22 de julio de 2009

ARGENTINA EN 1932

En un blog que visito a menudo encontré un video turístico sobre la Argentina hecho en 1932. Está en inglés, si el amigo lector lo entiende mejor, y si no las imágenes de Buenos Aires en esa época son imperdibles.

No sé si será porque está en blanco y negro, pero me parece que todo era más limpio, más digno de un país que era "uno de los más ricos del mundo", tal como dice el locutor al inicio del documental: la Costanera Sur (la foto corresponde a una postal de 1933, año en que San Lorenzo salió campeón por primera vez en el profesionalismo recién estrenado), la Plaza de Mayo, el Tigre o el Monumento de los Españoles.

Es muy gracioso oir hablar del barro del Río de la Plata u observar a un cliente comprando leche directamente ordeñada de la vaca en una calle porteña. Otro país.

20 de julio de 2009

BORROMEO

Hace unos seis años, en una Primera Comunión me lo encontré a Juan Carlos Calabró. Me acerqué y le dije: "¡Borromeo, vení que te reviento!", y nos reímos los dos. Lo felicité, le dije que había llenado mi infancia de risas y lo dejé feliz con su nutrida familia.

Dedicado a mis sobrinos Tomás, Ignacio, María Luján y Javier, va este video de Borromeo, el inolvidable personaje que encarnaba Jaimito Cohen en "Calabromas". Otra época, otro humor.

9 de julio de 2009

SAN MARTÍN Y LA INDEPENDENCIA

Cuando el visitante entra a la sala donde los congresales declararon la independencia argentina, en la Casa de Tucumán, toma conciencia de la locura que cometieron. En ese cuarto no muy grande se reunieron 35 hombres -de los cuales 12 eran sacerdotes, 18 abogados, uno regidor del Cabildo de Córdoba, otro bachiller en Filosofía, otro doctor en Teología, otro militar (el único, Pueyrredón) y el presidente, Laprida, bachiller en leyes- de las distintas provincias o regiones del antiguo Virreinato del Río de la Plata para decidir qué hacer con la nación que había nacido el 25 de mayo de 1810, o para algunos, ya en las Invasiones Inglesas.

Mientras en esa casa de Tucumán se declaraba la independencia de "las Provincias Unidas de Sud América" y se firmaba un acta escrita en español y en quechua, la situación de la causa independentista en el resto de Iberoamérica era desesperante. En México el realismo había logrado un avance decisivo sobre los rebeldes y combatía a los últimos reductos. En Venezuela, en 1814 el realista Bobes -según muchos un hombre sanguinario- ya había vencido completamente a los revolucionarios -a costa de su propia vida- y llegaban refuerzos españoles liderados por Morillo. La libertad en América del Sur se parecía cada vez más a una utopía, y ni hablar de una posible independencia del Perú, empresa que San Martín ya preparaba a través de los Andes y por mar.

El mismo San Martín era partidario de una monarquía constitucional más que de una república, que según él conduciría a una división en localismos. Belgrano, presente en la Casa de Tucumán el 9 de julio de 1816 pero no participante de la votación, propuso una monarquía basada en la dinastía incaica como factor de unión y reaseguro de independencia. Los congresistas, en su gran mayoría, compartían la visión de Belgrano. A este respecto, es muy interesante el tratamiento de la cuestión en el libro de Agustín Mackinlay que hemos comentado recientemente: "El enigma de Mariano Moreno".

De todas maneras, es probable que San Martín tuviera a la república como mejor forma de gobierno, pero en su condición de hombre netamente práctico, no creía que las Provincias Unidas estuvieran aun maduras para un sistema semejante, y por eso pensara en la monarquía. En una carta de 1842, años después de la gesta libertadora, escribió: "Yo no soy de los que creen que es necesario dar azotes para gobernar; pero sí el que las constituciones que se den a los pueblos estén en armonía con su grado de instrucción, educación, habitudes, género de vida, etc."

San Martín, que recién en agosto recibió la noticia de la declaración de la independencia, fue uno de sus principales propulsores desde su lugar en los preparativos de la campaña militar más grande que se hubiera podido imaginar. En carta a su representante en el Congreso de Tucumán, Godoy Cruz, decía a principios de 1816: "¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia! No le parece a usted una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos, qué nos falta más que decirlo por otra parte ¿qué relaciones podremos emprender cuando estamos a pupilo? Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos vasallos. Esté usted seguro que nadie nos auxiliará en tal situación y por otra el sistema ganaría un cincuenta por ciento con tal paso".

Feliz Día de Independencia, pues, y recordemos a esos hombres que se la jugaron por un país "libre e independiente", según reza el Acta de la Independencia, el original de la cual, lamentablemente, se perdió en un extraño episodio.

8 de julio de 2009

HOMBRES EN EL CINE

Había publicado los videos que un cinéfilo había armado con rostros de actrices, y de mujeres en obras de arte. Ahora es el turno de los hombres. Que los disfruten, especialmente las lectoras femeninas, y a ver a cuántos reconocen los cultores del cine. Lo encontré a través de El Opinador Compulsivo.



La lista: Douglas Fairbanks Sr., Rudolph Valentino, Charlie Chaplin, James Cagney, Spencer Tracy, Fredric March, Errol Flynn, Fred Astaire, Clark Gable, Laurence Olivier, Gary Cooper, Humphrey Bogart, James Stewart, Tyrone Power, Cary Grant, Henry Fonda, Robert Mitchum, John Wayne, Kirk Douglas, Gene Kelly, Burt Lancaster, William Holden, Marlon Brando, James Dean, Rock Hudson, Montgomery Clift, Anthony Quinn, Gregory Peck, Richard Burton, Jack Lemmon, Sean Connery, Sidney Poitier, Charlton Heston, Steve McQueen, Peter O'Toole, Paul Newman, Clint Eastwood, Robert Redford, Dustin Hoffman, Roy Scheider, Warren Beatty, Dennis Hopper, Al Pacino, Jack Nicholson, Robert De Niro, Gene Hackman, Jon Voight, Harrison Ford, Kevin Kline, Kevin Costner, Michael Douglas, Christopher Walken, Mel Gibson, Sean Penn, John Travolta, Antonio Banderas, Tim Robbins, Samuel L. Jackson, Tom Hanks, Denzel Washington, Tom Cruise, Brad Pitt, Russell Crowe, Kevin Spacey, Will Smith, Jamie Foxx, Leonardo DiCaprio, Johnny Depp, Matt Damon, George Clooney.

6 de julio de 2009

¿ALGO MÁS, ROGER?

Ganó Wimbledon por sexta vez, retomó el número uno y obtuvo otro Grand Slam, con el que superó a Pete Sampras. ¿Algo más? Humilla a sus rivales, los hace terminar como Roddick ayer, preguntándose qué hay que hacer para ganarle. Y todo con esa clase que se ve hasta en el andar. Solo Nadal ha encontrado la manera de derrotarlo y generarle un estado mental negativo, pero está pagando un costo físico que Federer no ha tenido que pagar en su ya extensa carrera.

He visto en distintos blogs, últimamente, una suerte de resentimiento de algunos comentaristas con Roger Federer, una negación de su grandeza y, evidentemente, una envidia muy típica de muchos argentinos a los que no les gusta ver triunfar a otro. Hoy mismo respondí un comentario de alguien que caracterizaba a Federer como "el tenista del establishment". ¡Increíble! ¿Será porque usa Nike, igual que Nadal? ¿O porque es un caballero, como Roddick? Curioso mecanismo psicológico que consiste en negar y embarrar lo que no convalida fracasos propios.

En fin, Roger Federer no es comparable con Laver o Borg, según dicen por ahí, porque son épocas distintas, zapatillas y raquetas distintas, y rivales diferentes. Pero a mí me parece que es el mejor, con el beneficio de la duda por los otros tres monstruos de la foto. Lo que es seguro es que ya está en el Olimpo del tenis, y solo cabe agradecerle por tanto arte en tan poco tiempo. Salud, Roger.

26 de junio de 2009

ADIÓS, REY DEL POP

Nunca fui uno de sus seguidores, pero hay artistas que pasan a la Historia nos gusten o no. Anoche volvía de jugar al fútbol como todos los jueves y un mensaje del Nono irrumpió en mi celular: "Me dio pena lo de Michael". Y sí, para cualquiera que haya incursionado en la música durante la década del 80, la de ayer fue una mala noticia.

Michael Jackson y los Rolling Stones siempre habían sido objeto de mis ácidas críticas, más que nada por la animadversión personal que me inspiraban y por gustos musicales disímiles. Pero cuando uno crece entiende que algunos se ubican más allá del bien y el mal artísticos. Por eso, hoy fui a una disquería y adquirí "Thriller".

Como diríamos en el barrio: "Chau, Negro, hasta siempre".

13 de junio de 2009

SE CASÓ FISH

Uno de los mayores referentes rockeros de este espacio es Derek William Dick, más conocido como Fish por la afición que tenía desde pequeño a quedarse mucho tiempo en la bañadera llena de agua.

El ex líder de Marillion, que estuvo por última vez en Buenos Aires en 2005 con motivo de los 20 años de "Misplaced Childhood", un disco emblemático del rock sinfónico de todos los tiempos, contrajo matrimonio el 30 de mayo último. Como se observa, el músico lució ataviado con la vestimenta propia de su Escocia natal, muy elegante junto a su resplandeciente esposa.

Mis humildes felicitaciones para ese mágico cantante que me miró desde el escenario, en el Grand Rex. Congrats, Fish!

9 de junio de 2009

¿DÓNDE VOTAMOS?

7 de junio de 2009

FELICIDADES, MONSTRUO


Lo habíamos visto llorar en Australia, hoy lo vimos hacerlo en París. Roger Federer, paradójicamente, encontró su Grand Slam número 14 en la tierra colorada que no había podido superar nunca, frente al gran responsable de facilitarle las cosas. Cuando hace una semana Robin Soderling (una especie de Tío Lucas con pelo, que jugó aquí como en aquel partido memorable frente a Nalbandian, en la Davis) dio el batacazo del año y despachó a Nadal en tres sets, el mundo del tenis sintió que la Historia golpeaba a las puertas del Philippe Chatrier. Hoy Federer festeja su consagración como el mejor tenista de todos los tiempos. Ya no es solo su estilo, ahora son los números los que avalan esta afirmación, y no estamos lejos de que el gran Roger supere la marca de Pete Sampras, con otro Wimbledon u otro US Open.

¿Qué nos deja este Roland Garros a los argentinos? La consagración de Del Potro como uno más de la elite, uno que puede jugarle a cualquiera de igual a igual. Con 20 años, los exitistas de siempre argumentan que no sostiene su nivel en 5 sets, o que es puro palazo -algo que se está encargando de desmentir con sus cada vez mayores variantes-. La herida de la Davis sigue ahí, generando discusiones eternas sobre responsabilidades y merecimientos, pero es tiempo de mirar hacia delante y saber que tenemos a uno de los jugadores con más futuro -y más presente- del tenis mundial.

Salud, Roger, te lo ganaste y nos emocionaste a todos, una vez más.

31 de mayo de 2009

POE, EL CONFIDENTE DEL MAL

"Como poeta, es un poeta mediocre, una suerte de mínimo Tennyson. Y en cuanto a sus cuentos, cada uno de ellos, juzgado separadamente, adolece, me parece, de truculencia, de énfasis. Sin embargo, la importancia de Poe es considerable si la juzgamos históricamente. A esto que yo he dicho podría objetarse que más importante que cada página de un autor es la imagen que este autor deja y, sin duda, esa imagen de desdicha, de soberbia, de imaginación genial que ha dejado Poe es también una de sus obras”. Esto decía fiel a su estilo, sin vueltas, Jorge Luis Borges sobre el escritor de sangre irlandesa nacido en Boston en 1809, que murió con jóvenes 40 años por causas que hasta hoy se discuten. Poe fue un hombre envuelto en conflictos, y así lo dejó plasmado en su obra, donde el terror y el humor se encuentran en condiciones desiguales.

Edgar Allan Poe pertenece a ese siglo en que la mente humana volaba sin límites y creía en el progreso infinito. Sus relatos sobre viajes en globo a la Luna, muertos que permanecen en un estado intermedio entre esta vida y la de más allá gracias a corrientes como el mesmerismo, o inventos como “El jugador de ajedrez de Maelzel” reflejan una época, pero aún más que eso, una mente poderosa que voló sin límites y a la vez se sumergió en las profundidades de la conciencia y la moral humanas. Como en aquellos infelices de Dostoievski que se encuentran poseídos por el mal y lo cometen con placer, los personajes de Poe –siempre en primera persona, como una confesión de su propio laberinto- practican la maldad y además la describen con todo detalle, con un solaz que es en sí mismo perverso y terrorífico.

Ya que hemos mencionado a Borges, cabe mencionar la presencia de los sueños y los dobles en la literatura de Poe. William Wilson es el protagonista que se odia a sí mismo y no soporta su otro yo. “¡Ni un hilo en todo su traje ni una línea en todos los rasgos notables y singulares de su rostro que no fuesen hasta la más absoluta identidad, los míos propios!”. Así se queja Poe de su doble, y el final llega y deja al lector ensimismado en el terror.

Edgar Allan Poe no es un escritor para leer a la ligera. Su constante giro alrededor del mal y las profundidades del alma humana impone condiciones: el lector deberá pertrecharse para encontrarse con lo inesperado, y para creer que en los personajes de Poe también puede identificar algo que le pertenece: esa intimidante capacidad para hacer el mal que cada uno de nosotros tiene en su propio espíritu. El mal existe, y Poe lo conoció bien de cerca.

“Cuentos”, la selección de bolsillo que he elegido para comentar, es una buena y completa edición de los relatos de Edgar Allan Poe. La recomiendo a aquellos apáticos que no encuentren literatura que los conmueva, y también a los superados que no se asombran de nada. No lo aconsejo para noches solitarias y lluviosas.

27 de mayo de 2009

PINTORESCO TRIBUTO A GUILLERMO BROWN

Había mencionado en este rincón al admirable Guillermo Brown, el almirante irlandés que es responsable de gran parte de la independencia argentina. Ahora dejo para su disfrute un video que no tiene desperdicio, con una canción muy divertida. ¡Gracias, Tere!

22 de mayo de 2009

EL ENIGMA DE MARIANO MORENO, POR AGUSTÍN MACKINLAY

La Semana de Mayo (de la que poco eco encuentro por la calle, por no decir ninguno excepto la espera ferviente del feriado) viene al dedillo para comentar mi último descubrimiento en materia de Historia y Teoría Política: “El enigma de Mariano Moreno. Fundación y equilibrio de poderes en la era de las revoluciones”. Esta obra de Agustín Mackinlay trae a nuestros ojos a uno de los padres fundadores de la Argentina, que con su obra trajo las ideas políticas más avanzadas de aquella época. El propio autor hizo también una apretadísima síntesis de la obra en su blog antiguo, que recomiendo fervientemente al igual que su actual Frenos & Contrapesos. El libro está a la venta en la librería Cinco Esquinas, de Libertad casi esquina Juncal, en Buenos Aires.

La Revolución de Mayo, en 1810, supuso el principio del fin del sistema colonial en la Argentina. Pero el desafío para los patriotas era inmenso. ¿Cómo construir un país nuevo con un sistema político independiente y equilibrado en un ambiente más propicio al autoritarismo? Allí surge la figura de Moreno como fundador. En su ensayo, Mackinlay enfatiza esta condión: la de Licurgo en la Grecia Antigua y Washington en los jóvenes Estados Unidos.

La fundación de la nueva nación –porque el Estado con todas las letras quedó inaugurado con la independencia formal de 1816- traía aparejados los problemas de cómo instaurar un poder político fuerte pero no despótico, y cómo conciliar la nueva realidad cultural de Buenos Aires con las tendencias del interior. En el fondo de estos interrogantes subyacía la necesidad de tomar elementos de otros ordenamientos para traerlos a estas tierras y adaptarlos a la cultura local, es decir, a sus conductas, valores y conductas. Moreno fue el hombre que con su Gazeta de Buenos Ayres, que está ahora disponible en la Web, y sus libros difundió a autores que la gran mayoría desconocía, como Guillaume-Thomas Raynal, el barón de Montesquieu, el cuáquero Thomas Paine, el abate Mably y Constantin-François Chassebœuf, más conocido como Volney. Las imágenes que acompañan estas líneas son de esos personajes.

Pero Moreno también enfrentó la dificultad de pasar de la teoría a la práctica, un problema que Mackinlay exhibe en su dimensión exacta entre las inquietudes de don Mariano, y que de hecho abatió a la Argentina durante todo el siglo XIX. José Luis Romero lo explica así: “Los principios que difundió el grupo ilustrado tenían a sus ojos tal universalidad que no pensó nadie que pudieran erguirse contra ellos la realidad social y económica, por una parte, y los resabios de la mentalidad colonial, por otra. (…) No sospechaban la influencia que sobre sus espíritus ejercían las situaciones creadas y no destruídas por el mero colapso político, y las ideas inveteradas fundidas en su espíritu con el vigor del autoritarismo dogmático.” Esta división siguió atormentando a la Argentina a lo largo de las décadas siguientes, y fueron Sarmiento y Alberdi quienes tomaron la posta de Moreno para buscar una solución, como bien relata Natalio Botana en “La tradición republicana”.

Agustín Mackinlay escribe en un estilo ameno, todo lo ameno que se puede pretender en una obra sobre teoría política. Su prosa es ágil y su erudición profunda, hasta en el detalle de contar la cantidad de veces que Moreno usa un término preciso o cita a un autor en sus textos. Un ejemplo de ello me sirve para resaltar la convicción de Agustín sobre la autoría del famoso “Plan de Operaciones”. Ese texto ha sido motivo de debate por su autoría, pero Mackinlay ofrece una prueba de su respuesta, que dejo a ustedes dilucidar en el libro.

Otro tema del ensayo es la violencia como momento o capítulo previo y necesario al normal funcionamiento de las nuevas instituciones políticas. Washington había sido un modelo de esto y Moreno lo utilizó en su “Plan”, incluso en la imaginación de una política exterior expansiva hacia el sur de Brasil y la Banda Oriental.

No podemos obviar, en la limitadísima reseña de esta obra, el desarrollo de la idea de división de poderes, que Moreno hizo en la Gazeta bajo el seudónimo de “Patriota Español”, y para Mackinlay se trata de “las mejores páginas jamás escritas por un político argentino de alto nivel sobre la división de poderes”. Una vez dados los tres poderes clásicos, el dilema es cómo instaurar un ejecutivo fuerte que a la vez no sea despótico. Ante sí tiene la experiencia española de unas Juntas que pretenden ejercer el gobierno y se muestran débiles frente a los acontecimientos, algo que refleja Gaspar Melchor de Jovellanos, otro de los autores leídos por Moreno. Para Mackinlay, la respuesta de Moreno es vacilante: se inclina por un poder ejecutivo fuerte, pero lo paraliza la idea de un caudillismo despótico, como a la postre sucedería en la figura de Rosas. Su renuncia a la Junta fue consecuencia de este tema, al rechazar la incorporación de los representantes provinciales a una Junta Grande que solo traería disensiones mayores. La historia posterior es conocida: Moreno pidió su envío a Brasil y Londres como diplomático y murió en altamar por causas dudosas que generaron la teoría del envenenamiento encargado por Saavedra, su enemigo en la Junta.


En el libro de Agustín Mackinlay he descubierto autores que en mis limitados dominios intelectuales eran desconocidos, y detalles del ideario de Moreno que lo hacen aún más grande. Pienso en ese porteño inquieto que se desvivió por fundar un estado nuevo en condiciones tan adversas, y de él me traslado mentalmente a todos los argentinos que dieron su vida por una patria nueva, con el corazón y con la cabeza, empezando por San Martín y Belgrano.

Hoy hacen falta esos patriotas. La lectura de sus biografías y sus escritos contagia e invita a la reflexión. La obra de Agustín Mackinlay, que viajó, investigó y pensó para concretarla desde la Universidad de Leiden donde enseña Economía Política Internacional, es imprescindible para completar el panorama de aquellos años en que una revolución germinó y dejó a la luz los desafíos y la grandeza de la patria argentina.

20 de mayo de 2009

EL MATE ESTABA PROHIBIDO

Hoy en La Nación publicaron una nota sobre la prohibición del mate en la época de la colonia, más precisamente, por obra del famoso Hernandarias. Es una muestra de cómo las costumbres muchas veces terminan imponiéndose a las leyes, algo a lo cual me referiré en mi prometido comentario sobre "El enigma de Mariano Moreno".

Para materos como Paula y este servidor, tener prohibido el mate habría sido algo difícil de sobrellevar.

17 de mayo de 2009

LA PASIÓN Y LA RAZÓN

"El hombre no es libre, sino cuando sujeta sus pasiones a la razón, y su razón a la justicia. El poder obrar mal es una imperfección, y no un carácter esencial de nuestra libertad; y ella no recobra su verdadera dignidad, sino cuando sofoca esa triste capacidad, que es el origen de todas sus desgracias".

Son palabras de Mariano Moreno halladas en "El enigma de Mariano Moreno. Fundación y equilibrio de poderes en la era de las revoluciones", obra de Agustín Mackinlay que comentaré en este espacio.

18 de abril de 2009

LOUIS ARMSTRONG EN LOS AÑOS 20

El jazz tuvo una evolución (paralela al tango) a lo largo de todo el siglo pasado, y Louis Armstrong fue un protagonista fundamental en esa historia. Él transformó la música puramente instrumental en un arte masivo y popular fuera del ambiente propio del sur norteamericano, y él mismo pasó de ser un trompetista y clarinetista reconocido a una voz inconfundible en el panorama musical norteamericano. El disco que homenajeo hoy pertenece a los inicios de este gran hombre de New Orleans -donde nació el jazz, justamente-, venido al mundo en 1901. Su apodo, Satchmo, se originó en aquellos años, cuando un productor lo llamó así como abreviatura de Satchelmouth, es decir "Boca de Bolsa".

El viejo Lou no la tuvo fácil: en su infancia su familia fue abandonada por su padre, y él pasó varios períodos en el reformatorio a causa de delitos menores. Allí le aconsejaron que aprendiera a tocar algún instrumento, dado su interés por la música, que había empezado al contemplar los desfiles de orquestas populares por las calles de New Orleans. Antes de ser músico, Armstrong se ganaba la vida como estibador de barcos bananeros, vendedor de carbón y repartidor de leche.

Los Hot Five, grupo fundado en 1925, lo tenían a él como a uno de sus integrantes, y a su segunda esposa Lil como pianista. Los otros miembros eran Kid Ory en trombón, Johnny Dodds en clarinete y Johnny St. Cyr en banjo. Los Hot Seven eran los mismos Hot Five, con los agregados de tuba y percusión, y algunos cambios en la formación.

La unión entre Louis y Lil duró poco, hasta 1929, aunque ella viajó para su funeral en 1971, muy conmovida, y murió poco después. Al entierro del gran Lou asistieron varios caciques del jazz: Bing Crosby, Dizzy Gillespie, Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Frank Sinatra y Count Basie, entre otros.

Con el tiempo, Louis Armstrong, también llamado Pops, desarrolló una carrera con su propio nombre y la historia siguió por rumbos más conocidos, hasta la década del 60, cuando sus problemas de salud ya estaban presentes.

En el disco al que me refiero aquí podemos ver a un Satchmo que se luce como nunca al mando de su trompeta, porque su perfil de vocalista no estaba aún tan definido. No es posible reproducir videos de la época a la que pertenece el disco, pero podemos dejar otras versiones de estos temas: "West End Blues", un clásico en versión 1955 que muestra una improvisación famosa en su comienzo, y el tarareo simpático de Pops. Esta canción fue lanzada en una cápsula al espacio a fines de la década del 70, para que la escuchara quien estuviera ahí afuera. Allá sigue, dando vueltas.

La otra canción que he traído a este rincón es "Heebie Jeebies", que es la primera del disco y de la cual se dice que fue la primera en tener una letra sin sentido, debido a que Louis Armstrong se la había olvidado. Sin embargo, la leyenda no parece ser fiel a la verdad, la canción nació con esta modalidad y los Hot Five no hicieron más que repetirla.

Compré este disco ("The Best of Louis Armstrong: The Hot Five and Hot Seven Recordings") hace poco para seguir completando mi limitada colección de jazz, que reúne a otros grandes. Pero esta obra en particular me llamó la atención porque lleva a los primeros éxitos del jazz y de Louis Armstrong, quien es hoy, quizás, el patriarca del jazz. Lo primero que oí de este género fue de Glen Miller, que mi mamá siempre bailaba en sus fiestas de juventud, con la orquesta presente allí. Hoy, Miller encabeza la colección que también integra el personaje que homenajeo. En el margen derecho del blog podán ver, ya, la nueva obra de la que escribire próximamente.


12 de abril de 2009

CABRERA, MAESTRO EN AUGUSTA

Ya habíamos festejado en este rincón el Abierto de los Estados Unidos y el PGA ganado por el Pato Cabrera en 2007, y ahora lo volvemos a hacer con su victoria en Augusta, que ajusta cuentas con la historia frustrada de De Vicenzo, quien tuvo en aquel momento una actitud que todos los argentinos deberíamos imitar y fue admirada en todo el mundo.

Desde su victoria en Estados Unidos, el Pato no había ganado ningún otro torneo de los 29 que había jugado, y solo en uno había figurado entre los primeros diez. Por eso, en sus palabras al recibir el trofeo agradeció a las personas que lo habían apoyado en los momentos difíciles. Esta vez la suerte le dio una mano grande, cuando uno de sus golpes se desvió providencialmente en una rama y lo dejó en el fairway.

Otro dato: Con esta victoria, Ángel Cabrera se convierte en el único jugador activo en el circuito -junto a Tiger Woods- en haber ganado el Masters de Augusta y el Abierto de Estados Unidos. En toda su carrera, ha ganado 39 torneos.

El golf es un deporte de festejos austeros, de modales tradicionales y de ritos sagrados. Yo lo veo a Tiger Woods, con su vestimenta Nike y su físico de gimnasio, y siento un orgullo singular de que este enorme Cabrera, con pinta de asado y siesta cordobesa, se haya quedado con este torneo tan deseado y les haya hablado a todos en español desde dentro de la chaqueta verde extra large.

Enorme alegría, y dejo el análisis para los que saben.

Cabrera se puso la chaqueta verde, el golf argentino celebra. Dejo aquí el video de ESPN sobre el triunfo del argentino, y en segundo lugar, para seguir disfrutando, el recuerdo del Abierto de Estados Unidos 2007.



LOS MERCENARIOS

10 de abril de 2009

PILATOS Y EL BUEN LADRÓN

El año pasado, en Semana Santa, me referí a la figura de San Pedro. No repetiré lo dicho, tan solo que los personajes de la Pasión se me hacen complementarios alrededor de la encarnación de la Humanidad. Pedro, Judas, el Buen Ladrón y Poncio Pilatos son representantes de cualidades humanas al borde de lo humano: así como los dos apóstoles que nombro parecen ser las dos opciones del hombre frente al amor de Dios, el ladrón crucificado a la derecha de Jesús no encuentra su opuesto en el colega de la izquierda que lo insulta, sino, peor aún quizá, y más posmoderno, en Poncio Pilatos, que ni siquiera toma posición frente al hombre condenado y enigmático, sino que se lava las manos en un acto de absoluta y lamentable indiferencia.

"No soy responsable de la sangre de este hombre", sentencia Pilatos, y cree con ello sacarse de encima el problema. Pero o se está con Jesús o se está contra él. No hay opción. Quien niega a Cristo, por lo menos toma una posición frente a Él. Pero el cinismo de Pilatos, que sabe que al pedir agua estará convalidando la condena tácitamente, es de una hipocresía cruel. Y en el mundo actual, creo que éste es el peor mal que habita el mundo: la negación del mal, la pretensión de que no hay posibilidad de identificar el bien y el mal en términos absolutos y la postergación de cualquier definición sobre el tema, lo cual conduce a una ética sin límites externos y trascendentes. Es una ética a la carta, a gusto de cada quién. Pilatos, que se pregunta qué es la Verdad cuando la tiene frente a sus propios ojos, no escapa a la trampa de la inmanencia: sus actos tienen consecuencias externas inevitables, y su presunta indiferencia o neutralidad derivan en la muerte de Jesús. Él también lo ha condenado. No quiso definirse, y se definió contra Él.

Frente a Pilatos, encontramos al Buen Ladrón, ese hombre agónico y responsable de crímenes terribles que con admirable humildad, y con una fe que no entendemos con la razón, le pide a Jesús que se acuerde de él en su reino. ¡Ah, como nos gustaría haber tenido a Jesús frente a frente para cruzar unas palabras con Él! Quizás le habríamos pedido que nos explicara racionalmente ciertas cuestiones incomprensibles sobre sus parábolas, o que nos diera argumentos lógicos para responder a las dudas nuestras o de otros. El Buen Ladrón no hace nada de esto, solo le pide que se acuerde de él, seguramente sin saber bien a qué reino se referirá Jesús, pero con simpleza inmensa. Esto basta: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso".

Con tan poco le alcanza a Dios para amarnos e invitarnos al banquete. Como Pedro, el Buen Ladrón confió y entró. Pilatos se quedó pensando.

31 de marzo de 2009

FAMILIA

En tren de experimentar, acá hay un video que hice de mi pequeña gran familia, en julio del año pasado, cuando Pedrito ni siquiera gateaba.