunes: ser padre es algo indescriptible. El momento en que ese bebé inocente e indefenso abre sus brazos al mundo en su nacimiento es el momento en que el universo se vuelve bueno, dulce y tierno en el corazón paterno, e incierto y agresivo en la cabeza que todo lo quiere prever.

No existe un instante similar a aquél en que uno acompaña a su hijo para que le hagan las primeras pruebas. La madre, exhausta y feliz, ya ha cumplido con su primer cometido. El del padre empieza ese día en ese minuto milagroso.

El mundo se detiene y nada vuelve a ser igual. En el silencio imponente de la creación, el llanto inaugural de un hijo quiebra el orden dispuesto por el hombre y dibuja un Dios sobre una cunita. Desde esa inocencia desnuda, la vida grita su victoria de siempre.

He terminado esta columna. Valentina duerme serena.

4 de agosto de 2006

UNA JOYA DE PINK FLOYD




Cuando quiero llenarme de rock progresivo por unos minutos, una posibilidad es "Comfortably Numb", y especialmente la versión incluida en "Pulse", la última gira oficial de Gilmour, Wright y Mason, después de la edición del disco "The Division Bell".

Pink Floyd se reunió por última vez con motivo del Live 8 de Bob Geldof, en 2005. Allí Waters tocó con sus antiguos compañeros de ruta y expresó en público su emoción por el reencuentro en el escenario después de años de peleas y juicios por el uso del nombre de la banda.

Recientemente, David Gilmour ha dicho que para él ya está bien de Pink Floyd, aunque Nick Mason se resiste a la idea de que la banda esté oficialmente disuelta y últimamente ha hecho presentaciones con Roger Waters.

"Comfortably Numb" pertenece al disco "The Wall", pero es una de las pocas piezas de esa obra que no es de autoría de Waters, sino de Gilmour. Con ella los dejo.

1 de agosto de 2006

SOBRE EL MATRIMONIO

En días pasados alguien me habló del matrimonio como "una cárcel" que priva de la libertad a sus protagonistas. La cuestión quedó flotando en mi inquieta cabecita, no porque tuviera dudas de lo que pienso, sino por la tristeza que me da escuchar opiniones tan desesperanzadas en nombre de un individualismo supuestamente liberador y con seguridad egoísta.

El matrimonio surge de una decisión libre basada en el coraje. Hay que ser un verdadero valiente para aventurarse a formular un voto de por vida con un prójimo o prójima, en una sociedad donde la velocidad y el cambio son dioses.

Una familia requiere tiempo de proyección y madurez. Es una tarea que demanda constancia, paciencia, estabilidad emocional y sobre todo inteligencia. El amor es la base, claro está, pero la que salva la convivencia es la cabeza. El corazón es el cimiento, pero todo lo demás viene de la inteligencia en sus diversas variantes. Y esta convicción choca con el sentimentalismo vigente, que no reconoce motivos sino en el mero capricho de la voluntad posmoderna, lábil y veleidosa. Y la idea de matrimonio también va en contra del "Lo quiero todo y ahora", que impera actualmente en todos los planos del quehacer social.

"Tenés que hacer lo que sientas", te dicen. "Si ya no se aman no tiene sentido que sigan juntos", agregan, con una confusión entre lo que es el amor sereno y comprometido y una pasión necesitada de emociones fuertes. En la sociedad de hoy, lamentablemente, parece apostarse más por el fracaso que por el éxito de una relación.

Se me ha dicho: "No vas a querer a tu mujer toda la vida, es imposible". Pese a que hay vastos ejemplos que contradicen esta opinión, lo que me entristece es esta visión tan pesimista y resignada al statu quo, a la imposibilidad de proponerse el largo camino a la felicidad propia y de la persona que amamos. ¿Habrá algo más sublime que hacer a alguien feliz gracias a nosotros, en este mundo inhóspito cargado de dudas y amarguras? El solo hecho de intentarlo ya enaltece a la persona.

Cunde la concepción del amor como algo pasajero, ajeno a nosotros y dependiente de humores cortos de miras. De ahí a la profecía autocumplida hay apenas unos pasos, los que dictan la resignación y el derrotismo de la sociedad fundada en un individualismo mezquino y sin valores objetivos.

¿Que hay ejemplos de matrimonios fracasados? Por supuesto, pero esto no hace la regla. También hay estudiantes, deportistas, músicos o investigadores que no han llegado a nada, y sin embargo el estudio, el deporte, la música y la investigación siguen siendo grandes motores de la humanidad.

Siempre vale la pena luchar por el éxito de una aventura que alguna vez se empezó. El matrimonio es la verdadera aventura, y en el hogar se llevan a cabo las verdaderas gestas cotidianas. Pensar que el matrimonio no se adapta a la sociedad de hoy en día es como pensar que los pies de hoy no se adaptan a los zapatos de moda, y decidir entonces amputar los pies. El tema está planteado al revés, y en lugar de cuestionar la institución, el cuestionamiento debe hacerse sobre los principios que gobiernan la sociedad. En pocas palabras, sobre el individualismo y el relativismo que cuelgan todo de alfileres y construyen relaciones descartables, listas para ser reemplazadas en cuanto no se adapten al egoísmo posmoderno.

Nada hay más trascendental en la vida de una persona que entregarse a otra. Nada dota de más sentido a la propia biografía que la construcción lenta y paciente de un hogar al que llegarán nuevas risas pequeñas e inocentes. Si alguien quiere vivir una aventura de verdad, que se case con la mujer que ama. La fidelidad es toda una aventura.

No existen una familia "tradicional" y una "moderna". Existe una familia compuesta por hombre, mujer e hijos si tienen la suerte de tenerlos, y lo demás es verso. Y si no, que les pregunten a los pequeños, que lo esperan todo de padre y madre.

"Muchos hombres han tenido la suerte de casarse con la mujer que aman. Pero tiene mucha más suerte el hombre que ama a la mujer con la que se ha casado". (Gilbert Keith Chesterton)

Ya hablaremos de la soltería. Gracias por su lectura.